Septiembre llega con nuevas tendencias, el regreso a buenas rutinas como el gimnasio... pero también con un problema que se repite cada año: la caída del pelo conocida como "efluvio telogeno estacional". Un proceso de renovación tras el verano (la exposición solar también afecta al folículo piloso) que, según han notado muchas personas este año, puede adelantarse a la llegada oficial del otoño.
Por qué se nos cae el pelo en otoño
“Aunque no existe todavía una evidencia científica que respalde el motivo por el que se produce esta caída estacional, se cree que después del verano se puede producir un efluvio telógeno debido a la exposición solar y a la irradiación ultravioleta que provoca inflamación, aumento de radicales libres y, a nivel sistémico, un incremento del estrés oxidativo que lleva de una fase anágena a una fase telógena del folículo piloso", explica el doctor Walker, de Hospital Capilar, y añade: "Dicha caída se evidencia meses después”.
Igual que las células de la piel se renuevan en ciclos de 28 o 30 días, el cabello también sigue su propio proceso de regeneración. Como explican desde la marca CosmeClinik, el cabello atraviesa de forma continua tres fases:
- Fase anágena: es la etapa de crecimiento del cabello y suele durar varios años. Normalmente alrededor de un 90% de los cabellos se encuentran en esta fase.
- Fase catágena, este es un periodo de transición de 2 o 3 semanas en el que se detiene el crecimiento del cabello. Aquí se encuentra un 3% del total de cabellos.
- Fase telógena: se trata de un periodo de descanso del folículo piloso que dura aproximadamente 3 meses hasta que el cabello se desprende para ser reemplazado por uno nuevo. De forma normal abarca entre un 6% y un 8% de los cabellos.
Cuando existen agentes (como los rayos solares) que detienen el crecimiento del cabello, este se caerá un tiempo después: entre dos a tres meses teniendo en cuenta esas fases. Por eso, generalmente, el pelo solía caerse a partir de octubre o incluso en noviembre, un trimestre después del punto álgido de los rayos UV en julio y agosto. Sin embargo, si notas que se te está empezando a caer ya mismo, puede ser porque, este año, hayas recibido más radiación solar entre mayo y junio, o también porque hayas sufrido otros de los factores que aceleran la caída.
Qué factores influyen en la caída del pelo (además de los rayos del sol)
El doctor Javier Pedraz, dermatólogo y director médico de Insparya Madrid, nos confirma que "la percepción de un "adelantamiento" del efluvio telógeno agudo responde a dos factores principales". Estos son:
- Periodo de latencia biológico: El desprendimiento del tallo piloso ocurre con un retraso de 2 a 3 meses respecto al estímulo desencadenante (tiempo fisiológico para el tránsito a la fase exógena). Una caída intensa en agosto o septiembre suele reflejar un factor estresante ocurrido entre mayo y julio.
- Suma de factores estresantes: La acumulación de factores puntuales estivales sobre la variación estacional normal genera una pérdida más precoz o evidente, sin que implique una alteración del reloj biológico del folículo.
Esos factores son variados, aunque los más comunes suelen ser "sistémicos y metabólicos: estrés psicosocial mantenido, cuadros febriles, intervenciones quirúrgicas, disfunción tiroidea y fluctuaciones hormonales (posparto o suspensión de anticonceptivos)", enumera. También menciona los factores nutricionales (como dietas hipocalóricas o restrictivas, déficit proteíco o déficit de ciertas vitaminas y minerales, como zinc, cobre, hierro, etc.) y determinados fármacos (por ejemplo, anticoagulantes o betabloqueantes).
Si hace dos o tres meses sufrimos alguna de estas circunstancias, es muy posible que ahora estemos experimentando una caída de pelo acentuada, sobre todo al combinarse con el final del verano. Tu almohada, tu cepillo o tu ducha cada vez que le lavas el pelo te darán las pruebas.
¿Se puede frenar la caída estacional?
Como nos dice este especialista en tricología, "al ser un proceso fisiológico en su fase folicular, este tipo de caída no puede evitarse por completo, pero sí mitigar su impacto y acelerar la recuperación". Para ello, existen muchas pautas que podemos seguir. En primer lugar, están las que él llama "medidas conservadoras": "garantizar un aporte adecuado de proteínas y micronutrientes, evitar pérdidas ponderales abruptas, moderar la tracción o el daño térmico/químico y mantener la higiene del cuero cabelludo", aconseja.
También podemos ponernos en manos de los profesionales para recibir "terapias coadyuvantes", entre las que aconseja:
- Bioestimulación con microinyecciones intradérmicas de nutrientes e ingredientes activos para optimizar el microambiente folicular. Por ejemplo, el tratamiento MesoHair+, como la mesoterapia facial pero aplicada en el cuero cabelludo.
- Medicina regenerativa: Aplicación de factores de crecimiento autólogos para estimular la revascularización y la proliferación en el nicho folicular (como ActivePlasma/PRP).
Cómo diferenciar caída estacional y un problema más serio
El doctor Javier Pedraz también nos avisa de que antes de prescribir un tratamiento, "es imperativo realizar un diagnóstico diferencial para descartar que la caída oculte un efluvio secundario a patología sistémica o el debut de una alopecia androgenética (AGA)". En ocasiones podemos confundir la caída estacional "normal" con otros problemas.
Como regla general, el especialista aconseja que visites a un tricólogo cuando la caída intensa persista más de dos o tres meses. Y también si notas "pérdida de densidad localizada, ensanchamiento de la raya, o miniaturización o aparición de placas alopécicas (zonas calvas)". Es importante acudir a la consulta en esas situaciones ya que si la caída se prolonga durante más de seis meses, los médicos la clasifican como "efluvio telógeno crónico" y podría ser el aviso de una alopecia androgenética subyacente. Y en los casos de alopecia, cuanto antes empiece el tratamiento, mayor es la garantía de éxito.









