Boticaria García, sobre la forma de caminar que recomienda en la menopausia: "Es el paseo parasimpático y libera acetilcolina, el mensajero de la paz"


Esta forma de pasear nos ayuda a centrarnos en el entorno y activa sustancias relacionadas con el bienestar


Boticaria García posando en la promoción de su libro Mujeres de Hierro © Boticaria García
3 de agosto de 2026 a las 20:00 CEST

Caminar está de moda. En realidad, siempre lo ha estado. Los médicos lo recomiendan para cuidar el corazón, controlar el peso, mejorar la circulación o dormir mejor. Pero no todos los paseos son igual de buenos para tu salud mental. 

Muchas personas salen a caminar para desconectar, pero aprovechan ese rato para responder mensajes, escuchar un podcast, hacer una llamada pendiente o seguir repasando mentalmente todo lo que les queda por hacer. Las piernas avanzan, pero la mente sigue en la oficina.

Para Boticaria García, existe otra forma de pasear. No busca quemar más calorías ni sumar pasos, sino ayudar al organismo a bajar el ritmo. Lo llama "paseo parasimpático" y lo considera uno de los hábitos más sencillos para combatir el estrés cotidiano, especialmente durante la perimenopausia y la menopausia, cuando el cansancio, el mal descanso y la sobrecarga emocional suelen hacerse más evidentes.

Mujer paseando por el mar © etam

¿Qué es exactamente un paseo parasimpático?

Aunque el nombre pueda sonar técnico, la idea es muy sencilla. Nos lo explica la conocida farmacéutica en el contexto de una entrevista realizada por la publicación de su último libro: Mujeres de Hierro, que ha escrito en colaboración con el doctor Javier Butragueño. Al preguntarle sobre cuáles son los hábitos más saludables a partir de los 50, nos responde: "uno de mis favoritos, sin duda, es el paseo parasimpático: un paseo relajado por un lugar conocido, a ser posible en compañía, para liberar acetilcolina, que es el mensajero de la paz", explica Boticaria García.

El término hace referencia al sistema nervioso parasimpático, la parte del organismo que favorece el descanso, la recuperación y la relajación. Frente al modo alerta, que nos mantiene preparados para reaccionar ante un problema, este sistema ayuda al cuerpo a recuperar la calma.

El objetivo del paseo, por tanto, no es hacer deporte ni llegar antes, sino darle al organismo unos minutos para salir de esa sensación de tensión permanente con la que muchas personas conviven sin apenas darse cuenta.

Mujer caminando feliz© Getty Images

¿Por qué caminar puede ayudar a reducir el estrés?

No es solo una sensación. Cada vez hay más investigaciones que muestran que caminar con regularidad puede mejorar el bienestar psicológico, reducir la percepción de estrés y favorecer un mejor estado de ánimo. Eso sí, siempre y cuando no nos llevemos el estrés al caminar. Por ello, cuando los expertos hablan de caminar para relajarnos, nos recuerdan que no vale cualquier paseo. 

Caminar sin entrenar, sin prisa y por un lugar conocido

Caminar para entrenar y caminar para relajarse no son exactamente lo mismo. Si el objetivo es favorecer la desconexión, hay que evitar ir con prisa. Por ello, conviene no obsesionarse con el reloj ni los pasos. 

Por otro lado, un lugar familiar permite caminar sin tener que estar pendiente continuamente del camino. La atención puede centrarse en el entorno, en la conversación o, simplemente, en disfrutar del momento.

Y sobre todo, guarda el móvil. Responder correos, revisar WhatsApp o consultar las redes sociales mantiene al cerebro conectado a las mismas preocupaciones de las que precisamente intentamos alejarnos. 

Y es que muchas veces convertimos el paseo en una prolongación de la jornada laboral. Contestamos mensajes, aprovechamos para resolver asuntos pendientes, escuchamos noticias que nos preocupan o seguimos pensando en todo lo que tenemos que hacer al volver a casa. Y esa caminata pensada para relajarte acaba estresándote más. 

Mujeres caminando por un bosque© Getty Images

Por qué caminar con compañía nos protege del estrés

Para explicar por qué recomienda este tipo de caminata, a la que denomina paseo parasimpático, nos pone un ejemplo muy gráfico:

"Ese paseo le envía a tu cerebro la señal de que no te persigue un león, de que todo está en calma. Y si estás acompañada, le dice: 'Oye, que si viene el león somos dos... que se vaya preparando'".

Más allá de la metáfora, las relaciones sociales también se han asociado en numerosos estudios con una mejor salud emocional y una mayor capacidad para afrontar el estrés.

mujer sonriente sobre la arena de la playa© Getty Images

Un hábito especialmente interesante durante la menopausia

La perimenopausia y la menopausia suponen un cambio importante para muchas mujeres. A la caída de los estrógenos pueden sumarse sofocos, despertares nocturnos, mayor cansancio o una sensación constante de falta de energía.

"Quedarnos en el sofá puede dejarnos todavía más cansadas", recuerda Boticaria García al explicar que el movimiento también ayuda a combatir esa fatiga característica de esta etapa.

Por eso, incorporar pequeños hábitos que favorezcan el bienestar puede marcar la diferencia. El paseo parasimpático no sustituye al entrenamiento de fuerza, una alimentación equilibrada o un buen descanso, pero sí puede convertirse en un complemento sencillo y fácil de mantener.

Dos amigas felices caminando© Getty Images

Cómo ponerlo en práctica

No hace falta equipamiento especial ni una preparación previa. Basta con introducir pequeños cambios en la forma de caminar.

  • Escoge un recorrido tranquilo y conocido.
  • Camina a un ritmo cómodo.
  • Guarda el teléfono durante todo el tiempo que te sea posible.
  • Si te apetece, comparte el paseo con alguien.
  • Escucha los sonidos, observa la luz, los colores, los olores... 
  • Repite el hábito varias veces por semana.
Mujer triste en la calle© Getty Images

Cuándo conviene pedir ayuda

Aunque caminar puede ayudar a aliviar el estrés cotidiano y mejorar el bienestar emocional, no sustituye la atención médica o psicológica cuando existe un problema de salud mental.

Si la ansiedad interfiere en la vida diaria, aparecen ataques de pánico, un insomnio persistente o síntomas compatibles con una depresión, es importante consultar con un profesional sanitario para recibir una valoración adecuada.