Trabajar junto a una ventana podría provocar manchas y sensación de piel apagada, según la experta Mireia Fernández


Qué hábitos comunes dejan su huella en el rostro sin que te des cuenta en forma de tono desigual, sequedad y otros signos de envejecimiento prematuro


Primer plano mujer rubia con piel luminosa y joyas doradas© mini.lutcifer
Mariana ChacónEditora de Belleza
24 de septiembre de 2026 a las 14:05 CEST

Desde que sentarse con las piernas cruzadas o usar pantalones ajustados favorece la aparición de celulitis hasta que las gafas de montura metálica oscurecen las ojeras, existen una serie de hábitos muy comunes que tienen un impacto directo en la calidad y aspecto de la piel. Y la lista no acaba aquí: dormir de lado o boca abajo acelera la aparición de líneas de expresión; los peinados muy tirantes provocan alopecia por tracción y son responsables de que la raya de pelo parezca despoblada; aplicar el acondicionador antes que la mascarilla desperdicia los beneficios del primero a la hora de sellar la cutícula... Por esto es tan importante prestarle atención a los consejos de los expertos, quienes ahora nos avisan sobre el impacto en forma de opacidad e hiperpigmentación de trabajar cerca de una ventana sin la protección adecuada. 

Modelo con conjunto blanco de Eberjey tras una ventana con contraventanas azules© Eberjey

Trabajo frente a las pantallas: el daño real que le inflije a la piel

Desde ordenadores a tablets o teléfonos móviles, las pantallas forman parte de nuestras vidas y los expertos han avisado en el pasado sobre la posibilidad de que la luz visible de alta energía o luz azul que emiten genere estrés oxidativo. Sin embargo, también puntualizan que el daño no se acerca en absoluto al que resulta tras la sobreexposición solar: "No equipararía ocho horas frente al ordenador con ocho horas de exposición al sol. Desde el punto de vista de la piel, preocupa bastante más trabajar junto a una ventana sin fotoprotección que la pantalla en sí", asegura Mireia Fernández, directora dermocosmética en Perricone MD. 

Es uno de los errores más comunes al trabajar dentro de casa, pensar que no hace falta aplicar fotoprotector, cuando las principales consecuencias de la sobreexposición solar en forma de manchas, deshidratación, aceleración de la aparición de líneas de expresión, arrugas o pérdida de luminosidad, afectan de igual modo cuando los rayos UV penetran a través del cristal de una ventana. La regla es que, sin importar el clima o el tiempo que pasemos al aire libre, aplicar SPF por la mañana es un seguro para la salud y la belleza de la piel. 

Primer plano de la modelo Alyona Lozovaya con pelo suelto, jersey negro y anillo turquesa en el dedo© alyona__l

Cómo afecta la gesticulación al envejecimiento

Otro dato interesante que acelera el envejecimiento son los gestos que hacemos al mirar la pantalla o el teléfono móvil de manera continuada y día tras día. Así lo explica Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica: "Entrecerrar los ojos para leer, fruncir el ceño o mantener la mirada fija favorece que algunos pliegues de expresión se noten más al terminar el día. Por la mañana pueden pasar desapercibidos y a última hora parecer mucho más evidentes, especialmente si la piel está deshidratada".

Como activos a tener en cuenta a la hora de combatir la deshidratación, potenciar la luminosidad y protegernos frente al estrés oxidativo además de la fotoprotección, los expertos señalan a los antioxidantes en forma de vitaminas C y E, glutatión o ácido ferúlico. 

Irene Serrano señala a otro factor que afecta directamente al cutis durante las jornadas de trabajo: "Cuando la piel pasa muchas horas en un ambiente seco, como el del aire acondicionado en verano o con calefacciones potentes en invierno, puede sentirse más tirante y rugosa y las líneas finas se hacen visualmente más evidentes. No necesariamente hay más arrugas: una piel con menos agua simplemente las marca más".

Primer plano de chica rubia con parches en los ojos rodeada por un edredón blanco© nika_yammys

Como refuerzo cosmético, Mireia Fernández ofrece diferentes opciones: "Hay quien prefiere pulverizar con una bruma facial cada veinte minutos, pero tiene más sentido conseguir que la rutina de la mañana limite la pérdida de agua. Humectantes como ácido hialurónico, glicerina o betaglucanos ayudan a captar agua, mientras que ceramidas, escualano y otros lípidos contribuyen a reforzar la barrera".

Neuropeptide Rejuvenating Moisturizer High Protection SPF 25, de Perricone MD (95 euros). Una crema de día que refuerza la función barrera, hidrata y protege la piel frente a las agresiones ambientales.
Neuropeptide Rejuvenating Moisturizer High Protection SPF 25, de Perricone MD (95 euros). Una crema de día que refuerza la función barrera, hidrata y protege la piel frente a las agresiones ambientales.
Stabilizing Repair Cream, de Dermalogica, de Dermalogica (75 euros). Crema que alivia la tirantez, repone lípidos y ayuda a mantener la hidratación a base de glicerina, escualano, manteca de karité, aceite de jojoba y centella asiática.
Stabilizing Repair Cream, de Dermalogica (75 euros). Crema que alivia la tirantez, repone lípidos y ayuda a mantener la hidratación a base de glicerina, escualano, manteca de karité, aceite de jojoba y centella asiática.
Lipid-Balance Cleansing Oil, de Medik8 (39 euros). Aceite limpiador enriquecido con vitamina E que disuelve maquillaje y protección solar.
Lipid-Balance Cleansing Oil, de Medik8 (39 euros). Aceite limpiador enriquecido con vitamina E que disuelve maquillaje y protección solar.

Por último y como refuerzo a las rutinas cosméticas, existen hábitos que se pueden introducir a lo largo de la jornada para reducir el impacto de la exposición constante a los dispositivos electrónicos; los sugiere Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8: "Hacer pequeñas pausas, respiraciones, relajar conscientemente mandíbula y frente y apartar la vista de la pantalla durante la jornada no es un tratamiento antiedad, pero sí ayuda a dejar de mantener durante horas esa expresión de tensión, suma".