Caminar es la actividad más natural que existe, pero ¿realmente lo estamos haciendo de manera correcta? Muchos asumimos que solo ponernos en movimiento ya basta, pero según Stephi Burnell, fisioterapeuta especializada en neurología aplicada al movimiento y CEO de Burnell Physio, la forma en que caminamos puede ser determinante e influir en que se convierta en una rutina beneficiosa o en el germen de dolores que arrastramos a diario.
Un mal calzado: el gran error al caminar
Uno de los fallos más comunes que cometemos al caminar no tiene nada que ver con la técnica, sino con los zapatos que elegimos. “El error más relevante es usar un calzado que no respeta la forma ni el funcionamiento del pie”, explica Burnell. No nos damos cuenta, pero hemos interiorizado la costumbre de llevar zapatos que limitan el movimiento natural del pie. Mientras que jamás compraríamos un collar que nos impida mover el cuello, en los pies aceptamos restricciones sin cuestionarlas.
Las consecuencias de esto se notan en todo el cuerpo. “Puede provocar dolores en pies, rodillas, caderas, glúteos, pelvis, lumbares, hombros, cuello e incluso mandíbula, todos íntimamente relacionados con un pie que no funciona adecuadamente”, afirma Burnell.
Más grave aún, muchos terminan en una espiral de tratamientos que buscan aliviar los síntomas sin abordar la causa real: plantillas, fisioterapia localizada, medicación, infiltraciones e incluso cirugías. “Lo preocupante es que el sistema sanitario tiende a tratar el síntoma y no el funcionamiento del pie”, añade la experta.
No existe una postura perfecta
La idea de que debemos mantener una postura correcta de manera rígida es un mito. “No existe una postura buena o mala. Ya sea estática o en movimiento, debe variar y ser diversa”, asegura Burnell. El problema surge cuando nuestro cuerpo se acostumbra a un único patrón de movimiento, haciendo todo de manera automática y repetitiva.
Para caminar de forma saludable, es recomendable explorar distintas formas de movimiento, alternar ritmos y dejar que el cuerpo adopte diferentes posiciones durante la caminata. Esta diversidad ayuda a evitar sobrecargas y fortalece la coordinación muscular. Veamos este punto con mayor detalle.
Caminar: beneficios a cualquier ritmo
Muchos creen que caminar solo tiene sentido si se hace a un ritmo rápido o durante mucho tiempo. Nada más lejos de la realidad. “Caminar de cualquier manera ya es beneficioso para nuestro organismo, tanto a nivel físico como mental”, señala Burnell. La clave está en variar la velocidad: se puede alternar un paso rápido con uno más lento en la misma sesión o dedicar días distintos a rutas de mayor intensidad o paseos más relajados.
Salir a caminar regularmente tiene múltiples efectos positivos. Mejora la salud cardiovascular, fortalece huesos, ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre y contribuye a regular el estrés y la ansiedad. Estos beneficios se reflejan en un mejor descanso, mayor claridad mental y un bienestar emocional más estable. Caminar es un ejercicio que no solo mueve el cuerpo, sino que también equilibra la mente.
La fuerza como complemento indispensable
Aunque caminar es excelente, no basta para mantener músculos y huesos fuertes. “Debemos pensar que necesitamos músculos y huesos robustos. Los músculos son nuestra reserva de salud”, advierte Burnell. Para potenciar la fuerza, lo recomendable es dedicar al menos tres días a la semana a entrenamientos que involucren pesas libres, evitando quedarse únicamente con máquinas guiadas.
Trabajar la fuerza bajo la supervisión de un profesional asegura que los movimientos se ejecuten correctamente y se minimice el riesgo de lesiones. La combinación de caminatas regulares con ejercicios de fuerza proporciona un equilibrio perfecto: movilidad, resistencia, estabilidad y tonicidad muscular.
Consejos prácticos para caminar mejor
En resumen, caminar es uno de los mejores ejercicios que podemos practicar. Pero debemos tener en cuenta estos cinco consejos.
- Varía el calzado según la actividad, eligiendo opciones que respeten la forma natural del pie.
- Alterna velocidades y distancias para estimular distintos sistemas del cuerpo.
- Incorpora ejercicios de fuerza en tu rutina semanal para mantener músculos y huesos en óptimas condiciones.
- Permite que tu postura cambie durante el día y evita movimientos repetitivos y rígidos.
- Escucha a tu cuerpo: cualquier dolor persistente puede ser señal de un patrón de movimiento inadecuado, no solo de fatiga.












