La grave secuela que podría dejar la lesión de Carolina Marín: "Probablemente no vuelva a ponerme en cuclillas"


Hemos consultado a un experto en fisioterapia y lesiones deportivas, por qué el daño que ha sufrido la jugadora ha forzado que tome esta decisión


Carolina Marín durante los juegos olímpicos de 2024 en Paris © Getty Images
12 de mayo de 2026 a las 17:30 CEST

Carolina Marín reapareció este lunes en El Hormiguero para sincerarse sobre el momento más difícil de su vida deportiva: su retirada profesional del bádminton, anunciada públicamente el pasado 26 de marzo. La campeona olímpica de Río 2016 reconoció ante Pablo Motos que tomar esa decisión fue especialmente doloroso. Y no es para menos, el deporte había sido prácticamente su vida. 

"Ha sido la decisión más dura de mi vida, pero estoy tranquila porque es la mejor decisión que he podido tomar [...] No lo quiero dejar, entreno, estoy haciéndolo para recuperarme", explicó la deportista sobre su decisión. 

Eso sí, aunque ha dejado atrás la competición profesional, Carolina Marín continúa vinculada al deporte. De hecho, aseguró que si dejaba de entrenar sería por tener la agenda demasiado ocupada. Y aun con esas, su intención es sacar tiempo siempre que pueda. 

Pero, ¿por qué ha tenido que retirarse del deporte profesional? ¿Ha sido una decisión obligada a causa de su lesión? Para ello, hemos charlado con un fisioterapeuta que, precisamente, ha trabajado en uno de los centros donde Carolina Marín se ha tratado de sus lesiones. 

Carolina Marín con las manos en la cara

¿Cuáles han sido las lesiones que ha sufrido Carolina Marín?

De entrada, hablamos de todas las lesiones de esta deportista de élite. Y es que detrás de esa despedida hay años de desgaste físico y sufrimiento articular. “La jugadora sufrió tres roturas del ligamento cruzado anterior en ambas rodillas. La primera lesión llegó en 2019, en la rodilla derecha; la segunda, en 2021, en la izquierda; y la tercera durante los Juegos Olímpicos de París 2024, nuevamente en la rodilla derecha y además con afectación de ambos meniscos”, nos cuenta Víctor Jiménez Aransay, fisioterapeuta especializado en prevención de lesiones, readaptación y rendimiento deportivo de alto nivel.

Qué es el ligamento cruzado anterior 

"El ligamento cruzado anterior es una de las estructuras principales que estabilizan la rodilla", continúa Jiménez Aransay que ha trabajado durante más de 11 años en la Clínica CEMTRO, uno de los centros de referencia en cirugía de rodilla y traumatología deportiva, donde también Carolina Marín decidió operarse.

Cuando el ligamento cruzado se rompe, la rodilla pierde estabilidad y deja de responder con normalidad en movimientos tan básicos como girar, frenar o cambiar de dirección. Pero el impacto no es solo físico.

"El proceso de recuperación es especialmente complejo porque no solo afecta al movimiento y la estabilidad, sino también a la confianza del deportista", señala el especialista. Además, la recuperación suele ser larga y exigente. "Se trata de lesiones con tiempos de recuperación cercanos al año y que obligan a afrontar una rehabilitación física y mental muy dura".

Carolina Marín © Getty Images

Los síntomas más frecuentes de esta lesión

Las roturas de ligamento cruzado anterior suelen manifestarse de forma muy evidente desde el primer momento. Las señales más habituales son:

  • Dolor intenso e inmediato en la rodilla
  • Sensación de chasquido o crack al lesionarse
  • Inflamación rápida de la articulación
  • Inestabilidad o sensación de que la rodilla falla
  • Dificultad para caminar o apoyar la pierna
  • Pérdida de movilidad y limitación funcional

En deportistas profesionales, además, suele aparecer un importante componente emocional asociado al miedo a recaer o a no volver a competir al mismo nivel.

Por qué el bádminton castiga tanto las rodillas

El bádminton es uno de los deportes más agresivos para la articulación de la rodilla desde el punto de vista biomecánico. Esto es debido, como nos cuenta el experto, a que "predominan los cambios de dirección, los saltos y los desplazamientos laterales explosivos, por lo que el riesgo de recaída aumenta todavía más", nos aclara el experto. 

Así, nos detalla que la mayoría de estas lesiones no se producen por un golpe directo, sino por movimientos bruscos y mal ejecutados. "Lo más habitual es que aparezcan tras un mal aterrizaje después de un salto o durante un giro con el pie apoyado en el suelo".

En ese momento puede producirse lo que los especialistas llaman valgo dinámico de rodilla. "Es un movimiento en el que la rodilla se desplaza hacia dentro respecto al pie, aumentando la tensión sobre el ligamento cruzado hasta provocar la rotura".

Por otro lado, la exigencia física de este deporte multiplica el riesgo: frenadas explosivas, aceleraciones constantes, cambios de ritmo y desplazamientos cortos pero muy intensos someten a la articulación a una tensión continua.

A esto se suma el cansancio acumulado durante la competición. "La fatiga durante los partidos largos incrementa todavía más la probabilidad de lesión".

Juegos Olímpicos de París 2024© GTRES

Por qué las mujeres tienen más riesgo de sufrir esta lesión

Se da el hecho, además, de que las deportistas femeninas presentan algunos factores anatómicos y biomecánicos que pueden aumentar la probabilidad de sufrir una rotura de ligamento cruzado. "La pelvis suele ser más ancha y el valgo de rodilla mayor, algo que puede aumentar el riesgo de rotura del ligamento cruzado anterior", indica. 

Aun así, este tipo de lesiones no son exclusivas del deporte femenino ni de la alta competición.

Una lesión que también afecta a personas no deportistas

"Cualquier persona puede sufrir una rotura de ligamento, de menisco o daños en el cartílago", recuerda Jiménez Aransay. Son especialmente frecuentes en deportes como fútbol, pádel o esquí, donde abundan los giros, frenadas y cambios de dirección. 

Sin embargo, en la población general hay otro factor determinante: la falta de preparación física. "Personas poco entrenadas que practican deporte de forma ocasional tienen más riesgo porque su musculatura no está preparada para absorber y frenar esas cargas".

Carolina Marin durante la llegada del equipo olímpico de Rio 2016 a Madrid© GTRES

Cómo se tratan las lesiones como la de Carolina Marín

En deportistas de alto rendimiento, la cirugía suele ser la opción más habitual para recuperar estabilidad y permitir la vuelta al deporte. "La rotura del ligamento cruzado anterior suele tratarse casi siempre mediante cirugía reconstructiva", explica Jiménez Aransay.

Los tratamientos más frecuentes incluyen:

  • Reconstrucción del ligamento mediante injerto tendinoso 
  • Reparación del menisco mediante sutura cuando es posible conservarlo 
  • Resección parcial de la zona dañada si el menisco no puede repararse 
  • Programas intensivos de fisioterapia y fortalecimiento muscular 
  • Readaptación progresiva al gesto deportivo

El daño en el cartílago es uno de los aspectos más complejos porque "tiene poca capacidad de regeneración". Por eso, cuando el deterioro es muy avanzado y aparece dolor persistente, incluso puede llegar a plantearse una prótesis de rodilla, aunque normalmente se reserva para edades más avanzadas.

Carolina Marín orgullosa de vestir su camiseta© Getty Images

Por qué se producen las recaídas

Decíamos que son lesiones con un alto porcentaje de recaída. Y el especialista en fisioterapia nos explica por qué:  

  • Problemas biomecánicos
  • Debilidad muscular
  • Exceso de competición
  • Fatiga acumulada 
  • Recuperación insuficiente 

Por otro lado, uno de los mayores riesgos es regresar antes de tiempo. "Tras una reconstrucción del ligamento cruzado, el injerto necesita un largo proceso de adaptación biológica para transformarse en un tejido similar al ligamento original. Volver antes de tiempo aumenta considerablemente el riesgo de recaída".

Además, estas lesiones suelen venir acompañadas de daños añadidos. "A todo esto se suma el desgaste del cartílago y las lesiones de menisco, muy frecuentes en este tipo de traumatismos".

Asimismo, el cartílago, recuerda el especialista, "se deteriora con el tiempo y puede acabar provocando artrosis".

Juegos Olímpicos de París 2024© GTRES

La recuperación física y psicológica tras varias operaciones

Superar varias cirugías de rodilla exige mucho más que recuperar fuerza muscular. "Durante las primeras fases, los objetivos pasan por controlar la inflamación, recuperar movilidad y volver a caminar con normalidad", explica el especialista.

Sin embargo, insiste en que el deportista no debe permanecer completamente parado. "Debe seguir trabajando otras partes del cuerpo para evitar un deterioro físico y mental aún mayor".

La carga emocional también juega un papel enorme. "Después de varias cirugías aparecen miedos lógicos a volver a saltar, girar o frenar".

En el caso de Carolina Marín, el reto era todavía mayor. "No era únicamente regresar a jugar, sino volver a competir al máximo nivel mundial". Sin duda, esta ha sido una de las razones que, probablemente, hayan motivado a la deportista a retirarse. 

¿Por qué Carolina Marín no podrá volver a ponerse en cuclillas?

Al desgaste acumulado se le añaden también algunas limitaciones permanentes. Carolina Marín llegó a reconocer que probablemente no volverá a ponerse en cuclillas. "Tras varias cirugías puede perderse parte de la movilidad de flexión de la rodilla", explica Jiménez Aransay.

Además, "la posición de cuclillas somete a meniscos, ligamentos y cartílago a una presión muy elevada, por lo que suele recomendarse evitarla para proteger la articulación".

Aun así, el especialista aclara que este tipo de lesiones no obligan necesariamente a retirarse. "Hay deportistas que consiguen volver a competir tras una o incluso varias roturas de ligamento cruzado".

En el caso de Carolina Marín, todo apunta a una decisión enfocada en preservar su salud futura y su calidad de vida. Después de haber conquistado la cima del deporte mundial, seguir compitiendo habría supuesto asumir un riesgo demasiado alto para una rodilla castigada durante años de máxima exigencia física.

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