Si alguien sabe de resiliencia, autosuperación y perserverancia, esa es Carolina Marín. La jugadora de bádminton anunció hace unos pocos días que volvería a pasar por quirófano tras unos meses de lo más duros conviviendo con molestias constantes y una incertidumbre que no terminaba de despejarse en torno a su rodilla derecha, la misma que se lesionó en las semifinales de los Juegos Olímpicos de París 2024.
"Llevo muchos meses con dolores. Me dieron varias opciones; una era infiltrarme y la otra operarme. Acabé decidiéndome por operarme cuanto antes porque lo que más priorizo a día de hoy es la calidad de vida y salud", explicó la onubense mediante un vídeo en redes sociales que publicó tan solo unas horas después de la operación, que supone la tercera intervención en esa articulación.
Marín confesó que aquel desafortunado panorama que compromete su bienestar físico habría influido directamente en su salud mental. "Los últimos meses han sido bastante duros para mí y una de las principales razones era la rodilla. En los últimos vídeos os decía que no estaba bien anímicamente. Creo que ahora vais a entender muy bien una de las principales razones por las cuales todo ha sido mucho más complicado", reconoció. Pese a todo, la campeona olímpica transmitió sensaciones positivas tras conversar con su equipo médico. "En total es una recuperación de seis semanas, y estoy con ganas de recuperarme poco a poco. Toca afrontar ahora la primera semana con muletas", señaló, dejando claro que su enfoque sería prudente y progresivo.
Un mensaje de cara al futuro
Ahora, unos días transcurridos desde la intervención, la atleta ha dado un paso al frente y se ha abierto en canal sobre cómo está viviendo psicológica y emocionalmente esta etapa tan complicada. "Durante mucho tiempo fui una persona que ocultaba sus emociones y sentimientos. Siempre quise mostrar mi parte más fuerte y mi dureza. Pero de un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que mostrar mi vulnerabilidad no me hace menos fuerte. Cuando miro mis rodillas, me enfrento a esa fragilidad y me gustaría compartirla con vosotros", ha comenzado la jugadora.
Siguiendo este tono confesional, la ocho veces campeona de Europa explicó que tras haberse sometido a cuatro operaciones de rodilla, tres en la derecha y una en la izquierda, cada una guarda un "aprendizaje" distinto, a la misma vez que le recuerdan momentos "muy duros". "Veo parte de mi historia. A veces siento que parecen un lienzo en las que las cicatrices forman trazos imposibles. Si en su momento planteaba los partidos como batallas, estas podrían ser mis heridas de guerra. Con el tiempo he entendido que cada herida me ha hecho más fuerte y ha aprendido. Llegaban los miedos o dudas, pero creer en una misma es la mejor solución", ha declarado.
Este último paso por quirófano ha hecho reflexionar profundamente a Marín, que aseguró que está "aprendiendo a priorizar mi salud por encima de cualquier meta". "Esta última herida también me está enseñando algo muy importante. Porque el deporte me lo ha dado todo y soy quien soy gracias al bádminton. Por eso quise entrar de nuevo en el quirófano (ojalá sea la última vez). Hoy, mi mayor deseo es cuidar mi cuerpo y tener salud para el resto de mi vida", ha afirmado, completamente decidida a centrarse en su proceso de recuperación.
"He convivido con el dolor durante muchos años, algunos más intensos que otros. Mucha gente sabrá a lo que me refiero. Y ahora quiero buscar la felicidad en algo que puede parecer sencillo, pero que para mí lo significa todo: vivir mi día a día sin dolor en mis rodillas": estas han sido las últimas palabras de Carolina, que culminan un mensaje que muchos han entendido como una despedida. Sea como fuere, si algo ha dejado claro la leyenda española del bádminton es que ahora comienza una nueva fase de sanación con la mirada puesta en el futuro y en recuperar su bienestar físico y emocional.









