Salir a cenar ya no es solo una cuestión gastronómica. Hoy, la experiencia, el ambiente y la estética pesan tanto como el plato. Así nacen los llamados girly pop restaurants, lugares diseñados para fotografiar y donde lo emocional y lo visual forman parte de la propuesta y cenar se convierte en un plan completo. Inspirados en la nostalgia de los 2000, estos locales combinan una decoración muy cuidada, iluminación tenue, música envolvente y vajillas especiales. La carta suele girar en torno a platos para compartir, vinos naturales o cócteles creativos que invitan a prolongar la velada. Pero el fenómeno va mucho más allá de la estética. El concepto girly pop tiene que ver también con una nueva forma de socializar: quedar sin prisa, conversar durante horas y convertir el encuentro en un lujo. Frente al consumo rápido que nos invade, estos espacios reivindican el disfrute, la intimidad y el encuentro.
El término nace en redes sociales como TikTok e Instagram, donde se popularizó para describir una actitud optimista, divertida y hedonista. En gastronomía, se traduce en restaurantes que priorizan el cuidado del detalle y un ambiente inclusivo y cercano, donde todo invita a quedarse. En Madrid, la tendencia ha evolucionado hacia un concepto más adulto y nocturno. Hablamos de lugares para los que apetece arreglarse, brindar y charlar durante horas, en un ambiente íntimo y cosmopolita. Restaurantes que son, en realidad, escenarios para crear recuerdos con amigas. ¿Te apuntas?
Conoce los mejores Girly pop restaurants
Gilda Haus: aperitivo nocturno
Un espacio híbrido entre bar, club y restaurante que se ha convertido en uno de los nuevos puntos de encuentro de la noche madrileña. Inspirado en el glamour de los años cincuenta y en la figura de Rita Hayworth en Gilda, este local combina la estética de club vintage con el aperitivo castizo reinterpretado en clave actual. Su interiorismo apuesta por el color naranja como hilo conductor, una experiencia que arranca con vermuts y gildas creativas, continúa con cócteles de autor y se cierra en la pista de baile, con DJ desde el tardeo hasta la madrugada.
📍 San Mateo, 6
Masa: vinos naturales entre amigas
Color, diseño y una personalidad vibrante en Chamberí. Este wine bar combina estética contemporánea y una carta sencilla pero creativa. Muy popular entre el público joven, es ideal para una cena divertida que evoluciona hacia copas. Su ambiente animado y su identidad visual, con toques de color y una energía desenfadada, lo sitúan en la versión más alegre del fenómeno. Perfecto para celebraciones espontáneas o planes improvisados.
📍 Trafalgar, 22
Taberna Nonnetta: el italiano con más encanto
Esta taberna italiana se define como ‘ni trattoria ni tasca’ y es el plan perfecto para disfrutar de un planazo con amigas. Con alma castiza e inspiración italiana, es cálida, acogedora y tiene cierto aire nostálgico que recuerda a las casas italianas tradicionales. Un lugar donde el tiempo se ralentiza, con rincones recogidos y un diseño que invita a quedarse. ¿El resultado? Platos de pasta casera para compartir, sobremesas largas y buen vino.
📍 Gral. Castaños, 15 y Príncipe de Vergara, 285
Tresiiies: Del desayuno a la cena
Es uno de los lugares más cool para cenas informales con amigas. Este bar superacogedor en el barrio de Ópera se presenta como un coffee & wine bar que mezcla café de especialidad con vinos naturales y una carta breve pensada para acompañar. Ideal para un plan que se alarga: Lei Xiang y Siyuan Xu, sus dueñas, saben que la transición del día a la noche es parte de su encanto. De tarde funciona como punto de encuentro y, al anochecer, se transforma en un espacio íntimo perfecto para descubrir referencias de vino poco convencionales (de hecho, sus vinos por copa cambian cada semana).
📍 La Bola, 4
Biri Biri: CON ACENTO ARGENTINO
Uno de los secretos mejor guardados del nuevo Madrid gastronómico. Sofía y Manuela preparan platos caseros en Chueca como si cocinaran para sus amigas o su familia, a través de una carta que cambia en función de la temporada, con fusión argentina-española, cócteles clásicos y vinos naturales. Su estética relajada, la luz tenue y un menú pensado para compartir lo convierten en un plan perfecto tanto para cenas íntimas como para disfrutar de un tardeo animado. El espacio crea una sensación de refugio urbano, ideal para las que buscan un lugar donde sentirse cómodas, conversar sin prisa y alargar la noche entre copas.
📍 Belén, 6










