Escondido en Castilla y León, este es el pueblo donde Malú llega cada verano para desconectar, descansar y comer bien


En pleno corazón de la Sierra de Gredos y a pocos kilómetros de Madrid, este es el refugio que tienes que buscar si tú también quieres mucha naturaleza, una buena dosis de silencio y una gastronomía que descubrir


Malú y Arenas de San Pedro en Ávila
11 de mayo de 2026 a las 18:30 CEST

Cada vez somos más los que valoramos la paz y la tranquilidad por encima de una agenda cultural repleta de planes o unas calles extremadamente animadas. Sobre todo, en verano, con unas vacaciones en las que buscamos descansar. Para encontrarlo, no hace falta irse a un resort de lujo en una isla apartada del mundo (que también y ojalá), pues existen enclaves en nuestra propia geografía que nos pueden ofrecer eso mismo. Malú, por ejemplo, veranea cada año en un pueblo de Castilla y León donde se vive sin prisas: Arenas de San Pedro.

Está ubicada al sur de la provincia de Ávila, en plena Sierra de Gredos, a menos de 170 kilómetros de Madrid (el trayecto no llega ni a 2 horas desde la capital), por lo que puede convertirse en tu escapada perfecta de fin de semana. En ella tienes una buena dosis de naturaleza, un patrimonio histórico bien conservado y una gastronomía que te invita a sentarte a la mesa y desconectar por completo. Te cuento todo lo que tienes que saber para recorrerla sin prisas.

UN ORIGEN LIGADO A LA EDAD MEDIA

Los orígenes de Arenas de San Pedro se remontan a la Edad Media. En aquella época, esta localidad del sur de la provincia, haciendo frontera entre la Sierra de Gredos y Toledo, era en realidad un señorío que agrupaba varias de las aldeas que, a día de hoy, siguen siendo consideradas pedanías de ella —La Parra, Hontanares y Ramacastañas—, o aldeas ya independientes, como El Arenal, Guisando, El Hornillo o Poyales del Hoyo. 

Vistas desde el interior del Castillo de Arenas de San Padreo hacia el exterior© Shutterstock
Vistas desde el interior del Castillo de Arenas de San Padreo hacia el exterior

QUÉ VER EN ARENAS DE SAN PEDRO

Arenas de San Pedro se puede recorrer, sin problemas, a pie y a un ritmo tranquilo. Un buen punto de partida puede ser su céntrico castillo y fortaleza, el monumento más antiguo de la localidad, conocido como Castillo de Don Álvaro de Luna, Castillo del Condestable Dávalos o Castillo de la Triste Condesa y construido entre 1393 y 1423 en estilo gótico. Tan importante es para la localidad, que aparece en su escudo bajo el lema Siempre incendiada y siempre fiel, en alusión a los dos incendios que sufrió la villa en el siglo XIX, tanto en la Guerra de la Independencia como en la Primera Guerra Carlista. Sus usos fueron muchos, desde bastión de defensa, hasta cementerio o cárcel. 

Castillo de Arenas de San Pedro, Ávila
Castillo de la Triste Condesa.

Actualmente, su torre (Torre del Homenaje del Castillo del Condestable Dávalos) ha sido restaurada y alberga un pequeño museo con parte de la obra del pintor local Manuel Aznar, que fue inaugurado en 2009. Además, junto a su patio, funciona también como escenario de conciertos y festivales. 

Para llegar hasta aquí, si quieres entrar, te recomiendo pasar antes por el antiguo Mercado de Abastos, en plena avenida principal del pueblo, donde se encuentra ubicada la Oficina de Turismo (no, ya no es un mercado como tal) y donde puedes adquirir las entradas para realizar una visita guiada.

A escasos diez minutos caminando, puedes admirar la torre de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, construida también en estilo gótico con muros de piedra labrada por orden de Don Ruy López Dávalos, el primer señor de Arenas de San Pedro, y precursor también de la construcción del castillo. En su interior te encontrarás con la patrona de la localidad, la Virgen del Pilar de Arenas

Al norte de la localidad, puedes visitar el Palacio del Infante o Palacio de la Mosquera, un edificio neoclásico construido a finales del siglo XVIII bajo la supervisión del arquitecto Ventura Rodríguez. Este era el lugar donde Luis de Borbón pretendía esconder sus escarceos amorosos y acabar, de una vez por todas, con los cotilleos que sobre él corrían por la corte. De hecho, fue el lugar al que escapar tras ser desterrado de la corte madrileña tras contraer matrimonio con María Teresa Vallabriga, una unión entre dos personas de clase social diferente muy criticada en su tiempo.

Arenas de San Pedro, Ávila© AntonioLopez - stock.adobe.com
Calles típicas de Arenas de San Pedro

Instalado aquí en 1778, los ocho años que vivió en Arenas de San Pedro son considerados la época de mayor esplendor de la villa, pues no nos olvidemos de que el infante fue un conocido mecenas y coleccionista del reino, gran amante del arte, de la historia y de la ciencia, quien trajo hasta la localidad, por ejemplo, a Francisco de Goya.

Muy cerca, tienes el Santuario de San Pedro Alcántara, construido en el siglo XVIII, convirtiéndose en el tercer edificio histórico de la villa declarado Bien de Interés Cultural. Un convento y santuario que alberga una sacristía, una biblioteca, varios claustros y el Museo Franciscano de Arte Sacro. Su capilla es una copia exacta de la Capilla Real de Madrid, también proyectada por Ventura Rodríguez por orden de Carlos III.

De regreso al centro más histórico, puedes perderte por sus calles empedradas repletas de bares y restaurantes, o acercarte a la Iglesia de San Juan Bautista. Aunque el paso por la Plaza de las Monjas Agustinas es, en realidad, una excusa para llegar al puente de Aquelcabos, uno de los mayores reclamos de la villa. Construido en piedra en la época medieval, se proyectó para salvar el caudal del río del Arenal, además de conseguir hacer pagar un tributo de portazgo a todo comerciante que tuviese que cruzarlo.

Puente medieval Aquelcabos sobre el río Arenal en Arenas de San Pedro (Ávila, Castilla y León)© Shutterstock
Puente medieval Aquelcabos sobre el río Arenal en Arenas de San Pedro (Ávila, Castilla y León)

TODA LA NATURALEZA A TUS PIES EN LOS ALREDEDORES

Un poco más arriba, nos encontramos con un paseo de madera que discurre a la orilla del río y que nos permite regresar a nuestro punto de partida, el castillo. Sin embargo, puedes coger el coche y recorrer un poco sus alrededores.

Tu primera parada está a 10 minutos en coche, donde te encontrarás con una piscina natural en el río Arenal, que se convierte en una zona de baño perfecta para el verano, con agua limpia, praderas de césped, merenderos y un chiringuito. Un poco más alejado, pero no más de 15 minutos, está el Embalse de Rioceuvas, cuyas orillas se han habilitado para poder pasear y donde tendrás buenas vistas de las cumbres de la Sierra de Gredos.

Cuevas del Águila en Arenas de San Pedro (Ávila)© Shutterstock
Cuevas del Águila en Arenas de San Pedro (Ávila)

Por último, no puedes abandonar estas tierras del Valle del Tiétar sin visitar las Cuevas del Águila, descubiertas por casualidad en 1963 bajo el Cerro de Romperropas y donde podrás disfrutar de las divertidas formas que han creado sus estalactitas y estalagmitas a lo largo de 12 millones de años.

DÓNDE COMER EN ARENAS DE SAN PEDRO

La gastronomía de Arenas de San Pedro nos habla de cocina de tradición y, sobre todo, de producto. Un producto que puede venir de El Barco de Ávila (una visita en los alrededores muy recomendable), con sus famosos judiones, pero también del propio campo que rodea estas aldeas y pueblos, con setas, patatas revolconas o asados de cordero y cabrito. Porque no hace falta llegar a la capital de la provincia para encontrar una buena mesa.

Uno de los platos de Sabor Alegre, en pleno centro de Arenas de San Pedro.© @sabor_alegre
Comida casera en Boccherini Taberna en Arenas de San Pedro (Ávila).© @boccherini_taberna
Pastel de Queso en Restaurante El Marquesito en Arenas de San Pedro (Ávila).© @restaurante_elmarquesito
Robo estofado, un plato de El Sur de GRedos en Arenas de San Pedro (Ávila).© El Sur de Gredos

Sin tener que salir del propio pueblo, puedes quedarte en pleno centro, en Sabor Alegre (Plaza de las Monjas Agustinas, 5), un pequeño local en el que disfrutar de buenos quesos y una bodega de excepción (tiene cientos de referencias nacionales). Aquí vienes a buscar pequeños bocados, tapas y raciones con una agradable terraza que se anima, sobre todo, durante el verano. 

A pocos pasos, puedes reservar mesa en El Sur de Gredos (Dr. Lorenzo Velázquez, 12), un restaurante de los más clásicos de Arenas de San Pedro, donde quien llega lo que busca son sus platos de carne, sin florituras, pero que siempre se deshace en la boca. Y, unos metros más adelante, también puedes hacerlo en Boccherini Taberna (Isabel la Católica, 4), con platos de cocina casera elaborados con productos de proximidad.

Por último, siempre puedes acercarte a Restaurante El Marquesito (Carretera de Guisando, 9), uno de los más solicitados. De hecho, si no reservas, sobre todo, en verano, no vas a encontrar sitio. Es un local oculto dentro de un jardín verde muy acogedor con una decoración muy kitsch que no te esperas en un sitio en el que estás acostumbrado a ver un asador tras otro.  Ana y Raquel Ardanaz proponen, a diario, un menú por 15€ con platos tradicionales y pequeñas adaptaciones de la cocina internacional.

Si te queda hueco, pásate por la Heladería Artesana (Triste Condesa, 8) con una selección de helados y dulces típicos que te harán dudar entre qué elegir, aunque, sin duda, merece la pena morir de empacho.

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