RECUERDOS DE INFANCIA

El pueblo de Jaén donde Juan del Val vivió los veranos más felices de su infancia


Olivares, veranos largos y memoria rural en el municipio jienense que marcó la infancia del escritor.


Sorihuela del Guadalimar, Jaén, Juan del Val
30 de abril de 2026 a las 20:00 CEST

“Eran veranos felices…”. Esta frase, sencilla y evocadora, resume el universo emocional de la infancia de Juan del Val. Porque antes de los platós de televisión, de las columnas y de las novelas, hubo un niño que pasaba cada año tres meses en los campos de Jaén, absorbiendo un paisaje y una forma de vida que han marcado su experiencia vital y su manera de contar historias. Ese escenario es Sorihuela del Guadalimar, el pequeño municipio que hoy despierta la curiosidad de lectores y viajeros.

Sorihuela es el pueblo de la familia materna de Juan del Val, “cuando me daban las vacaciones a finales de junio venía aquí con mis abuelos y no volvía a Madrid hasta septiembre para empezar el cole… En el pueblo pasé veranos felices en ‘la calle de las buenas noches’ montando borricos para ir a ver las olivas, atando mulos a las rejas, merendando pan con aceite y azúcar, bañándome en las albercas y escuchando hablar a hombres y mujeres sentadas en la puerta tomando el fresquito. De la cosecha del aceite, de las bestias, de historias de la guerra que perdieron, del estraperlo esquivando a la Guardia Civil… mi abuelo Juan Ángel, Pepe El Pontonero, mi abuela Antonia, la Dioni, la tía Lola, el tío Inocente, Miguel y Tomasa, la tía Águeda y José… Ya nada es igual, ellos ya no están”.

Plaza de España de Sorihuela del Guadalivar, Jaén
Plaza de España, presidida por el edificio del ayuntamiento.

Con especial cariño recuerda el marido de Nuria Roca sus vivencias en este pueblo de poco más de 1000 habitantes de la comarca de El Condado, al que regresa cada año para conversar con sus vecinos y volver a ser “durante un par de días un niño de ocho años atento a la vida…”.  Sin faltar ninguno, “el año que viene otra vez. ¡Dios quiera!”. Un paisaje que más que geográfico es emocional y cotidiano: los caminos de tierra, el calor del verano, la cercanía de la familia, la conexión con la naturaleza...

Puente Mocho, Sorihuela del Guadalivar, Jaén© Shutterstock
Puente Mocho, a las afueras de Sorihuela.

Al noreste de la provincia de Jaén y a 115 kilómetros de la capital, Sorihuela está rodeado de los olivares interminables y las suaves colinas que definen buena parte del paisaje andaluz. Enclavado en la comarca de Las Villas y con poco más de 1000 habitantes, mantiene ese ritmo pausado del mundo rural que tanto contrasta con la vida urbana y que, precisamente, forma parte de su atractivo.

torreón árabe de Sorihuela del Guadalivar, Jaén
Antigua torre del homenaje de la fortaleza árabe.

Cuando se llega por primera vez a él se descubre un pueblo de calles tranquilas que tiene como centro la plaza de los Caños. Sus joyas arquitectónicas se limitan a la iglesia parroquial de Santa Águeda, del siglo XVI, en cuyo diseño intervino el gran arquitecto del Renacimiento Andrés de Vandelvira; el torreón árabe del castillo, el único resto que se conserva del castillo levantado con la finalidad de fortificar la margen izquierda del río Guadalquivir; y la ermita de Santa Quiteria, a 3 kilómetros del casco urbano, en el paraje conocido como Cerrico Pelón. Tiene también Sorihuela un puente sobre el río Guadalimar, una fuente enorme en su plaza principal de la que manan 7 caños y los antiguos lavaderos. Y bares donde probar los sabores locales: la pipirrana de las Villas, la ensalada gitana o los huevos a la porreta.

Ermita de Santa Quiteria de Sorihuela del Guadalivar, Jaén
Ermita de Santa Quiteria.
Lavadero de Sorihuela del Guadalivar, Jaén
Antiguos lavaderos.

El antiguo convento del siglo XVIII acoge ahora la cooperativa de aceite, porque aquí la tradición agrícola marca su día a día. El olivo no es solo un cultivo, es una forma de vida. Los campos que rodean el municipio producen uno de los aceites de oliva más reconocidos de la región, y no es difícil entender por qué esa imagen —la de “ir a ver las olivas”— está grabada en la memoria del escritor.

Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, Jaén
Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas.

En pleno corazón del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el entorno natural es otro de los grandes valores de Sorihuela. Muy cerca se encuentra el valle del río Guadalimar, que da nombre al municipio y aporta frescor y biodiversidad a la zona. Este río, afluente del Guadalquivir, ha sido desde siempre clave para la agricultura y para las rutas a pie y en bicicleta que discurren por su entorno, como las que llevan a parajes como la Cañada de los Caballeros, El Rayo o la casa forestal Hoya de los Trevejiles. Un entorno en el que Juan del Val fue feliz.