La dinastía Wangchuck se ha establecido en nuestra sociedad como una de las más enigmáticas del mundo. Una posición que ha permitido, en cierto modo, escribir las páginas de su historia a través de una discreción que poco a poco van rompiendo para posicionarse como una de las Familias Reales más características del mundo, en la que la reina Jetsun Pema —en compañía de los pequeños príncipes— ha logrado cambiar el rumbo de una dinastía que ahora está de aniversario. Un hecho que ha reunido a los miembros reales para conmemorar una de las fechas más destacadas del país, como es el nacimiento del cuarto Rey Dragón.
La reunión de los miembros reales
La reina Jetsun Pema continúa estableciéndose como una de las consortes reales más destacadas del mundo, entrelazando discreción y una sofisticación que logran posicionarla como una de las reinas más enigmáticas, aunque siempre endulzando cada situación a través de su simpatía. En esta ocasión, los miembros de la dinastía Wangchuck se han dado cita en una de las exposiciones más destacadas del momento, denominada El monarca visionario: homenaje al legado perdurable del cuarto rey, la cual rinde homenaje al histórico reinado del padre del actual Soberano, quien ha alcanzado la edad de 70 años, y con la que han querido honrar al que ha sido el monarca del país más feliz del mundo.
Acompañada por los pequeños príncipes, la reina Jetsun Pema se ha enfundado en uno de los trajes tradicionales de Bután, haciendo gala de una elegancia con la que se acoge al cariño de un país que plasma su cultura en cada detalle. Por su parte, el Rey Dragón ha posado junto a una de las cuatro Reinas Madres de Bután, Ashi Sangay Choden Wangchuck, esposa de quien hoy es homenajeado a través de una exposición que pretende honrar la memoria del monarca que permaneció en uno de los tronos más enigmáticos del mundo desde 1972 hasta 2006. Un hombre cuyo reinado se entrelazó entre la creación de una cultura basada en la Felicidad Nacional, el impulso de la conservación ambiental, así como el inicio de una transición para posicionar a Bután como una monarquía constitucional y la democracia.
Una historia de amor casi de cuento
Un gesto que, en cierto modo, permitió que hoy en día seamos testigos de una de las parejas reales más enamoradas del mundo. Su primer encuentro tuvo lugar durante un picnic familiar en Timbu, la capital de Bután, cuando él tenía 17 años y ella 7. Según relató el propio soberano años más tarde, al ver a la pequeña Jetsun Pema quedó tan encandilado con su carácter y su gracia que se arrodilló ante ella, la tomó de las manos y pronunció una promesa casi profética: "Cuando crezcas, si tanto tú como yo seguimos solteros y no estamos enamorados de nadie más, me gustaría que fueras mi esposa, si tú estás de acuerdo".
Aunque fue un pacto infantil, el destino los volvió a cruzar años después. Durante su juventud, ambos completaron parte de sus estudios superiores en el Reino Unido —él en Oxford y ella en Regent's University en Londres— y, a su regreso a Bután, reanudaron su contacto. Fue junto al actual Rey Dragón, Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, y a la reina Jetsun Pema con quienes el amor de infancia se materializó definitivamente tras entablar un noviazgo formal, se casaron en octubre de 2011 en una vistosa ceremonia tradicional en Punakha, cuando ella tenía 21 años y él 31, confirmando ante el mundo que el verdadero amor existe. Un hecho que, ahora, de la mano de los pequeños príncipes se va desarrollando como una de las historias más bonitas del mundo.








