Los platos favoritos de Amelia Bono, de los torreznos a los huevos con patatas: “Son mi perdición”


La empresaria e influencer disfruta con los placeres de la buena mesa y, además, es toda una cocinillas, algo de lo que suele dejar constancia en sus redes sociales.


Amelia Bono.© Gtresonline
21 de septiembre de 2026 a las 18:30 CEST

No lo ocultamos. Amelia Bono es uno de los personajes populares que más nos gustan en ¡HOLA! Cocina. Y es que, en esta sección, nos encantan las celebrities que, no siendo profesionales del fogón, se animan a compartir con sus seguidores en redes sociales algunas de las recetas que cocinan en su día a día.

Amelia Bono, en el divertido vídeo que publicó recientemente, mientras elaboraba una toritlla de patatas.
Amelia Bono, en el divertido vídeo que publicó recientemente, mientras elaboraba una toritlla de patatas.

AMELIA BONO Y SUS PASIONES GASTRO

Como al común de los mortales, a veces tenemos algún que otro tropiezo en la cocina… Para muestra, el divertido video que Amelia publicó recientemente, en el que tuvo ‘ciertos problemas’ a la hora de dar vuelta a una tortilla de patata. Eso sí, al final consiguió salvarla, y lo cierto es que, ¡no podía tener mejor pinta!

Pero la hija de José Bono no solo comparte recetas propiamente dichas, sino también platos que le gustan. Hace unos días, sin ir más lejos, dejaba constancia, a través de unos stories, de dos de sus favoritos gastro. Por un lado, unos torreznos, que definía como ‘Mi perdición” y, por otro, la imagen de unos espectaculares huevos fritos con patatas y morcilla, acompañada por texto: “Llorooo. Yo corro para esto”.

Stories publicados recientemente por Amelia en sus redes. © ameliabono
Stories publicados recientemente por Amelia en sus redes.

BUENA MESA Y DEPORTE: DOS ‘BÁSICOS’ EN LA VIDA DE AMELIA BONO

Y que, efectivamente, si hay algo que no falta en la vida de Amelia Bono es, además de su debilidad por estos platos (pasión compartida, seguro, por miles de españoles), su disciplina para practicar deporte con frecuencia. De hecho, su actual pareja, Alejandro Reina, es su entrenador personal.

También hemos podido comprobar a través de las redes algunas de sus rutinas de ejercicios, entre ellos, por ejemplo, el deporte de fuerza, que Amelia practica aunque no siempre sea lo que más le apetezca: “Es tan importante dedicar tiempo a los ejercicios de fuerza. No solo nos ayudan a ganar músculo, sino también a prevenir lesiones, mejorar nuestra movilidad y cuidar nuestra salud a largo plazo. Y os confieso una cosa: es, con diferencia, lo que más me cuesta de todos los entrenos. Pero precisamente por eso intento no saltármelos”, contaba una de sus publicaciones.

Cuenta Amelia con humor que hace mucho deporte para luego poder darse algún que otro capricho gastro. © ameliabono
Cuenta Amelia con humor que hace mucho deporte para luego poder darse algún que otro capricho gastro.

Esa disciplina le permite, como ella misma explicaba en sus stories, permitirse de cuando en cuando esos platos más calóricos que tanta felicidad proporcionan al paladar. ¿Quién puede resistirse a unos torreznos recién hechos o a mojar pan en la yema de un huevo frito?...

Como a nosotros también nos vuelven locos estos platos, vamos a aprovechar para repasar algunos tips prácticos a la hora de cocinarlos.

Torreznos de Soria. © Torrezno de Soria.
Torreznos de Soria.

CÓMO CONSEGUIR EN CASA UNOS TORREZNOS SUPERCRUJIENTES

-Lo primero que debes hacer es conseguir una buena materia prima. En casi cualquier supermercado o vía Internet puedes hacerte con unas buenas piezas de panceta curada. 

-Dejar orear la pieza de torrezno durante 1 día en la nevera para que la piel se seque. Es muy importante que la piel de la panceta esté bien seca; de esta forma la corteza suflará al freír y quedará mucho más crujiente. 

-Cubre el fondo de una sartén amplia con aceite de oliva y ponla a fuego bajo. (si tienes vitrocerámica, de 0 a 6 ponlo en el 2; si utilizas gas, ponlo en posición mínima).

-Mientras se calienta el aceite, corta la panceta en lonchas de 1,5 centímetros y colócalas en la sartén con la piel hacia abajo. 

-Cocina la panceta despacito y evitando que los torreznos se caigan hasta que en la piel vayan apareciendo las clásicas burbujitas al freírse. Depende de tu fuego; puede durar más o menos, pero quizá en 20-30 minutos lo consigas. 

-Cuando la piel haya suflado, sube el fuego a tope y tumba los torreznos para que se frían bien. Cocina unos 10 minutos por cada lado y listo.

-Déjalos escurrir sobre papel absorbente mientras se templan para luego cortarlos en tacos de un bocado. Ahora cierra los ojos, introdúcelo en la boca... ¡y disfruta! 

UNOS HUEVOS FRITOS DE PREMIO

Freír un huevo parece estar al alcance de cualquiera. Ahora bien, conseguir un huevo frito bueno de verdad, con la clara cuajada, una puntilla crujiente y la yema todavía cremosa… eso está reservado para pocos. Para lograrlo, aquí tienes algunos consejos a tener en cuenta.

Hacer bien un huevo frito, todo un arte. © Shutterstock
Hacer bien un huevo frito, todo un arte.
  • Elige un buen huevo. Cuanto más fresco, mejor. Una clara firme se mantiene más compacta al freír y una yema bien recogida queda mucho más bonita y jugosa.
  • ¿Huevo de la nevera o a temperatura ambiente? Mejor a temperatura ambiente. Así evitamos que el huevo frío enfríe bruscamente el aceite y conseguimos una cocción más uniforme. Si tienes ocasión, sácalo 15-20 minutos antes de la nevera. 
  • El aceite, generoso. No hace falta sumergir el huevo, pero sí utilizar suficiente aceite para poder echarlo y, después, bañar ligeramente la clara con una cuchara. 
  • La temperatura es la clave. El aceite debe estar caliente, pero sin llegar a humear. Si está demasiado frío, el huevo absorberá aceite y quedará pesado; si está demasiado caliente, la clara se quemará antes de que la yema esté en su punto.
  • Casca el huevo primero en un cuenco. Así puedes comprobar que está en buen estado y deslizarlo suavemente en la sartén. Además, reduces el riesgo de romper la yema.
  • Echa el huevo cerca del aceite. No lo dejes caer desde arriba: deslízalo suavemente desde muy cerca de la sartén. La yema sufrirá menos y la clara mantendrá mejor su forma.
  • La puntilla tiene truco. Para conseguir esos bordes dorados y crujientes, cuando la clara empiece a cuajar, puedes inclinar ligeramente la sartén y echar aceite caliente sobre los bordes y alrededor de la yema con una cuchara.
  • La yema, siempre bajo control. Baña con un poco de aceite caliente si quieres que la parte superior de la yema quede ligeramente cuajada, pero retíralo enseguida para conservar ese interior líquido y cremoso. 
  • La sal, al final. Añádela cuando el huevo ya esté fuera de la sartén. Así controlas mejor la cantidad y evitas que la sal altere la textura de la clara durante la cocción.
  • Sácalo justo a tiempo. Un buen huevo frito tiene la clara cuajada y la yema líquida y brillante. En cuanto la clara esté hecha y la puntilla dorada, fuera de la sartén. El calor residual seguirá haciendo su trabajo.
  • Sírvelo inmediatamente. Un huevo frito perfecto no espera; si se enfría, pierde mucho.