Dos días después de despedir a su hermano menor, el rey Harald, la princesa Astrid falleció en el Hospital Nacional de Oslo. Su muerte, tan cercana al funeral de Estado del monarca, dejó a la Casa Real noruega sumida en un duelo consecutivo en plena construcción de un nuevo reinado. El Palacio Real de Oslo ha anunciado que el funeral de Astrid tendrá lugar el 23 de septiembre, en la iglesia de Ris, en Oslo. Una ceremonia a la que Victoria de Suecia ya ha confirmado su presencia, tras el conmovedor mensaje que dedicó al rey Harald en su despedida.
La princesa heredera, futura reina de Suecia, ya tiene en su agenda de este miércoles el desplazamiento a Noruega para el funeral de la princesa Astrid, convirtiéndose así en la representante de la realeza británica y de la familia Bernadotte, después de que todos se desplazaran a Oslo para el funeral de Estado del soberano noruego y por esto este prematuro y triste regreso todavía tiene más trascendencia. Hay que recordar que la conexión entre la realeza sueca y noruega (también ocurre con la danesa) es histórica, familiar y de amistad. La madre del rey Harald era princesa de Suecia y el rey Harald fue el padrino de bautismo de la princesa Victoria y eso se tradujo en una conmovedora despedida. "El rey Harald fue un padrino profundamente querido, siempre acogedor y cálido. Tenía la risa fácil y un brillo en la mirada", escribió la princesa Victoria en una carta poco habitual para los entornos institucionales.
Profundizando en su figura, la futura reina de Suecia, que también tomó la palabra durante el funeral de Estado participando con la lectura, lo describió como "una persona extraordinariamente buena. Un modelo a seguir". "Algunas personas dejan huellas que el tiempo nunca borra. El rey Harald es una de esas personas. Con su calidez y su presencia, tenía una capacidad excepcional para ver a las personas". La princesa Victoria cerró su despedida con una frase de enorme carga emocional: "¡Tío Harald, permanecerás para siempre en el corazón de todos los que te quisimos!".
El funeral de Astrid, que también será televisado, según la prensa noruega correrá a cargo del Estado, aunque no tenía un papel activo en la monarquía, al menos de forma oficial, y no estaban en la línea sucesoria, siempre estuvo al servicio de la Corona desde que en 1954, su padre, el rey Olav se quedó viudo y ella, junto con su hermana, Ragnhild, hizo de primera dama, algo parecido a lo que le ocurre ahora a la princesa Ingrid, quien ya ha sustituido a su madre, la reina Mette-Marit, en algunos actos importantes debido a sus problemas de salud.
Tras anunciarse la muerte de Astrid de Noruega, Haakon VIII decretó que la banderas ondearan a media asta en el balcón de Palacio y le dedicó estas emotivas palabras: "A lo largo de su larga vida, la princesa Astrid representó a la Casa Real con calidez y dedicación. A los 22 años tuvo que asumir el papel de primera dama tras el fallecimiento de mi abuela, la princesa heredera Märtha. En su labor, la princesa Astrid siempre demostró especial interés por el cuidado y la inclusión de los más vulnerables de la sociedad. Fue muy leal y siempre desempeñó sus funciones con compromiso, presencia y un espíritu contagioso. La tía Astrid fue un gran apoyo para el rey Harald y para el resto de la familia. Aprendimos mucho de ella y nunca tuvo miedo de expresar su opinión. Su fallecimiento es una gran pérdida para nosotros. La echaremos mucho de menos. Mi familia y yo enviamos nuestras más sentidas condolencias a los amigos más cercanos de la tía Astrid", dijo el rey Haakon.








