Este 12 de noviembre, Grace Kelly habría cumplido 97 años. La oscarizada actriz que deslumbró en el Hollywood dorado de los años 50 y que después se convirtió en princesa de Mónaco e icono indiscutible en el mundo de la moda, encontró su verdadera libertad lejos de los focos y del protocolo real. Más allá de su apretada agenda y de sus compromisos, halló en la Costa Azul un "oasis de paz" donde tan solo ser ella. Una exclusiva casa de campo que se convirtió en el mejor de los refugios antes de su prematura muerte en septiembre de 1982.

Así era por dentro 'Les Moulins du Villars', la casa de campo que enamoró a Grace Kelly
Ubicada en la idílica y tranquila población de Gilette, a tan solo 30 kilómetros de Niza, esta finca era más que una simple casa de verano. Rodeada de verdes valles y de un entorno natural mediterráneo, la finca 'Les Moulins du Villars' se convirtió en el destino predilecto de la esposa de Rainiero de Mónaco para descansar y disfrutar durante sus vacaciones. Su enclave, en plena reserva natural de la Costa Azul, era perfecto para garantizar no solo su intimidad y privacidad, sino también la de sus hijos, Alberto, Carolina y Estefanía de Mónaco.
A diferencia de Roc Angel —la residencia campestre oficial de los Grimaldi—, esta exclusiva villa nunca perteneció a la familia principesca; sin embargo, en sus muros centenarios y su cuidada atmósfera mediterránea, Grace Kelly encontró la paz y la calma.
© Côte d'Azur Sotheby’s International RealtyPiedra del siglo XIV y reforma en los 70: la historia detrás de sus muros
Mucho antes de convertirse en meca de la alta sociedad, esta imponente mansión albergó un conjunto de molinos levantados a orillas del valle de Estéron, algunos de los cuales datan del siglo XIV. Después de la transformación y renovación de la finca por parte del conde Jean Fernand Joseph Gouin de Roumilly, en los años 70, es cuando el lugar vivió su máximo esplendor al convertirse en el espacio donde la alta aristocracia se reunía regularmente. El flechazo entre Grace Kelly y este rincón paradisíaco comenzó en 1980, cuando la entonces princesa fue a promocionar los quesos y el aceite de oliva de la región.
En 2006, la llegada de nuevos propietarios abrió una ambiciosa etapa de restauración destinada a ensalzar su arquitectura original y sus espacios exteriores y, años después, la exclusiva inmobiliaria Côte d'Azur Sotheby’s International Realty la sacó a la venta como una de sus grandes joyas por un valor que rozaba los 12 millones de euros.
© Côte d'Azur Sotheby’s International RealtyUn lujo discreto
El alma que respira 'Les Moulins du Villars' es de una exquisitez serena, libre de una excesiva suntuosidad y ostentación. Quizá el mayor lujo es el del espacio: la vivienda cuenta con más de 600 metros cuadrados y el terreno, con más de dos hectáreas. A la fachada de piedra de la edificación principal se le une un hermoso jardín con arbustos, cipreses, palmeras… y una enorme piscina que, seguro, ha sido centro de reuniones y fiestas en el pasado.
© Côte d'Azur Sotheby’s International RealtyEl gran salón: vigas rústicas, un piano de cola y terciopelo morado
Esta casa fue muy especial para ella, hasta el punto de que la esposa de Rainiero y estrella de Hollywood estableció una relación de amistad con sus dueños y hasta les regaló varias estatuas, de las cuales dos de ellas todavía están presentes en la mansión. Lejos de la estética convencional de los salones, en esta ocasión, se ha apostado por la fuerza del color con un sofá de gran tamaño como protagonista gracias a su tapizado en terciopelo y color púrpura. Con estructura de madera dorada y remates clásicos, esta pieza rompe con la sobriedad rústica y acapara todas las miradas. Además, se introduce un juego de tapicerías gracias a los distintos tejidos de los sofás y butacas.
El contrapunto lo añade el techo, un trabajo de arquitectura que eleva el diseño de toda la estancia con vigas vistas de madera maciza combinada con entrevigados pintados a rayas claras, lo que aligera visualmente la altura.
El piano de cola que pone la nota clásica y la acogedora biblioteca con chimenea integrada. Añaden ese toque cálido y acogedor.
© Côte d'Azur Sotheby’s International Realty¡Puro ingenio!
La edificación principal cuenta con cuatro plantas, comunicadas mediante un ascensor. La joya de la corona es la zona de día, donde un molino (acristalado y en movimiento) divide el ambiente de salón del comedor. El molino original no se pudo conservar, pero, en todo caso, este es un homenaje a la historia de la edificación.
De la zona de estar destaca asimismo que no solo los sofás se tapizan en terciopelo, sino también las mesas de centro tipo otomanas, tan empleadas en la decoración en Estados Unidos.
© Côte d'Azur Sotheby’s International RealtyInfinidad de ambientes mágicos
La residencia cuenta además con dos cocinas, siete dormitorios, una sala multimedia y diversos baños, algunos en suite. Además de, como es previsible en este tipo de casas donde no escasean los metros, vestidores, despachos y una amplia bodega donde almacenar prestigiosos vinos.
Además, otro de los equipamientos de la casa son cuatro plazas de aparcamiento, donde los vehículos se resguardan bajo unas arcadas.
© Côte d'Azur Sotheby’s International RealtyUn 'mix & match' muy peculiar
El diseño interior es sumamente ecléctico y te puedes encontrar con espacios de inspiración arabesca, otros de clara tendencia clásica y también ambientes muy cálidos propios de la decoración de montaña, como el dormitorio sobre estas líneas, con la mesita de noche y la alfombra de piel de vaca, el techo en madera y el cabecero entelado a cuadros. Muy llamativo es asimismo el papel pintado de la pared principal, que simula troncos.
© Côte d'Azur Sotheby’s International RealtyMúltiples equipamientos
Cerca del edificio principal también se encuentran: una casa de invitados denominada ‘el Cabanon’, un invernadero y el bautizado como ‘el Santuario’, unas ruinas de la antigua Roma restauradas que actualmente se utilizan para fiestas y otros eventos.
No es de extrañar que esta villa hubiera enamorado a Grace Kelly y a múltiples personajes de la aristocracia, ¿no te parece? Cautiva por su encanto y lujo sobrio.




