Fertilidad

Cuando ser madre parece imposible: las soluciones científicas que hoy abren una esperanza real


En los últimos años se han implementado novedosas técnicas a las que cada vez recurren más mujeres


Madre feliz con su bebé© Getty Images
11 de mayo de 2026 a las 18:01 CEST

La maternidad deseada no siempre llega cuando una mujer quiere o se lo propone. A veces, incluso, no llega nunca, aún buscándola. La infertilidad ha sido uno de los grandes tabúes de nuestra sociedad y, tradicionalmente, se ha 'vendido' que los hijos venían de la mano tras el matrimonio o tras la consolidación de una pareja. Pero no es así, o al menos no en todos los casos. Ahora, además, los problemas de fertilidad son más comunes, puesto que cada vez más parejas deciden retrasar el momento de tener hijos por motivos económicos y profesionales; como a mayor edad, sobre todo de la mujer, menor probabilidad de conseguir un embarazo, se empieza a ser más consciente de lo que implica tener dificultades para lograr la gestación o, directamente, de la imposibilidad biológica de tener hijos.

Ante esta situación, la Ciencia brinda opciones que generaciones anteriores lo hubieran visto como de ciencia ficción. Por eso, cuando una mujer no consigue un embarazo de forma natural tras 12 meses de búsqueda, o tras 6 meses si es mayor de 35 años, el primer paso es consultar con un especialista en reproducción para hacer un estudio completo de la pareja, tal y como indica la Dra. Ana González, Directora Médica de Next Fertility Sevilla. En función de las características individuales de cada persona, se le informará de lo que es más adecuado es su caso particular y de cuáles son las probabilidades de éxito: coitos dirigidos, inseminaciones, fecundación in vitro, donación de ovocitos o de semen.

Hoy en día la edad media a la que las mujeres acceden a la maternidad ha aumentado, y hay que tener en cuenta que cada mujer nace con una reserva ovárica determinada. Esto crea la necesidad de planificar la maternidad y plantear opciones.

Dra. Ana González, Directora Médica de Next Fertility Sevilla

Si hay algo que resulta especialmente sorprendente y que cada vez es más común es la ovodonación. Este método consiste en someterse a una fecundación in vitro con óvulos de otra mujer (una donante anónima). De este modo, aunque el embrión no compartirá genética con la gestante, si será su hijo biológico.

Otro de los aspectos de los que más se habla en los últimos años es la preservación de la fertilidad; es decir, que mujeres jóvenes que desean ser madres algún día, pero que consideran que aún no es el momento adecuado para ello, optan por extraer y congelar sus propios óvulos para, cuando ellas consideren oportuno, someterse a fecundación in vitro con ellos. De este modo, es mucho más probable garantizar un embarazo con los propios óvulos, es decir, que se podrá estar embarazada a edades más avanzadas sin tener que recurrir a la ovodonación. Se evita así algo por lo que pasan muchas mujeres que recurren a esa técnica, y es el duelo genético (el dolor equiparable a un duelo de saber que tu hijo no va a compartir información genética contigo, no va a llevar tus genes, aunque lo hayas gestado tú).

Pero la realidad es que, por mucho que se trate de un gran avance, tomar la decisión de someterse a una extracción de óvulos por si se necesitan en un futuro, no es algo que todo el mundo se plantee. ¿Y si encuentras a la pareja ideal para formar una familia y no es necesario recurrir a la reproducción asistida? ¿Y si tu carrera profesional da un vuelco y los planes de formar una familia se pueden adelantar e intentarlo de forma natural?

Planteárselo es una cosa y acudir a una clínica para llevarlo a cabo es otra muy distinta. En el caso de Jenifer Yelo, una mujer de 33 años que ya ha criopreservado sus óvulos, tuvo mucho que ver que alguien muy cercano a ella tuviese problemas de fertilidad. "Hasta ese día lo cierto es que yo no tenía ni idea prácticamente de nada... ni de que existía la donación de óvulos, ni la preservación de ovocitos, ni nada por el estilo", nos cuenta. "Solo conocía lo típico que podemos comentar con amigas o que puedas escuchar en los medios".

Jenifer Yelo, de 33 años, ha criopreservado sus óvulos con la idea de convertirse en madre a largo plazo© Next Fertility
En la imagen, Jenifer Yelo, de 33 años, ha criopreservado sus óvulos con la idea de convertirse en madre a largo plazo

La casualidad quiso que, al poco tiempo de conocer el caso de esa persona tan cercana a ella, Jenifer comenzase a trabajar en el sector de la reproducción asistida. "Y una vez que empiezas a profundizar en el tema, pues claro, ves todos los problemas que existen de infertilidad y tienes una idea más clara, incluso te das cuenta de que sigue siendo un tema tabú", detalla. "Eso me abrió un poco los ojos y me hizo plantearme esta opción".

Cada vez son más las mujeres que, como Jenifer, optan por congelar sus óvulos para buscar la maternidad de manera más relajada, sin obsesionarse por el reloj biológico. "Hoy en día la edad media a la que las mujeres acceden a la maternidad ha aumentado, y hay que tener en cuenta que cada mujer nace con una reserva ovárica determinada, y esta reserva va disminuyendo tanto en cantidad como en calidad a medida que avanza la edad, sobre todo a partir de los 35 años. Esto crea la necesidad de planificar la maternidad y plantear opciones como la vitrificación de ovocitos cuando se plantea retrasar la maternidad" señala la Dra. Ana González, al tiempo que da a conocer que la edad recomendada para hacer la vitrificación de ovocitos es entre los 30 y los 34 años, "pero siempre hay que valorar cada caso en concreto".

¿Cómo dar el paso de criopreservar los óvulos?

El primer paso es informarse muy bien. En el caso de Jenifer, acudió a Next Fertility y los doctores le recomendaron, antes de tomar ninguna decisión, realizarse un estudio para conocer el estado de su reserva ovárica. Para ello le hicieron la analítica de la hormona antimulleriana y una ecografía para llevar a cabo lo que se llama recuento de folículos antrales; una vez llegaron los resultados, supo que podía someterse al tratamiento y los facultativos se lo explicaron detenidamente.

"Con toda la información por delante, decidí hacerlo porque vi que era una buena opción para el futuro; si el día de mañana no pudiese tener hijos de forma natural, pues es algo que tengo ahí para poder utilizar en el caso de que tuviese que hacerlo", nos cuenta.

Me siento bien, sobre todo sabiendo que tengo mis ovocitos allí congelados. Es algo que hice no pensando en el momento actual sino más a largo plazo.

Jenifer Yelo, paciente que se ha sometido a un tratamiento de criopreservación de óvulos

Jenifer reconoce que no se plantea aún buscar el embarazo y que no sabe cuándo lo hará, pero que se siente muy satisfecha por haber realizado el tratamiento. "Me siento bien, sobre todo sabiendo que tengo mis ovocitos allí congelados. Es algo que hice no pensando en el momento actual sino más a largo plazo".

"Es verdad que, cuando ya manejas toda la información, cambian mucho las cosas, incluso pensaba que podría congelar muchos más ovocitos de los que finalmente he podido preservar", confiesa. "Por eso le digo a todo el mundo que hacer este estudio te da información muy valiosa que desconocemos las mujeres".

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