Desde las costas salvajes de Grecia hasta las arenas doradas del Alentejo, el litoral de Europa es una sucesión de playas extraordinarias donde desconectar unos días junto al mar en escenarios de auténtica postal. Nos encantan las playas, ya sea para planear las vacaciones de verano, improvisar una escapada o simplemente soñar con aguas cristalinas, largos paseos al atardecer y rincones todavía alejados de las multitudes.
Por eso siempre tomamos nota de rankings como The World’s 50 Best Beaches, una clasificación anual elaborada desde 2020 con los votos de más de 1000 profesionales del turismo, que seleccionan las mejores playas del planeta según criterios como la belleza del paisaje, la conservación, la tranquilidad del agua o la ausencia de masificación.
© ShutterstockEn la edición de 2026, la playa número uno del mundo ha sido Entalula Beach, un paraíso virgen situado en El Nido, en la isla filipina de Palawan, famoso por sus aguas transparentes, acantilados de piedra caliza y naturaleza prácticamente intacta. Aunque el primer puesto viaja hasta el sudeste asiático, Europa logra colocar 10 playas entre las 50 mejores del mundo, incluidas dos españolas que bien merecen una escapada, y, además, quedan más a mano. Descubre cuáles son las joyas que han conquistado a los expertos.
© ShutterstockPLAYA FTERI (GRECIA)
Espectacular, remota y perfecta, Fteri es una de las joyas más salvajes de Cefalonia, en el mar Jónico, donde el protagonista absoluto es el paisaje. Lo que hace especial a este arenal en la zona de Paliki, cerca del pequeño pueblo de Zola, no es solo su belleza, sino su sensación de aislamiento total. No tiene acceso directo por carretera, así que solo se puede llegar en barco o tras una caminata exigente de entre 40 minutos y más de una hora por un sendero entre colinas y vegetación mediterránea. Una vez allí, el paisaje es muy impactante, un anfiteatro natural de acantilados blancos de piedra caliza rodea una pequeña playa de cantos claros y aguas de un azul turquesa intenso, extremadamente transparentes. Es un entorno muy virgen, sin servicios, sin chiringuitos y prácticamente sin construcciones, lo que refuerza esa sensación de lugar intacto.
© ShutterstockCALA MACARELLA (MENORCA)
Un prodigio de exotismo natural, así es esta cala vírgen que se encuentran entre las más bellas (y conocidas) de la isla de Menorca. Arena blanca, aguas de un intenso azul turquesa, altos acantilados y un pinar que desciende hasta la misma arena de la playa hacen de ellas la postal perfecta. Macarella tiene un buen acceso en coche con un parking donde dejarlo (complicado en temporada alta). También se puede llegar andando desde cala Galdana por el Camí de Cavalls. A su hermana pequeña, cala Macarelleta, se llega andado tras unos 10 minutos por un camino por el que ir encontrando miradores desde los que tomar las mejores fotos.
© ShutterstockCALA DEI GABBIANI (ITALIA)
Escondida en uno de los tramos más salvajes de Cerdeña, Cala dei Gabbiani es de esas playas que parecen resistirse a ser descubiertas. Situada en el golfo de Orosei, en la costa este de la isla italiana, es una pequeña cala de cantos blancos y aguas turquesa intensísimo, rodeada por acantilados de piedra caliza casi verticales.
Su aislamiento es parte de su encanto: no tiene acceso por carretera y solo se puede llegar en barco o mediante rutas de senderismo exigentes desde el interior, lo que la mantiene sorprendentemente tranquila incluso en los meses de verano. Un rincón puro, sin artificios, donde el paisaje lo domina todo.
© Altug Galip/ShutterstockKAPUTAS (TURQUÍA)
Casas blancas junto al mar, callejones coloreados por las buganvillas, pequeñas tiendas de artesanía y restaurantes donde sirve pescado fresco definen el pueblo de Kas, con ese aire inconfundible que recuerda la presencia griega en esta costa del Mediterráneo hasta hace no demasiado tiempo. Entre Kas y Kalkan se encuentra una de las playas más bellas de este litoral, la de Kaputas, encajada entre acantilados y deslumbrante por sus aguas de un intenso color turquesa. Desde el cercano puerto de Kalkan es posible embarcarse en los tradicionales veleros turcos (gulet) para recorrer una de las zonas más atractivas de la llamada Costa Licia.
© ShutterstockPORTO KATSIKI (GRECIA)
“Puerto de las Cabras” es el significado literal de Porto Katsiki, un nombre que recuerda que en el pasado solo las cabras podían acceder a este rincón entonces prácticamente inaccesible de la isla de Lefkada. Hoy, una escalera de unos 100 peldaños permite descender hasta su orilla, encajada al pie de un imponente acantilado blanco que cae en vertical sobre el mar Jónico. La escena es de una belleza muy reconocible: arena clara, aguas de un turquesa intenso y un entorno de piedra caliza que refuerza su carácter dramático. Aunque es una de las playas más famosas de Grecia, sigue conservando un punto salvaje, especialmente en las primeras y últimas horas del día, cuando la luz acentúa aún más su espectacularidad.
© ShutterstockSANTA GIULIA (FRANCIA)
La isla de Córcega, que vio nacer a Napoleón, es también la más verde del Mediterráneo y un paraíso natural con más de 200 kilómetros de playas de arena blanca y aguas cristalinas. Una sobresaliente es Santa Giulia, que pertenece a Porto-Vecchio, y conserva su encanto natural, rodeada de vegetación y un característico muelle de lo más fotogénico. Para hacer vela, esnórquel o kayak resulta perfecta. Y para bañarse, también, pues sus aguas apenas cubren.
© ShutterstockCOFETE (FUERTEVENTURA)
Desde el mirador de Cofete se admiran unas vistas sobrecogedoras de la impresionante playa del mismo nombre, y sus inabarcables 14 kilómetros de longitud. Situada junto al caserío de Cofete, apenas un puñado de casas modestas y un pintoresco cementerio a orillas del mar, con sus tumbas sepultadas por la arena, la playa, de arenas casi vírgenes, es una de las más hermosas de todo Fuerteventura. También es el lugar elegido por la consejería de Medio Ambiente de la isla para reintroducir una especie en peligro de extinción: la tortuga boba que hace siglos habitó aquí, y que ahora se intenta vuelva a anidar, liberando periódicamente algunos ejemplares jóvenes, para que regresen a desovar.
© ShutterstockPRAIA DA FALESIA (PORTUGAL)
Para conocer la playa portuguesa en el listado de las mejores de Europa hay que viajar al Algarve, porque en Olhos de Agúa se encuentra este arenal espectacular de 8 kilómetros de longitud enmarcado por acantilados de un color rojizo que se hace aún más intenso con la puesta de sol. Una pista asfaltada primero y después de unas escaleras de madera bajan hasta su orilla, por la que hay que pasear observando las diferentes formas que el viento y la erosión han ido esculpiendo en la roca.
© ShutterstockPORTO TIMONI (GRECIA)
Una estrecha lengua de tierra cubierta de verde separa dos bahías casi idénticas en la costa noroeste de Corfú, dando forma a uno de los paisajes más sorprendentes del mar Jónico. Para llegar hasta Porto Timoni hay que descender a pie desde el pueblo de Afionas por un sendero entre colinas, lo que ya anticipa su carácter apartado.
Abajo esperan dos pequeñas playas en una sola escena: una más abierta al mar, con aguas turquesa intensas, y otra más resguardada y tranquila, ambas rodeadas de naturaleza casi intacta. Sin construcciones ni servicios, el entorno se mantiene salvaje y es precisamente esa sensación de aislamiento lo que la ha convertido en uno de los rincones más deseados de Corfú.
© ShutterstockLA PELOSA (ITALIA)
En la isla de Cerdeña, en el que fuera antaño un pequeño pueblo de pescadores —Stintino—, situado en la costa nordeste, se encuentra esta fabulosa playa italiana, con méritos más que suficientes para figurar entre las mejores de Europa. De arena finísima y aguas cristalinas y tranquilas, se asemeja más a una piscina natural de agua salada que a un arenal abierto al mar. Frente al promontorio se alza la isla de Asinara, antigua colonia penal y hoy reserva natural protegida, accesible mediante excursiones organizadas que parten desde el pequeño puerto marinero.




