La herramienta más útil para conseguir un look de novia favorecedor, aseguran los expertos, es escoger una silueta que estilice a la protagonista del día. Y es que dibujar la figura que mejor potencie las proporciones armoniosas de la prometida logrará que ella se sienta realzada el día de su boda. Hacerlo correctamente pasa por escoger un escote que equilibre el resultado y en las bodas de primavera se han impuesto las propuestas que muestran las clavículas, capaces de alargar el cuello y enmarcar el rostro, como los escotes barco o Bardot. Hoy descubrimos, de la mano de ocho estilosas novias virales, algunos de los diseños más acertados que incorporan esta tendencia.
Con encaje y una larga cola
"Manuel quería un traje de estilo royal para mí, pero claro, la boda era en junio y en Sevilla, por lo que no quería algo que agobiase ni diese la sensación de estar ‘demasiado abrigada’, en pleno junio”. Es el recuerdo que guarda María del proceso de creación de su vestido de novia con su amigo de la infancia, el diseñador Manuel Zerpa. Dada su relación de cercanía, el sevillano acertó al realizar una pieza con dupión de seda natural, cinco metros de encaje tambor (para el cuerpo) y 150 metros de tul (para la cola). Todos los ojos se dirigían al elegante escote barco plegado y la hebilla joya ubicada en la cintura. La tiara y los pendientes de corales y el ramo de nardos hicieron el resto en esta apuesta digna de un cuento.
En un diseño con historia y mangas de ángel
Lo romántico y lo medieval se encuentran en el viral traje de novia de Rocío. Para su boda en Jerez de la Frontera, esta espectacular novia confió en Inés Martín Alcalde, pues es amiga de su familia. La reputada creadora ideó una pieza que incorporaba tejidos del traje nupcial de la madre de nuestra protagonista. "Tenía clara la idea desde el principio, quería que fuera ceñido de cuerpo y con mangas largas", apuntaba la andaluza. Lo más destacado del diseño era su escote Bardot, que combinaba con su cola desmontable y con un imponente manto de encaje de de Bruselas que perteneció a su bisabuela.
Un guiño a Inés Domecq
El pueblo cordobés de La Rambla fue el escenario elegido por Carmen y José Carlos para pasar por el altar. Aquel soleado día, la novia deslumbró con un vestido a medida ideado por Roberto Diz. Acudió al atelier sevillano con plena confianza en el trabajo del diseñado, quien propuso para ella una creación de silueta recta, con botonadura en el cuerpo, cinturón y un elegante escote off-the-shoulders. El creativo le confesó que se había inspirado en Grace Kelly para crear el look. “Confié plenamente en el gusto de mi madre, de mi abuela y, por supuesto, en el de Roberto. Con él tuvimos una entrevista inicial y, a partir de ahí, preparó cinco bocetos”, reconoció la protagonista. De todas esas opciones, esta novia, aconsejada por las mujeres de su casa, escogió la primera, con un escote que hemos visto a Inés Domecq y una inolvidable cola de cuatro metros.
Con un escote asimétrico
Andrea Mateache, fundadora de Matelier, dio forma al look nupcial de Paula. Aunque la diseñadora no acostumbra a hacer vestidos de novia, con la boda de su cuñada en Madrid hizo una excepción. "Aunque no hace novias, diseñó el suyo propio en su boda y el de nuestra cuñada Ale, así que cuando le dijimos que nos casábamos me dijo que le hacía especial ilusión hacérmelo a mí también", nos explicaba esta recién casada. El resultado fue una propuesta bohemia y romántica a partes iguales, con mangas largas acabadas en volante, escote Bardot asimétrico y cuerpo drapeado, que combinó con un bonito velo amantillado.
El glamour de los volantes
La propia Adriana, una sofisticada novia viral, diseñó su vestido de novia con ayuda de su madre y fue Musal Defier Atelier la firma que lo confeccionó. “Me inspiré en mi ropa, en la primavera en la que me casé, e incluso tiene un cierto aire de flamenca, haciendo un guiño a España en una boda muy internacional”, nos contaba. En su enlace, celebrado a las afueras de Madrid, este diseñó causó sensación por su escote Bardot con puntilla de hilo plateado, sus mangas acabadas en volante y su falda, también de volantes, compuesta por diferentes tipos de tul. “Los fui añadiendo en la última prueba, desordenados y de distintos tamaños, recuerdo ir viendo como quedaban y añadir otro y otro más, ¡no sabía parar!", admitiría.
En un vestido con corsé
Rosa y Javier se casaron en Olivenza, Badajoz a principios de junio y celebraron con sus invitados el convite en el cortijo familiar de la novia. En su enlace todo estuvo medido al milímetro, incluido el vestido nupcial, una creación firmada por Navascués que unía lo mejor de los estilismos clásicos con las tendencias actuales. De líneas medievales, la pieza destacaba por un llamativo corpiño realizado en seda rústica que presentaba escote barco y un cierre trasero en zigzag, como los tradicionales corsés, en terciopelo. La organza y la bambula destacaban en la falda, que parecía estar compuesta por capas de pañuelos. "Nos la fuimos inventando sobre la marcha, añadiendo más pañuelos en las partes laterales del vestido, y el resultado fue realmente mágico. Al ser la bambula una tela tan delicada, le dio muchísimo movimiento al vestido", apuntaba. La guinda del look la pusieron una larga cola de organza, una tiara familiar y un ramo de nardos y flores silvestres.
De estilo sencillo
Paula, una sevillana residente en Madrid, decidió que Marcela Mansergas sería la firma que confeccionaría el vestido de su boda en el sur. A la diseñadora le indicó varios requisitos: "Quería un escote barco, pero que a la vez tuviera algo de escote en la espalda, mangas largas, falda que no fuera muy estrecha, pero tampoco con volumen, cola y velo. El resto fue obra de Marcela”. El resultado fue una propuesta sencilla, con cuerpo drapeado, que empleaba crepe de triacetato y tul de seda natural, elegante y cómodo a la vez, ideal para hacer frente a las altas temperaturas de la capital andaluza a finales de mayo.
Con inspiración campestre
Malu nos explicó que siempre quiso un look de novia todoterreno, por eso solo llevó un único vestido en su gran día. En su 'sí, quiero', celebrado en Punta Umbría, Huelva, lució un diseño de Carmen Maza confeccionado a partir de una colcha de su abuela. Como guiño a su madre, decidió que apostaría por un escote Bardot, que estilizaba aún más su silueta y era perfecto para casarse en plena naturaleza, junto al mar. Con el resultado quedó más que satisfecha: "son increíbles. Captaron mi estilo en el minuto uno. Fue la primera diseñadora que visité y no hizo falta ver más. Me entendieron tan bien que con el primer patrón ya teníamos el vestido".












