Junto a nuestra insigne paella y al icónico sushi, el risotto puede que sea una de las recetas de arroz más conocidas en el mundo. Este plato italiano, sencillo y rápido de preparar, es replicado de muchas maneras en cualquier rincón del planeta y, aunque la pizza y la pasta le llevan la delantera como los platos italianos más populares, también es de los más apreciados en todas las culturas gastronómicas.
Nuestro arroz meloso tiene alguna similitud con él, pero son elaboraciones distintas. En Italia, el risotto se consume mucho, como primero o segundo e, incluso, como plato único debido a su contundencia.
Te damos todos los consejos y trucos para que te salga perfecto y, además, rematamos con algunas recetas para que practiques y le pilles el punto a este cremoso y sabroso arroz.
¿Dónde nació el risotto?
Parece ser que el origen del risotto está en el norte de Italia, concretamente en Milán, en la época del Renacimiento, ya que hacia 1300 llega el arroz a la península itálica y comienza a cultivarse en Nápoles, desde donde se extiende, sobre todo, por las zonas de Piamonte, Lombardía y Véneto.
Es entonces cuando surge la receta de risotto a la milanesa: un plato de arroz cocinado con azafrán y caldo de pollo caliente al que se le agregaba queso Parmesano al final para dotarle de su cremosidad característica. La incorporación de la mantequilla es posterior.
Ingredientes que no pueden faltar en un buen risotto
Además de arroz, caldo, mantequilla y queso, un risotto admite prácticamente lo que la imaginación nos permita: verduras, jamón, beicon, mariscos, pollo, pescados, setas... A este plato italiano podemos añadirle innumerables ingredientes. Y, aunque no es complicado de elaborar, sí exige ciertos requisitos para que te salga perfecto, esto es: cremoso, con la cocción adecuada, el grano al dente pero no duro y sí jugoso a la vez, y con todos sus elementos bien integrados.
La base de este plato (cuyo nombre procede de la palabra riso, que significa arroz en italiano) es el cereal más consumido del mundo, un buen caldo (de verduras, pescado y/o marisco, carne o ave), mantequilla y queso parmesano. La mantequilla y el queso sirven para uno de los pasos fundamentales que se hacen en esta receta, que es 'mantecar' el arroz y aportarle una densidad cremosa.
Esos serían los ingredientes básicos que, en muchos casos, se ven enriquecidos por un sofrito de cebolla, cebolleta, chalota, etc., y ajo, y por algún vino, especialmente blanco (aunque también podrían ser otros licores o, incluso, vermú).
Y, por supuesto, por otros que elijamos como espárragos trigueros, guisantes, calabacín, remolacha, calabaza, setas, etc., si nos decantamos por lo vegetal Entre las carnes, admite cualquiera: cordero, cerdo, pato, pollo... Y, entre los productos del mar, exactamente igual: gambas, almejas y otros bivalvos, rape, calamar, pulpo...
Pero si hay algún elemento de vital importancia para que nos quede en su punto, es el uso de un tipo de arroz concreto. Se trata de la variedad japónica (especialmente el arroz arborio y el arroz carnaroli), que es de grano blanco, corto, duro, redondo, poroso y muy rico en almidón, perfecto para conseguir esa textura cremosa característica de este plato italiano.
En el Véneto prefieren la variedad vialone nano, de semejantes características. Y si queremos utilizar 'variedades patrias', las mejores de grano redondo son bomba, senia o bahía, que también son ideales para preparar risottos y que aguantan bien sin remover.
Consejos para preparar el risotto perfecto
- No, no lleva nata (ni la carbonara tampoco).
- Como ya nos contó a ¡HOLA! Cocina en su día, Carmine Cinque, chef del restaurante Bel Mondo, dependerá de la cantidad de risotto que hagamos. Pero es siempre mejor utilizar una cazuela baja y redonda, ya que así es más fácil de girar y controlar la cocción del arroz.
- Sofríe una cebolla picada suavemente con aceite de oliva y añade el arroz para tostarlo ligeramente antes del vino y el caldo. Es el primer paso clave según el chef italiano Davide Bonato, del reconocido restaurante Gioia en Madrid.
- Incorpora los otros ingredientes que elijas, o bien en el sofrito o bien cocinándolos primero y agregándolos al final de la elaboración.
- Añade el arroz y rehógalo durante dos minutos, evitando que los granos se tuesten mucho.
- Incorpora un vaso de vino blanco seco y deja que se evapore el alcohol a fuego fuerte.
- Pon el fuego a potencia media, agrega un cucharón de caldo (siempre caliente, como indican grandes cocineros como Massimo Bottura) y espera hasta que se consuma, pero no del todo, momento en el que se echa otro cucharón y así sucesivamente, dejando que se cocine en torno a 15-17 minutos, dependiendo de la variedad de arroz.
- Yotam Ottolenghi, reconocido chef y escritor israelí afincado en Reino Unido, hace mucho hincapié en la importancia de una cocción lenta, sin prisas, añadiendo caldo poco a poco.
- Hay que evitar un exceso de líquido en la cazuela, pero que tampoco quede seco para no estropear el punto del arroz y la textura final del plato. Para ello, tampoco debes remover el arroz durante la cocción, salvo cuando vas a proceder al 'mantecado', esto es, cuando se añade el queso y la mantequilla.
- No eches mucha sal porque el caldo ya debería tener su sazón correspondiente.
- El risotto debe quedar unido, ligado; por ello es necesario un arroz que ceda lentamente el almidón.
- Los quesos más habituales para el risotto son el parmesano y el pecorino, pero se pueden usar muchos otros, dependiendo del sabor que más te guste, incluso más de uno a la vez.
- Cuando el arroz tenga un aspecto aterciopelado y cremoso y con los granos ‘al dente’, retira del fuego, añade la mantequilla y el queso y remueve para mantecar (mantecatura se dice en italiano).
- Deja reposar el risotto 2-3 minutos, mejor tapado, aunque no es imprescindible.
10 recetas deliciosas de risotto
Para que pongas en práctica este emblemático plato italiano, sin dejar de tener en cuenta todos estos consejos, hemos seleccionado 10 maneras distintas de preparar risottos.
Esta propuesta está preparada con cúrcuma, que le aportará color y un sabor muy delicado, y cebolleta fresca; lo mantecaremos con queso Parmiggiano Reggiano y le añadiremos una chispa picante con un chile muy picadito.
La cocina es, sobre todo, una cuestión de sabor, pero la vista no se queda atrás en importancia y un plato atractivo vale por dos. Le damos un bonito color a este risotto gracias a la incorporación de la remolacha y lo acompañamos con dados de rape.
Es de los más clásicos, sí, y también de nuestros favoritos. Puedes emplear setas frescas, pero si no las encuentras, también te valen las congeladas o las deshidratadas. Además de parmesano, en esta ocasión le ponemos un poco de queso manchego.
Recurrimos al 'verde que te quiero verde' para este plato, pues aunque lleva trocitos de beicon, los reyes de la receta son los guisantes y las judías verdes. La misma receta te vale para otros muchos vegetales.
Preparamos un risotto tradicional con caldo de verduras al que añadimos un huevo poché o escalfado al final. Verás cómo la yema del huevo aumenta, aún más, la cremosidad del plato.
Este risotto resulta igual de colorido que delicioso. Los piñones le aportan un sabor diferente y una textura crujiente, y el tomate deja en el plato una acidez natural que contribuye a que sea menos pesado.
El risotto admite todo tipo de ingredientes y en esta propuesta vamos a prepararlo con gambas y mejillones. Puedes utilizar el marisco o los moluscos que más te gusten, mejor si son frescos, pero también nos valen congelados.
Elegimos el pato para preparar una versión más del clásico plato italiano, concretamente la parte del magret. Además, utilizamos algunas verduras y los ingredientes habituales del risotto: arroz, caldo, mantequilla y queso.
Quizás sea una receta más otoñal, por aquello de la calabaza, pero deliciosa en cualquier momento del año: un arroz elaborado según la técnica del risotto que también incorpora unas vieiras. Si no encuentras calabaza, la puedes sustituir por zanahoria.
Esta es una de las opciones más ligeras y saludables. Las espinacas le darán un toque fresco al plato, mientras que las nueces le aportarán ese puntito crujiente que nos encanta y que contrasta con la cremosidad del arroz.





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