El huevo poché se cocina sin la cáscara en agua muy caliente, pero sin que llegue a hervir. Hay diferentes maneras de hacerlo, y varios trucos que nos ayudan, pero el que nos propone @paufeel nunca lo habíamos probado, hasta ahora, ¡y nos encanta! Es limpio, rápido y muy fácil de poner en práctica. Queda perfecto, con la clara cuajada y la yema cremosa, y ella lo coloca sobre una tostada de pan untada con aguacate, pero las opciones para este huevo escalfado son innumerables.
Antes de entrar en materia y de explicarte el truco de la creadora de contenidos, vamos a hacerte algunas recomendaciones relacionadas con el famoso huevo poché, originario de la cocina francesa clásica, e inseparable de los populares huevos Benedictine, con su salsa holandesa, y tan habituales en algunos desayunos y brunchs. “Poché” viene del francés pocher, que significa algo así como escalfar suavemente.
Consejos para hacer huevos pochados
- Frescura del huevo: Cuanto más fresco es, mejor queda el poché. La clara de los huevos frescos es más densa, lo que hace que envuelva bien la yema. Con huevos viejos, la clara se dispersa en el agua.
- Textura líquida de la yema: Esto se consigue con unos 2,5–3 minutos de cocción. Un minuto más puede cambiar completamente la textura.
- Temperatura del agua: Debe estar cerca de los 80-90 °C, con burbujas pequeñas pero sin ebullición fuerte.
- Diferentes técnicas: Se puede hacer envuelto en papel film o con moldes de silicona. Un chorrito de vinagre ayuda a que coagule antes la clara y hacer un remolino en el agua, como recomiendan varios chefs, contribuye a que la clara se envuelva sobre sí misma y el huevo quede más redondeado.
- Enfriar con hielo: No es obligatorio, pero ayuda a cortar la cocción para que la yema quede líquida y la clara firme.
Cómo hacer un huevo poché "que te va a cambiar la vida"
Paula asegura que, con esta técnica, no sólo queda perfecto, sino que "te va a cambiar la vida". Y añade "olvídate del vinagre y de las complicaciones". Sólo necesitas un colador, agua hirviendo y, por supuesto, el huevo. Sigue estos sencillos pasos para tener este poché perfecto.
- Comienza poniendo un cazo pequeño con agua en el fuego y espera a que hierva.
- Coloca un colador encima del cazo y casca dentro el huevo con cuidado.
- En el agujerito del colador, mete una cucharita de café, este es el truco infalible para que se sujete y no se hunda.
- Ahora coloca una tapa y cocina entre 3 y 3,5 minutos.
- Destapa, despega con cuidado en huevo ayudándote con una cuchara.
- Y ya tienes listo tu huevo poché, para poner por ejemplo sobre una tostada untada con aguacate.
- Resultado: "clara perfecta, yema líquida y cero complicaciones", asegura Paula.
- Termina con escamas de sal, algún aceite aromatizado, por ejemplo, con guindilla, y unas semillas de sésamo.
Este huevo poché hay que tomarlo con algún pan tostado, para mojar la yema, y otros acompañamientos perfectos pueden ser patatas fritas, asadas o en puré (quedan de muerte con un poco de trufa), verduras salteadas o al horno (calabacín, berenjena, pimiento, cebolla, etc.), setas o champiñones salteados, sopas como el ramen.
La salsa clásica para cubrirlo es la holandesa, pero hay muchas salsas más que le van de cine: Beurre blanc (con mantequilla y vino blanco), una salsa verde suave (con ajo, perejil, vino blanco, caldo y un pelín de harina para espesar), una salsa de yogur con zumo de limón y tahini, una salsa de carne y mostaza o una salsa de tomate picante no muy intensa.








