Verónica Díaz, conocida en redes sociales como JustCoco, es una mujer todoterreno que no solo triunfa como creadora de contenido, sino también como emprendedora gracias a la firma de moda CRVSH, a la que ella dio forma y de la que es fundadora y CEO. Pero además, es madre de tres niños: Gala (de 9 años), Bruno (de 7) y Pablo (de 3), fruto de su matrimonio con el escritor superventas Javier Castillo. Juntos forman Familia Coquetes, donde Verónica comparte su día a día con más de medio millón de seguidores solo en Instagram.
Fruto de su espíritu emprendedor, acaba de lanzar CRVSH by JustCoco x Miniland, una colección de termos y otros accesorios acompañar los momentos de alimentación y paseo del bebé. Hemos hablado con ella con motivo de la presentación de esta colección y se ha abierto con total sinceridad acerca de cómo afronta ella la crianza de sus hijos, algo que no siempre ha sido tan fácil como podría parecer en las redes sociales.
Yo también he sentido muchas veces que no llego, que todo me sobrepasa.
Has comentado que la colección de termos y otros accesorios de alimentación de bebés y niños que acabas de crear es reflejo de tu forma de entender la maternidad: con intención, calma y sensibilidad. ¿Es posible una maternidad en calma cuando se tienen tres niños pequeños?
Hacer esta colaboración con Miniland ha sido también una forma de volver a conectar con esa idea de maternidad más consciente, más presente. Para mí, la calma no es algo constante en mi día a día. Hay días caóticos, ruidosos, intensos… pero he aprendido que no depende tanto de lo que pasa fuera, sino de cómo lo vivo yo por dentro. A veces aparece en momentos muy pequeños: una mirada, un abrazo, un rato en silencio. No es perfecta, pero es real, y también está en esos pequeños gestos cotidianos, como preparar con cariño lo que necesitan mis hijos.
¿Cómo conseguirlo? ¿Qué le dirías a una madre que, por más que la busca, no encuentra esa calma en la crianza de sus hijos?
Le diría que no la busque como si fuera una meta, porque eso solo genera más frustración. Yo también he sentido muchas veces que no llego, que todo me sobrepasa. Y en esos momentos, lo único que me ayuda es parar un poco y recordarme que no tengo que hacerlo todo bien, solo hacerlo desde el amor.
Al final, cuando esa calma no existe, cuando hay más carga mental y obligaciones que otra cosa, repercute en la manera de entender la maternidad e incluso de criar a los hijos. ¿Cómo deshacernos de la carga mental en la maternidad?
La carga mental pesa mucho, y durante mucho tiempo la llevé casi sin darme cuenta. Para mí ha sido clave empezar a soltar, a pedir ayuda, a no querer controlarlo todo. Y, sobre todo, aceptar que no pasa nada si no llego a todo. Hay cosas que simplemente pueden esperar.
¿Cuáles son tus 'imprescindibles', la base de la educación que impartes a tus hijos?
Intento educar desde lo que soy, no solo desde lo que digo. Para mí es importante que crezcan sintiéndose queridos, escuchados y seguros. Que aprendan a respetar, pero también a expresarse. Y que vean en casa un lugar donde pueden ser ellos mismos.
Intento educar desde lo que soy, no solo desde lo que digo.
¿Hacéis algún tipo de rutina o ritual que os ayude a conectar como familia?
No tenemos grandes rituales, pero sí pequeños momentos que son muy nuestros. Por ejemplo, hablar antes de dormir, contarnos cosas del día, o simplemente estar juntos sin hacer nada especial. Ahí es donde más conectamos, en lo sencillo.
En tus redes sociales compartes a menudo viajes que realizas con los niños. ¿Qué es lo más valioso para ti de esos momentos en familia?
Viajar con ellos es como ver la vida con otros ojos. Me encanta observarles, ver cómo se sorprenden por cosas pequeñas. Para mí lo más valioso es ese tiempo juntos, sin prisas, sin tantas distracciones. Es cuando realmente siento que estamos presentes.
¿Javier y tú sois estrictos con las rutinas de sueño y de alimentación en esos viajes? ¿Cómo os organizáis en este sentido?
Intentamos mantener cierta rutina porque nos da equilibrio, pero en los viajes también nos permitimos ser más flexibles. No quiero que todo sea tan rígido que deje de ser disfrutable. Al final, buscamos ese punto medio.
Uno de los momentos que, en muchas familias, generan más tensión es la hora de la comida. ¿Te ocurre con alguno de tus hijos?
Sí, hay momentos en los que la comida se complica. Pero intento no convertirlo en una lucha. Confío en ellos, en sus tiempos, y trato de que sea un momento lo más tranquilo posible, aunque no siempre lo consiga.
En tus stories recomiendas, en ocasiones, algún que otro juego. ¿Jugáis a menudo en familia? ¿Cómo son esos juegos?
Sí, jugamos bastante, pero sin presión. Son juegos sencillos, de estar juntos, de reírnos. A veces es lo que surge en el momento, y otras veces algo más pensado, pero los juegos de mesa nos encantan.
¿Qué es lo que te ha resultado más complicado de sobrellevar en tu maternidad?
Lo más difícil ha sido gestionar mi propia exigencia. Esa sensación de tener que hacerlo todo bien, de no fallar. La maternidad me ha enfrentado mucho conmigo misma, y no siempre ha sido fácil.
Y, al contrario, ¿qué es lo más bonito de la maternidad para ti?
Lo más bonito es el amor que siento por ellos. Es algo que no sabía que podía existir así. Y también todo lo que me enseñan cada día… me han cambiado completamente, me han hecho mirar la vida de otra manera.







