Fertilidad

Dra. Marta Sánchez-Dehesa, ginecóloga: "Con un control médico especializado, muchas mujeres mayores de 40 años tienen embarazos y bebés sanos"


La doctora explica también cómo lograr el embarazo después de los 45 años


Dra. Marta Sánchez-Dehesa, ginecóloga y jefe del equipo de Ginecología y Obstetricia del HM IMI Toledo y directora de la Unidad de Reproducción del HM Fertility Center de Toledo© HM Fertility Center de Toledo
1 de abril de 2026 a las 13:04 CEST

Tener hijos después de los 40 es posible, si bien es importante tener en cuenta ciertos aspectos, tanto relacionados con la probabilidad de embarazo a término como en términos de salud para la madre y para el bebé. La Dra. Marta Sánchez-Dehesa, ginecóloga y jefe del equipo de Ginecología y Obstetricia del HM IMI Toledo y directora de la Unidad de Reproducción del HM Fertility Center de Toledo (reproduccionasistidatoledo.es), aclara en detalle cuáles son todos esos aspectos. 

¿Qué ocurre a partir de los 45? También es posible el embarazo, pero, como indica la ginecóloga, habría que tener muy presente la necesidad de acudir a una clínica de reproducción asistida y también la ovodonación; es decir, con el óvulo de una donante anónima que transferirían, ya convertido en embrión, al útero de la mujer que desea ser madre.

Existen mujeres de 40 años que conservan una buena reserva ovárica y pueden lograr gestación con sus propios óvulos.

Dra. Marta Sánchez-Dehesa, ginecóloga y obstetra

¿Qué probabilidades hay de quedarse embarazada, gracias a la Ciencia, a la reproducción asistida, de quedarse embarazada después de los 40?

A partir de los 40 años, la fertilidad femenina experimenta un descenso significativo, fundamentalmente por la disminución tanto en la cantidad como en la calidad de los óvulos. Debemos saber que de forma natural, las probabilidades de lograr un embarazo en cada ciclo son reducidas, situándose en torno al 5–10% a los 40 años y descendiendo progresivamente hasta los 42. Sin embargo, gracias a los avances en reproducción asistida, hoy en día muchas mujeres pueden cumplir su deseo de ser madres en esta etapa de la vida.

Técnicas como la fecundación in vitro permiten aumentar las probabilidades de embarazo, aunque cuando se utilizan óvulos de la propia mujer, las tasas de éxito también se ven condicionadas por la edad y en cambio, la ovodonación, es decir, el uso de óvulos de donante, ofrece tasas de éxito significativamente más elevadas, comparables a las de mujeres más jóvenes.

¿Hay menos riesgos para la madre y para el bebé si, a esa edad, el embarazo se logra después de los 40?

A partir de los 35 años y más aún a partir de los 40 años, el embarazo se considera de mayor riesgo desde el punto de vista obstétrico, no siendo distinto si se ha logrado de forma natural o mediante técnicas de reproducción asistida. Esto se debe principalmente a factores biológicos asociados a la edad, como una mayor incidencia de enfermedades previas o la calidad de los óvulos.

En la madre, existe un aumento de complicaciones como la diabetes gestacional, la hipertensión o la preeclampsia, así como una mayor probabilidad de parto por cesárea.

En cuanto al bebé, se incrementa el riesgo de alteraciones cromosómicas y de parto prematuro. Es importante matizar, que las técnicas de reproducción asistida no aumentan estos riesgos por sí mismas; de hecho, en algunos casos pueden contribuir a reducirlos. Por ejemplo, el uso de ovodonación disminuye significativamente el riesgo de anomalías cromosómicas, ya que los óvulos proceden de mujeres jóvenes.

En cualquier caso, lo más relevante es realizar una adecuada evaluación previa y un seguimiento estrecho durante la gestación. Hoy en día, con un control médico especializado, muchas mujeres mayores de 40 años tienen embarazos y bebés sanos.

Embarazo con más de 40 años© Getty Images

¿Qué se debe analizar en una mujer de esa edad que acude a una clínica buscando el embarazo?

Cuando una mujer mayor de 40 años acude a nuestra consulta , es fundamental realizar una valoración integral que nos permita orientar adecuadamente sus posibilidades reproductivas y diseñar la mejor estrategia de tratamiento. En primer lugar, evaluamos la reserva ovárica, que es uno de los factores más determinantes a esta edad. Para ello, solicitamos analíticas hormonales como la hormona antimülleriana (AMH) y realizamos una ecografía para el recuento de folículos antrales. Esta información nos da una idea de la cantidad  de los óvulos disponibles.

También es imprescindible estudiar el útero y la cavidad uterina mediante ecografía ginecológica, y en algunos casos técnicas complementarias como la histeroscopia, para descartar alteraciones que puedan dificultar la implantación.

Otro aspecto clave es la valoración del estado general de salud de la paciente. A partir de los 40 años es más frecuente la presencia de enfermedades como hipertensión, alteraciones metabólicas o problemas en el tiroides que pueden influir tanto en la consecución del embarazo como en su evolución. Por último, es fundamental ofrecer un asesoramiento individualizado, explicando de forma clara las probabilidades reales de éxito con óvulos propios y las alternativas disponibles, como la ovodonación, para que la paciente pueda tomar decisiones informadas.

¿Es posible a los 40 quedarse embarazada con óvulos propios?

Sí, es posible quedarse embarazada a los 40 años con óvulos propios, aunque las probabilidades son significativamente menores en comparación con edades más tempranas. La razón principal es que la fertilidad femenina está estrechamente ligada a la edad ovárica. A partir de los 35 años, y de forma más acusada desde los 40, se produce una disminución progresiva tanto en la cantidad como en la calidad de estos. Esto implica no solo una menor probabilidad de fecundación, sino también un mayor riesgo de que los embriones presenten alteraciones genéticas que dificulten la implantación o aumenten la probabilidad de aborto.

A pesar de ello, existen mujeres de 40 años que conservan una buena reserva ovárica y pueden lograr gestación con sus propios óvulos, tanto de forma natural como mediante técnicas de reproducción asistida y es en estos casos, la realización de una adecuada selección embrionaria y el apoyo de la medicina reproductiva lo que puede mejorar las posibilidades de éxito en nuestros centros.

¿Y a los 45?

A los 45 años, lograr un embarazo con óvulos propios es biológicamente posible, pero excepcional desde el punto de vista clínico. La principal razón es el marcado deterioro de la calidad ovocitaria a esta edad. Con el paso del tiempo, los óvulos acumulan alteraciones en su genética, lo que se traduce en una altísima tasa de embriones con anomalías cromosómicas. Esto dificulta la implantación y evolución del embarazo. De hecho, la probabilidad de embarazo evolutivo con óvulos propios a los 45 años es muy baja y el riesgo de aborto espontáneo es elevado.

Además, la reserva ovárica suele estar muy disminuida, lo que implica que no solo hay menos óvulos disponibles, sino que la respuesta a los tratamientos de estimulación ovárica es limitada. Por todo ello, aunque pueden existir casos puntuales, en la práctica clínica la mayoría de las mujeres de 45 años que desean gestación recurren a la ovodonación, que ofrece tasas de éxito significativamente más altas al emplear óvulos de donantes jóvenes.

Fertilidad© Getty Images

Una vez extraídos los óvulos -en caso de ser posible-, ¿cómo es el proceso de cultivo embrionario? ¿En qué consiste?

Una vez realizada la punción ovárica y obtenidos los óvulos, comienza una fase clave del proceso de reproducción asistida denominado cultivo embrionario. Los óvulos se clasifican según su grado de madurez. Aquellos que son maduros se fecundan en el laboratorio, ya sea mediante fecundación in vitro convencional o mediante microinyección espermática (ICSI).

Tras la fecundación, los embriones se mantienen en incubadores que reproducen de forma muy precisa las condiciones del interior del cuerpo humano temperatura, gases y pH. Durante varios días, habitualmente 5, los embriólogos monitorizan su desarrollo, evaluando aspectos como la división celular, la simetría y la ausencia de fragmentación.

En muchos centros, como el nuestro, además, se utilizan sistemas de incubación con tecnología time-lapse, que permiten observar el desarrollo embrionario de forma continua sin necesidad de extraerlos del incubador, optimizando así su viabilidad.

El objetivo del cultivo embrionario es seleccionar el embrión con mayor potencial de implantación y cuando está indicado, se pueden realizar estudios genéticos preimplantacionales para analizar la dotación cromosómica de los embriones.

Finalmente, el embrión seleccionado se transfiere al útero materno en un procedimiento sencillo y guiado por ecografía, mientras que los embriones viables restantes pueden ser criopreservados (congelados) para futuros intentos.

A los 45 años, lograr un embarazo con óvulos propios es biológicamente posible, pero excepcional desde el punto de vista clínico.

Dra. Marta Sánchez-Dehesa, ginecóloga y obstetra

¿Cómo debe prepararse la mujer para la implantación del embrión?

La preparación del endometrio es clave para favorecer la implantación embrionaria. El objetivo es lograr un endometrio receptivo, con el grosor y las características adecuadas. Puede realizarse en ciclo natural, siguiendo la ovulación de la mujer, o mediante ciclo sustituido donde se administran estrógenos para estimular el crecimiento endometrial y, posteriormente, progesterona.

La transferencia embrionaria se programa en función del inicio de esta hormona y del estadio del embrión. Tras la transferencia, se mantiene la progesterona durante las primeras semanas.

¿Cómo se lleva a cabo la implantación del embrión?

La implantación embrionaria es un proceso complejo que ocurre de forma natural tras la transferencia del embrión al útero. Este se deposita cuidadosamente en la cavidad uterina mediante un procedimiento sencillo, no doloroso y guiado por ecografía. Una vez en el útero, el embrión continúa su desarrollo y, en un plazo de 1 a 3 días, comienza a interactuar con el endometrio.

Si este es receptivo, el embrión se adhiere y posteriormente penetra de forma progresiva la mucosa uterina. Este proceso depende de una sincronización precisa entre el desarrollo embrionario y el estado del endometrio, así como de múltiples factores moleculares y hormonales.

¿Es alta la probabilidad de lograr un embarazo a término en esos casos?

La probabilidad de lograr un embarazo a término en mujeres mayores de 40 años depende en gran medida del origen de los óvulos y de la calidad embrionaria. Cuando se utilizan óvulos de la paciente, las tasas de embarazo evolutivo son más bajas, debido principalmente al aumento de alteraciones cromosómicas y al mayor riesgo de aborto espontáneo, que puede alcanzar cifras elevadas en este grupo de edad, esto se intenta evitar haciendo un estudio genético a los embriones antes de la transferencia.

Sin embargo, cuando se recurre a ovodonación, las probabilidades de conseguir un embarazo a término aumentan de forma significativa, situándose en tasas comparables a las de mujeres más jóvenes. Esto se debe a la mejor calidad de los óvulos y, por tanto, de los embriones obtenidos.

¿En qué aspectos se están centrando las investigaciones actuales en fertilidad para facilitar el embarazo a mujeres de 40 años o más?

En la actualidad, la investigación en fertilidad está muy enfocada en mejorar las posibilidades abordando principalmente los factores que más limitan el éxito: la calidad ovocitaria, la selección embrionaria y la implantación. Uno de los grandes avances es la incorporación de la inteligencia artificial en los laboratorios de reproducción asistida. Esta tecnología permite analizar el desarrollo embrionario mediante sistemas time-lapse y algoritmos predictivos, ayudando a seleccionar los embriones con mayor potencial de implantación aunque aún está en desarrollo.

También se está investigando en el ámbito de la genética, con técnicas como el diagnóstico genético preimplantacional, que permite identificar embriones cromosómicamente normales y reducir el riesgo de aborto, un aspecto clave en mujeres de mayor edad.Otra línea es la medicina regenerativa, incluyendo la gametogénesis in vitro y el uso de células madre, con el objetivo de mejorar o incluso generar nuevos óvulos en el futuro, aunque todavía se encuentra en fases experimentales.

Asimismo, se están desarrollando mejoras en el laboratorio embrionario, como nuevos medios de cultivo y sistemas que optimizan las condiciones de desarrollo del embrión, así como investigaciones centradas en el papel del endometrio, el microbioma.

En definitiva, se orienta hacia una medicina cada vez más personalizada, precisa y basada en datos, con el objetivo de mejorar las tasas de embarazo incluso en edades reproductivas avanzadas.