Los disruptores endocrinos son sustancias externas que alteran el funcionamiento del sistema endocrino, lo que tiene mucha trascendencia en periodos clave en la vida, como la búsqueda del embarazo, la gestación y la lactancia. La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica (SEEP) han emitido una serie de recomendaciones para minimizar los riesgos. "Aunque los productos que usas y consumes estén autorizados y sometidos a regulación general, se recomienda limitar la exposición a sustancias químicas identificadas como disruptores endocrinos", señalan.
La mayoría de estas exposiciones se producen de forma inadvertida. De ahí la importancia de la información: conocer estos riesgos es la mejor herramienta para actuar de forma preventiva, sin alarmismo, pero con responsabilidad
10 recomendaciones para mujeres en edad fértil y embarazadas
Estos son los consejos de la SEEN y la SEEP para minimizar el efecto de los disruptores endocrinos mientras la mujer es fértil, ya está embarazada o da el pecho.
- Reducir el uso de plásticos en contacto con alimentos y bebidas. Lo mejor es "usar bolsas de tela reutilizables para la compra, evitar alimentos ultraprocesados y sobreenvasados y, siempre que se pueda, elegir alimentos frescos, de temporada y de proximidad, a granel y, si es posible, de producción ecológica". También aconsejan lavar bien frutas y verduras o mejor, pelarlas para eliminar los residudos de pesticidas.
En el caso de las embarazadas hay que evitar totalmente el consumo de alcohol y el consumo de pescados de gran tamaño, como pez espada o emperador, tiburón, atún rojo y lucio, "ya que pueden contener niveles elevados de contaminantes, como mercurio y otros que son contaminantes persistentes (PCB)" - En la cocina, usar recipientes, vasos y utensilios de vidrio, cerámica, acero inoxidable o madera. Se aconseja "evitar sartenes y otros utensilios con recubrimiento antiadherente, como los compuestos perfluorados (PFOS o PFOA)".
- Evitar calentar comida en recipientes de plástico. Lo mejor es usar "recipientes de vidrio o cerámica para calentar alimentos y evitar los moldes de horno de silicona".
- Beber agua del grifo si es de buena calidad. "Si no lo es, opta por agua filtrada o embotellada en vidrio. Infórmate sobre la calidad del agua que suministra tu ayuntamiento".
- Mantener la casa y el coche bien ventilados, "sin ambientadores ni pesticidas, y libres de humo de tabaco y vapeadores". Es muy importante también limpiar el polvo con frecuencia con un trapo húmedo, agua o aspiradora. Además, la SEEP y la SEEN abogan por informarse "sobre posibles sustancias nocivas en tu entorno laboral, especialmente en peluquerías, centros de uñas, tintorerías, floristerías o trabajos agrícolas".
- Elegir productos de cosmética con pocos ingredientes y procurando que no lleven químicos innecesarios. "Evita parabenos, triclosán, metales tóxicos, benzofenonas, siliconas D4 y D5 y fragancias artificiales que puedan contener ftalatos".
- Usar productos menstruales sin fragancias ni químicos añadidos. Además, en el cuidado de las uñas hay que asegurarse de que los productos no llevan tóxicos. Durante el embarazo "hay que minimizar la exposición a pinturas, aerosoles y tintes para el cabello".
- Vestir ropa con tejidos naturales como el algodón, evitando los sintéticos como el poliéster. Antes de usar por primera vez la ropa nueva, habría que lavarla, sobre todo si está en contacto directo con la piel.
- Mantener un peso saludable tanto si se está buscando el embarazo como durante los nueve meses de gestación, "ya que la grasa corporal puede acumular contaminantes que después se liberan en el organismo"
- Reducir el contacto con tickets térmicos, como los de los aparcamientos y "airear tu coche antes de entrar, sobre todo en meses de calor o si ha estado aparcado al sol".
Evitar situaciones de riesgo y proteger al bebé
Tal como comenta el Dr. Nicolás Olea, coordinador del Grupo de Endocrinología y Medioambiente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), y uno de los expertos que ha participado en la elaboración de estas pautas, "las recomendaciones están orientadas a evitar situaciones de riesgo". Hacen especial hincapié en el contacto a los disruptores endocrinos a través de los alimentos y del agua de bebida, ya que "es la principal vía de exposición y depende no solo de la calidad y el origen de los alimentos, sino también de cómo se preparan y conservan".
"Aunque la exposición por vía dérmica –a través de cosméticos, por ejemplo– o por vía respiratoria, tanto en el interior de las viviendas como en el exterior, también es relevante, empezar por mejorar la calidad y el origen de los alimentos y del agua de bebida es una de las decisiones más eficaces", destaca.
¿Qué sucede cuando la mujer no es consciente de estos riesgos y entra en contacto con ellos? "La mayoría de estas exposiciones se producen de forma inadvertida. Forman parte de actividades cotidianas que parecen completamente inofensivas y, por eso, muchas veces ni siquiera somos conscientes de que están ocurriendo. De ahí la importancia de la información: conocer estos riesgos es la mejor herramienta para actuar de forma preventiva, sin alarmismo, pero con responsabilidad", tranquiliza el Dr. Olea.
"Sabemos que existen momentos especialmente sensibles a lo largo de la vida, sobre todo durante el embarazo y la lactancia. En estas etapas, el organismo en desarrollo es mucho más vulnerable porque sus mecanismos de defensa aún no están completamente formados. Por ello, las recomendaciones dirigidas a la mujer en edad fértil y a la embarazada buscan proteger al embrión, al feto, al lactante y al niño, ya que es durante estas fases cuando se establecen muchas de las bases de la salud en la edad adulta", subraya.
Pero es una tarea que no debería quedar únicamente bajo la responsabilidad de la mujer. "Además de adoptar hábitos saludables, es imprescindible seguir avanzando en medidas legislativas que limiten la exposición a estas sustancias y protejan especialmente a las personas más vulnerables: durante el embarazo, la lactancia y la infancia, a través de una mayor protección de la mujer, la maternidad y la crianza", concluye.







