Blanca Romero no ha podido reprimir las ganas de compartir un momento íntimo con su pareja, Quique Sánchez Flores. Al comienzo de su romance, la exmujer de Cayetano Rivera había dejado claro que no iba a hablar de su relación y que iba a dejar de compartir contenido con sus seguidores sobre el entrenador, con el fin de mantenerse alejada del foco mediático y proteger su esfera más privada. Sin embargo, la modelo no ha podido ocultar su felicidad al lado del hombre que le ha devuelto la sonrisa tras el duro golpe de la pérdida de su padre.
Su gran apoyo durante una dura pérdida
Blanca ha compartido un precioso recuerdo, en pleno duelo tras la muerte de su padre, Rafael Pablo Romero, quien falleció el 9 de agosto de 2026 en Gijón a los 81 años de edad, tras varios meses con un estado de salud delicado. La modelo asturiana le ha querido recordar con una imagen de un precioso paisaje frente al mar, y unas conmovedoras palabras: “Este lugar es donde me reúno contigo Papá, se que no te gustaba el mar, porque aquí está muy frío. Así que estás a salvo del cantábrico en esta ladera”, ha expresado la actriz, que ha encontrado en Quique el gran pilar en el que apoyarse.
La imagen más comentada
Sin duda, la imagen que más ha llamado la atención de su colección ha sido la que muestra un momento íntimo de la pareja, en uno de sus últimos viajes en coche. En la foto, tomada desde el interior de un vehículo, se aprecia una escena cotidiana pero profundamente significativa: dos manos entrelazadas con firmeza y ternura sobre la pierna de ella mientras realizan un trayecto por carretera. Aunque la publicación no venía acompañada de ningún comentario, todo apunta a que su compañero de viaje no es otro que Quique Sánchez Flores, exjugador de fútbol y reconocido entrenador, con quien la modelo comparte una relación caracterizada por la madurez, la serenidad y, sobre todo, el máximo hermetismo.
Un gesto sencillo que dice más que mil palabras
Para quienes siguen la trayectoria de Blanca Romero, este tipo de publicaciones resultan inusuales. Tras años expuesta a la luz pública debido a su faceta como modelo, sus trabajos en series de televisión y su pasado mediático, la asturiana aprendió a proteger su intimidad bajo un celoso velo. Salvo contadas excepciones o guiños dirigidos a sus hijos, Lucía y Martín, la actriz suele utilizar sus plataformas digitales casi en exclusiva para asuntos profesionales, o instantes de desconexión en su tierra natal.
Por eso, la imagen de dos manos entrelazadas en la parte central del coche adquiere un matiz especialmente relevante. La estampa captura un momento real de una pareja de enamorados, sin artificios ni posados elaborados: el brazo del entrenador descansando con afecto sobre la pierna de la actriz, entrelazando sus dedos en un apretón firme.
Trayectorias consolidadas y una madurez compartida
Tanto Blanca Romero como Quique Sánchez Flores cuentan con una dilatada andadura pública a sus espaldas, lo que explica en gran medida el empeño que ambos ponen en mantener su vínculo lejos del bullicio mediático. Blanca se consolidó como una de las modelos españolas más destacadas, dando posteriormente un salto con éxito a la interpretación en televisión y en cine. A lo largo del tiempo, ha demostrado una fuerte personalidad, eligiendo cuidadosamente cuándo y cómo reaparecer en los medios.
Por su parte, Quique Sánchez Flores ostenta una reconocida carrera en el fútbol profesional, primero como jugador de élite en equipos como el Valencia C.F. o el Real Madrid, y posteriormente como técnico al frente de imortantes banquillos tanto a nivel nacional como internacional.
Su romance, que a finales de año cumplirá su primer aniversario de vida, supone el encuentro de dos figuras con trayectorias muy conocidas que han encontrado el equilibrio en la tranquilidad. Lejos de dejarse llevar por el ritmo frenético de los eventos públicos o las alfombras rojas, la pareja prefiere disfrutar de planes tranquilos, escapadas discretas y momentos sencillos como el que ahora ha quedado demostrado.








