Blanca Romero vive uno de sus días más duros. Este domingo, 9 de agosto, ha fallecido en Gijón (Asturias) su padre, Rafael Pablo Romero, a los 81 años, después de varios meses con un delicado estado de salud. Una pérdida que deja un enorme vacío en la vida de la actriz y de sus hijos, Lucía y Martín, como ella misma ha confesado, rota de dolor en una carta de despedida.
"Te vamos a echar tanto de menos. Vuela alto torero. Luci y Martín no solo pierden al mejor abuelo del mundo, también pierden a un padre. Gracias por todo, papá, sin tu ayuda habría sido imposible. Te quiero mucho. Hasta siempre", ha escrito Blanca Romero, conmovida, junto a un carrusel de imágenes con algunos de los momentos más entrañables de la vida de su progenitor. En octubre del año pasado, Rafael Romero ingresó en el hospital a causa de una complicada enfermedad, según contó la propia Blanca, que en ese momento regresó a Asturias para estar a su lado. Ambos mantenían una estrecha relación.
"Estaba muy triste, muy bajín, sin hablar ni nada, y en cuanto llegamos, tardó un momento en reaccionar y luego rompió a hablar", confesó la artista semanas más tarde durante un acto celebrado en Madrid. "Es tan importante el estado anímico para una enfermedad... Más importante de lo que creemos", aseguró Blanca. En este difícil proceso, la madre de la actriz, quien hoy despide a su marido, fue una figura clave. "Lo está cuidando muchísimo", dijo en aquel evento.
La capilla ardiente se ha instalado en el Tanatorio Gijón-Cabueñes, donde tendrán lugar tanto el velatorio como la incineración de sus restos mortales. Rafael Romero recibirá el último adiós de sus seres queridos en la más estricta intimidad. Estaba casado con Blanca Aurora Ezama y tuvo tres hijos: Blanca, Tatiana y Alejandro. Además, era abuelo de tres nietos: Álvaro, Martín y la modelo Lucía Romero.
Vínculo con el mundo de los toros
El padre de Blanca Romero era muy conocido en Gijón por su vínculo con el mundo de los toros. También por su destacada carrera en el sector de la construcción. Rafael levantó el Gran Hotel Jovellanos, en Porceyo, donde en 2001 se celebró el convite de la boda de la actriz con Cayetano Rivera Ordóñez. Desde hace más de 10 años, el edificio se utiliza como geriátrico. Es el Centro Intergeneracional Jovellanos.
Fue el pasado 26 de julio cuando Blanca Romero compartió la última foto de su padre antes de que perdiera la vida. Era la última imagen de un variado carrusel, en el que la actriz mostraba algunos de sus últimos planes. "Sigue adelante, 2026", escribía como descripción del post. La intérprete asturiana no desveló mayores detalles. Únicamente compartió un selfie, captado en un ambiente interior, en el que aparecía con Rafael Romero, quien se encontraba sentado en un sillón y llevaba un soporte abdominal blanco, además de una tirita en la sien.
Por el momento, ni Blanca Romero ni su hija, Lucía Rivera, se han pronunciado públicamente sobre el fallecimiento del conocido constructor. No obstante, se conoce que la actriz se encontraba en Asturias. Hace apenas un día, compartió un carrusel de imágenes en sus redes sociales, desvelando que había viajado a su tierra natal, al que regresa cada agosto para compartir con familiares y amigos.
Aunque construyó su vida en Asturias, Rafael Romero era andaluz. "Mi padre es de Huelva", contó Blanca en una entrevista con ¡HOLA! el pasado mes de febrero, antes de cumplir 50 años. En aquella conversación, también hizo referencia al temor de su progenitor cuando, con 19 años, le comunicó que viajaría a París para trabajar como modelo. "Mi padre era más antiguo y no quería, pero mi madre, que siempre me apoyó, dijo: 'Déjala que haga lo que quiera'. De todas maneras, lo iba a hacer igual", relató entonces.
Su relación con ambos siempre ha sido excepcional. Hoy, rota de dolor, Blanca Romero se enfrenta a uno de los momentos más difíciles de su vida: dar el último adiós a su padre.






