No solo las pasarelas dejan clara la hoja de ruta para el Otoño/invierno 2026; también la alfombra roja recoge las ganas acumuladas de maquillarnos. Sí, hablamos de rescatar sombras oscuras y metalizadas y labiales rojos profundos para decir al fin "adiós" a los clean looks, reyes indiscutibles de la fiesta durante las últimas temporadas. La pulcritud, sin embargo, se traslada al cabello, con un efecto glass hair y extra de brillo en melenas rectas, bobs -flechazo con el de Magui Corceiro- y recogidos.
Vuelve la raya lateral de los años 60
La melena lisa y pulida seccionada a un lado, tal y como la lleva la modelo Vittoria Ceretti, ha sido el peinado "de oro" del último Festival de Venecia. "Aporta muchísima elegancia y sobriedad y equilibra el rostro. Dejamos la parte que queremos destacar más despejada y hacemos la raya hacia el otro lado", recomienda la peluquera María Roberts, para quien este look, si le damos un efecto ligeramente mojado, es perfecto para cualquier tipo de evento. Además, podemos acompañarlo de un flequillo lateral, el favorito de las actrices españolas en el Festival de San Sebastián.
Miradas con mucho color y acabados metalizados
"Las paletas con sombras metalizadas vuelven para dar un toque de brillo a los ojos. Casi todas las marcas las han sacado", adelanta el maquillador Pedro Cedeño. Sin embargo, que nadie espere teatralidad ni ahumados estructurados y dramáticos. Nos maquillaremos más los ojos, pero será para vernos favorecidas en lugar de para camuflar.
"Una sombra con brillo es, al final, un símbolo de luz que también encaja con el concepto de naturalidad", puntualiza el experto. El maquillaje de Magui Corceiro es intenso -estamos de acuerdo-, pero también luminoso.
El moño retorcido más sencillo
Si "el recogido pulido siempre es un acierto", según la peluquera María Roberts, la forma de romper todos los esquemas este otoño es añadiéndole los clásicos "churritos" (se hacen enrollando mechones más gruesos o más finos -a elección- sobre sí mismos). "Es un estilo totalmente noventero que se lleva muchísimo. Da un aspecto más juvenil y más fresco al look, además de aportar personalidad al peinado. A mí me encantan", confiesa la experta. Los hemos visto en la pasarela en moños (Ashlyn, en la imagen) y en coletas de aspecto encadenado enrolladas a la mitad.
Colorete con 'efecto sol'
Floreció la pasada primavera y esta nueva temporada se corona. "Estamos viviendo una etapa en la que el colorete es muy importante y ha ido evolucionando y moviéndose de lugar en el rostro: ahora es un símbolo no de color, sino de salud y buena cara", asegura Pedro Cedeño. De ahí que se extienda -para ejemplo, Zendaya- de las mejillas a los pómulos y ocupe incluso el puente de la nariz o los párpados, como "parecido a haber tomado el sol", según Cedeño.
Labios óxido, la alternativa menos formal al 'rouge'
Vuelve el rojo a los labios, pero más que en su versión carmesí -el clásico rouge, que también-, en tonalidades oscuras que van desde los cerezas, ciruelas, borgoñas y vinos varios, más profundos y en perfecto maridaje con pieles frías (de subtono azul), a rojos ladrillo y teja, de base amarronada y nostalgia de los noventa.
De este último tono, con el que va maquillada en la imagen la actriz Sarah Pidgeon (por Nina Park), Pedro Cedeño asegura que "no resulta tan artificial como puede ser un rojo en un labio". Incluso puede ser sutil si seguimos la tendencia blurred lips, que domina la nueva estación: no perfilado y, a cambio, con un aspecto "lived-in", como de labio vivido que se maquilla desde el centro hasta los bordes sin llegar a definirlos.
¿Es el fin de la era 'clean girl'?
El hipercontrol en el maquillaje da paso al “diviértete y déjate llevar”, pero con matices:
- La piel sigue siendo innegociable: Abandonar los clean looks, que llevan temporadas copando los desfiles, no significa que la piel pase a segundo plano o que el maquillaje pierda su naturalidad. Al contrario: la piel se ve más bonita que nunca (es un hecho que nos cuidamos más), pero no perseguimos la perfección minimalista ni estamos dispuestas a invertir horas en la arquitectura de luces y sombras del contouring.
- Más maquillaje, pero la misma actitud: El maquillaje, por muy colorido y brillante que se presente, no es rígido ni artificioso (y mucho menos trata de corregir). Es la manera de decir al mundo que no me escondo tras el maquillaje, sino que quiero contar algo con él, como si fuese un accesorio de moda más.












