Alex Sestelo, peluquero, sobre el look de Paula Echevarría en 'A la deriva': "Es un cabello que no busca estar perfectamente colocado, sino tener cuerpo y naturalidad"


Piel natural, tonos tostados y peinados con movimiento construyen un look de época que, con algunos cambios, también funciona hoy


Paula Echevarría sonríe junto a un barco con un vestido naranja y el pelo recogido en una coleta baja
Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
3 de octubre de 2026 a las 7:01 CEST

Paula Echevarría ha vuelto a la ficción con A la deriva, una serie ambientada en 1970 en la que interpreta a Lucía, una mujer que intenta rehacer su vida después de que su marido desaparezca en un naufragio. Los escenarios y el vestuario nos llevan rápidamente a aquella década. El pelo y el maquillaje lo hacen sin resultar tan evidentes, a través de la piel natural, los tonos cálidos y unos peinados que se permiten moverse.

Lo curioso es que buena parte de esa belleza podría salir hoy a la calle. Han vuelto la raya lateral, el volumen, las ondas cepilladas y el maquillaje en tonos tostados. Dos expertos nos ayudan a reconocer qué hay de setentero en la imagen de Paula y cómo llevarlo ahora sin parecer invitadas a una fiesta temática.

Paula Echevarría durante el rodaje de A la deriva, la serie ambientada en 1970 que ha recuperado algunos de los códigos de belleza de aquella década© @pau_eche
Paula Echevarría durante el rodaje de A la deriva, la serie ambientada en 1970 que ha recuperado algunos de los códigos de belleza de aquella década

Las claves setenteras del pelo de Paula

El volumen en la raíz es una de las primeras pistas, pero no la única. Alex Sestelo, estilista y director del salón que lleva su nombre, señala también "las ondas amplias y cepilladas, la raya y una textura con mucho movimiento".

En el pelo de Paula Echevarría nada parece demasiado fijo. Cuando lleva ondas, aparecen abiertas y con aire; en los recogidos, algunos mechones suavizan el resultado. "Es un cabello que no busca estar perfectamente colocado, sino tener cuerpo y naturalidad", explica el peluquero. Ese acabado marca la diferencia entre una melena de inspiración setentera y un pelo simplemente ondulado. Primero se crea la forma y después se abre para restarle rigidez. El volumen permanece, pero el cabello sigue moviéndose.

También importa dónde colocamos la raya y hacia qué zona llevamos el volumen. Sestelo recuerda que el pelo actúa como un marco y puede cambiar visualmente las proporciones del rostro. Una raya centrada aporta simetría y puede alargarlo, mientras que una lateral rompe ese equilibrio y da más movimiento. El volumen en la parte superior estiliza y aporta verticalidad; concentrado en los laterales, crea amplitud.

"Una onda suave aporta dulzura y movimiento, mientras que un acabado más pulido transmite una imagen diferente, más sofisticada", apunta el estilista. A veces no hace falta cambiar de corte para vernos distintas. Basta con peinarlo de otra manera.

Paula Echevarría sonríe junto al puerto con un vestido azul estampado y la melena suelta peinada con raya lateral
La raya lateral aporta movimiento a la melena y cambia la forma en la que el cabello enmarca el rostro

Cómo pedir la melena de Paula en la peluquería

La idea no es reproducir al milímetro un peinado de 1970. Sestelo aconseja pedir una melena con movimiento, capas suaves y volumen natural, dejando claro que buscamos una inspiración setentera llevada al presente. Las capas deben quedar bien integradas y la onda, grande y abierta. Las puntas también pueden conservar cierta libertad en lugar de terminar perfectamente colocadas. "Queremos que el cabello tenga movimiento y que el resultado sea favorecedor incluso cuando no está recién peinado", explica. 

Las melenas medias y largas funcionan especialmente bien porque permiten jugar con distintas longitudes sin renunciar al cuerpo. En un cabello fino hay que cortar con cuidado para no perder densidad en las puntas. Cuando el pelo es muy abundante, el reto consiste en controlar el peso para que el volumen no resulte excesivo. 

Quienes tienen una textura ligeramente ondulada parten con ventaja porque ese movimiento ya existe. En los cabellos lisos también puede conseguirse, aunque habrá que trabajarlo un poco más durante el secado. 

Paula Echevarría interpreta a Lucía en A la deriva, una ficción ambientada en 1970 en la que el vestuario, el pelo y el maquillaje ayudan a reconstruir la estética de la época© @buendiaestudios
Paula Echevarría interpreta a Lucía en A la deriva, una ficción ambientada en 1970 en la que el vestuario, el pelo y el maquillaje ayudan a reconstruir la estética de la época

El truco para conseguir esas ondas en casa

Sestelo recomienda levantar la raíz durante el secado con un cepillo y colocar después rulos o velcros grandes. Hay que dejarlos puestos mientras el cabello se enfría para ayudar a mantener el volumen. Para crear las ondas propone trabajar secciones amplias y cepillarlas ligeramente al terminar. Así, el rizo se abre y se convierte en una curva grande, con cuerpo, pero sin un aspecto demasiado definido.

La protección térmica es imprescindible, aunque también conviene saber cuándo dejar de trabajar el pelo. "El objetivo no es conseguir un pelo perfecto, sino un pelo con vida, cuerpo y movimiento", recuerda el estilista. Cuanto más empeño pongamos en que todas las ondas queden idénticas, menos natural resultará la melena.

Paula Echevarría, con un vestido azul estampado, aparece junto a otras dos actrices durante una escena de fiesta de A la deriva
Los estampados, los tonos cálidos del maquillaje y los peinados naturales ayudan a recrear la estética de 1970

La piel bronceada de los años 70

El maquillaje del personaje sigue la misma filosofía. Está trabajado, pero deja que veamos la piel antes que los productos. Yulen Izquierdo, maquillador (al que también podemos encontrar como @yulenizq), recuerda que en los años 70 convivieron varias estéticas. El look de Paula se acerca a la vertiente más natural y bohemia de la década.La piel conserva su textura, las ojeras no desaparecen por completo y los tonos cálidos crean un efecto ligeramente bronceado. Los coloretes se mueven entre los marrones y los terracota para imitar ese color que deja el sol en las mejillas.

En los labios aparece brillo o un tono suave. Las cejas mantienen una forma natural y los ojos se definen sin líneas demasiado marcadas. Un poco de lápiz junto a las pestañas y ligeramente difuminado aporta profundidad, mientras que la máscara negra evita que la mirada pierda fuerza. Visto desde 2026, el resultado nos resulta bastante familiar. Izquierdo lo relaciona con el clean girl makeup, que busca una piel fresca y aparentemente poco maquillada, y con el toasty makeup, construido a partir de colores tostados y terracota. Cambia el nombre, pero muchas de las claves ya estaban allí.

También importa dónde se coloca cada producto. Izquierdo explica que una ceja más recta y alargada puede hacer que el ojo parezca más largo, mientras que llevar el colorete hacia la sien crea un efecto ascendente. A veces no necesitamos añadir más maquillaje, sino aplicar de otra manera el que ya utilizamos.

Paula Echevarría sonríe junto a un barco con un vestido naranja y el pelo recogido en una coleta baja© La raya lateral aporta movimiento a la melena y cambia la forma en la que el cabello enmarca el rostro.
En A la deriva, Paula Echevarría lleva la piel natural, las cejas poco marcadas y el pelo con un acabado sencillo muy propio de los años 70

Tres productos para recuperar el look

Izquierdo comenzaría con unas gotas bronceadoras mezcladas con la crema hidratante o con la base. De este modo, la piel adquiere calidez sin quedar completamente cubierta. Después recurriría a coloretes y bronceadores en crema. Estas texturas se funden con facilidad y conservan ese acabado jugoso que encaja con la parte más natural de la década. En los labios elegiría un brillo o uno de esos productos que reaccionan al pH y dejan un color suave.

El maquillaje aporta calidez sin competir con el volumen del pelo. Todo recuerda a los años 70, pero nada exige esperar a una fiesta temática para probarlo. Es súper apetecible de copiar.