Blanca Romero revela la lección que aprendió de su madre y aplicó al ser madre con 22 años


La actriz y modelo recuerda sus primeros años como madre y comparte la importante reflexión que hizo entonces y que sigue guiando su vida


Blanca Romero, con camisa de rayas y pendientes dorados en una presentación en Madrid© GTRES
Ana ToroPeriodista y Locutora
21 de agosto de 2026 a las 13:01 CEST

Blanca Romero ha echado la vista atrás para hablar de una de las etapas que más la marcó tanto a nivel personal como familiar. La actriz y modelo se convirtió en madre de su primera hija, Lucía Rivera, cuando tenía tan solo 22 años, una edad en la que todavía estaba dando sus primeros pasos en el mundo de la moda y construyendo su propia vida. Ahora, con la perspectiva que dan los años, reconoce que aquella experiencia también le enseñó una valiosa lección que había aprendido previamente de su propia madre.

Blanca Romero© Getty Images
Blanca Romero

En una reflexión que ha llamado especialmente la atención, Blanca ha puesto el foco en la importancia de la independencia y, sobre todo, en aprender a cuidarse a una misma para poder cuidar mejor de los demás. Una filosofía de vida que ha marcado su manera de entender la maternidad y que también ha transmitido a sus hijos.

La lección de su madre que Blanca Romero nunca olvidó

"Lo que aprendí de mi madre fue a ser una mujer independiente", ha explicado Blanca Romero en unas declaraciones que resumen una de las enseñanzas que considera fundamentales en su vida. Para ella, esa independencia no se limita únicamente a la parte económica, sino que tiene que ver también con la capacidad de tomar decisiones, salir adelante y construir un camino propio.

La actriz comenzó muy joven su trayectoria profesional. Con 14 años realizó su primer desfile en Gijón y posteriormente se trasladó a Madrid y, más tarde, a París para continuar desarrollando su carrera como modelo.

GEN ¡H! © Javier Alonso

Fue precisamente en plena juventud cuando llegó uno de los grandes cambios de su vida. Con 22 años nació Lucía, su primera hija, y Blanca tuvo que compaginar su maternidad con una carrera profesional que todavía estaba comenzando.

Ser madre con 22 años cambió por completo su manera de verse

La llegada de Lucía supuso para Blanca una transformación profunda. La modelo ha hablado en otras ocasiones de las dificultades que implicó sacar adelante a sus hijos y de cómo ser madre en solitario le obligó a asumir una enorme responsabilidad.

Pero aquella experiencia también le permitió descubrir algo que, con el paso del tiempo, considera esencial. "Cuando tuve a Lucía, aprendí lo importante que es elegirse a una misma para poder cuidar mejor a los demás", ha señalado.

Una frase que adquiere especial significado al recordar que Blanca fue madre muy joven y que, durante aquellos primeros años, tuvo que aprender prácticamente al mismo tiempo a ejercer de madre y a seguir construyendo su propia identidad.

Blanca Romero y su hija Lucía Rivera de vacaciones en Mallorca

Elegirse a una misma también forma parte de la maternidad

El mensaje de Blanca rompe con la idea de que convertirse en madre significa dejarse siempre en un segundo plano. Para la actriz, cuidar de los demás no debería implicar olvidarse de una misma. Al contrario, considera que mantener el propio espacio, las necesidades y la identidad personal permite afrontar la maternidad desde otro lugar.

Es una enseñanza que parece especialmente significativa en su caso. Lucía Rivera creció acompañando a su madre en diferentes etapas y, con los años, también ha construido su propio camino profesional como modelo. La relación entre ambas ha estado marcada por una gran cercanía y complicidad y por el vínculo que se ha ido transformando a medida que Lucía se hacía adulta.

GEN ¡H! © Javier Alonso
La modelo recogiendo el premio GEN ¡H! con su madre, Blanca Romero

Blanca, además, ha reconocido públicamente en el pasado que criar sola a sus hijos no siempre fue sencillo. "Ser madre soltera es mucho más difícil", aseguró en 2022, cuando explicó las exigencias que había supuesto para ella hacerse cargo de su familia.

Blanca y Lucía, una relación que ha evolucionado con los años

Hoy, aquella niña que llegó a la vida de Blanca cuando ella tenía 22 años es una mujer adulta con su propia trayectoria. Lucía Rivera ha seguido los pasos de su madre en el mundo de la moda y también ha hablado públicamente de sus propias experiencias y dificultades.

La maternidad de Blanca, por tanto, ha atravesado diferentes etapas. Desde los primeros años, cuando tuvo que compaginar pañales y trabajo, hasta el momento actual, en el que puede contemplar a su hija como una mujer independiente.

Lucía Rivera llora la muerte de su abuelo© GTRES

Y es precisamente ahí donde cobra fuerza la reflexión que ahora comparte. La misma independencia que Blanca asegura haber aprendido de su madre es la que ha intentado trasladar a su propia vida y, de alguna manera, también a la educación de sus hijos.

Una enseñanza que empezó mucho antes de que Lucía naciera y que terminó adquiriendo todo su significado cuando Blanca se convirtió en madre. Porque, para ella, aprender a elegirse no significa querer menos a los demás, sino entender que para cuidar también hay que saber cuidarse.