¿Cómo se remedian, una vez llegado el otoño, los daños que el sol ha causado en la piel durante los meses de verano? La recomendación más importante, para la doctora Lidia Maroñas, dermatóloga experta en medicina estética y fundadora de la clínica Oneskin Med, tiene que ver con la concienciación. Es fundamental comprender que el sol suma al rostro años de vida fundamentalmente por dos razones: porque destruye el colágeno a nivel molecular y porque detiene la "fábrica" de colágeno nuevo. Es decir, por un lado penetra en la dermis y activa fibras que fragmentan el colágeno y la elastina y, por otro, genera radicales libres que dañan el ADN y frenan la síntesis de colágeno nuevo.
Las soluciones al daño solar
Para evitar que esos daños en nuestra "fábrica" de colágeno se hagan visibles en exceso, quedan por delante dos tareas que acometer: recurrir a la fotoprotección real todo el año y apostar por una rutina que reactive la que es una de las principales proteínas de sostén de la piel. A la hora de determinar qué necesita quién, la doctora separa dos cosas: el daño acumulado durante años y el de un solo verano.
El primero altera de forma permanente la matriz extracelular y no se revierte fácilmente; mientras que el segundo, que afecta sobre todo a la capacidad de la piel de fabricar colágeno nuevo, sí responde bien si se trata a tiempo. Ahora bien, como dice la especialista, "el sol no actúa solo". Otro de los factores que influyen (y mucho) en el envejecimiento cutáneo es el azúcar. Cuando los niveles de glucosa son altos, se da un proceso que se llama glicación y las fibras de colágeno se hacen más rígidas.
También afectan el tabaco, que hace que llegue menos oxígeno a la piel; el alcohol, que deshidrata e inflama; y el estrés, que inhibe la producción de colágeno. También dormir mal se refleja en el espejo: recuerda que la síntesis de colágeno ocurre sobre todo por la noche. Así que, además de protegerte del sol, controlar estos factores resulta esencial.
Los esenciales
Productos que refuerzan la barrera y estimulan la producción de colágeno.
Capa por capa
En la epidermis
Respecto a la rutina, a la doctora Lidia Maroñas le gusta abordar la piel por capas (así es cómo diseña el plan de tratamiento en consulta). En la capa más superficial trabaja con cosmética regenerativa: retinoles, péptidos, factores de crecimiento y exosomas, que envían señales biológicas a la célula para acelerar su renovación.
Dermis superficial
Para esta capa superior de la dermis, que se encuentra justo debajo de la epidermis, la dermatóloga recurre a energías láser, que generan una lesión controlada y precisa para reactivar la producción de colágeno y elastina.
La más profunda
Cuando el daño llega a la dermis profunda, tecnologías como Endolift o de ultrasonidos microfocalizados con pulso dual salen al rescate. También procedimientos inyectables basados en la bioestimulación regenerativa, como skinboosters y skinbuilders con aminoácidos, ácido hialurónico de baja reticulación o fillers diluidos con hidroxiapatita de calcio.








