El sol, el principal desencadenante de las manchas cutáneas: cómo tratarlas después del verano


Hablamos con Judith Rodero, farmacéutica y ‘Beauty Training Coach’ de Bella Aurora, para entender qué tipos existen, cómo prevenirlas y qué pasos hay que seguir para mejorar su aspecto

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Bella Aurora


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28 de septiembre de 2026 a las 10:13 CEST

Después de los meses de verano, es frecuente descubrir que las manchas en la cara, el escote o las manos se han vuelto más visibles. Si bien durante las vacaciones el bronceado puede disimularlas, es en esta época del año cuando la piel recupera progresivamente su tono habitual y la hiperpigmentación se hace más evidente. La razón está en la exposición solar acumulada: la radiación ultravioleta estimula la producción de melanina, el pigmento responsable del color de la piel, y puede provocar que esta se distribuya de forma irregular.

Sin embargo, el sol no es el único desencadenante. Los cambios hormonales, el envejecimiento, la predisposición genética e incluso algunos procesos inflamatorios también favorecen la aparición de manchas. "La inflamación juega un papel importante: después del acné, una irritación o incluso la depilación, la piel puede reaccionar produciendo más melanina en esa zona", nos explica Judith Rodero, farmacéutica y Beauty Training Coach de Bella Aurora, firma especializada en pigmentación cutánea desde hace más de 135 años que ha lanzado la gama Despigmenta10 Alta Tolerancia, diseñada para actuar sobre los mecanismos implicados en la hiperpigmentación. Una línea disponible en farmacias que combina eficacia, alta tolerancia dermatológica y una rutina pensada incluso para pieles sensibles.

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No todas las manchas son iguales

Cuando hablamos de manchas cutáneas, nos referimos a hiperpigmentaciones, es decir, alteraciones en la producción o distribución de la melanina. Pero no todas responden al mismo origen ni requieren el mismo abordaje.

Las más frecuentes son los lentigos solares, también conocidos como manchas de la edad, que aparecen principalmente por la exposición acumulada al sol y suelen localizarse en la cara, el escote o las manos. A ellas se suma el melasma, muy relacionado con los cambios hormonales y caracterizado por manchas más extensas e irregulares que suelen aparecer en mejillas, frente o labio superior. También existen las pecas o efélides, de origen genético, que se intensifican con la radiación solar, y la hiperpigmentación posinflamatoria, que puede aparecer tras un brote de acné, una lesión o una irritación cutánea.

Aunque cualquier persona puede desarrollar manchas, existen perfiles más predispuestos. "Las pieles claras suelen ser más sensibles al sol, mientras que las más oscuras tienen mayor tendencia a desarrollar manchas persistentes, especialmente después de procesos inflamatorios o cambios hormonales", señala la experta.

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«En algunas ocasiones las manchas no son solo una cuestión estética, sino que pueden afectar a la autoestima»

Judith Rodero, farmacéutica y Beauty Training Coach de Bella Aurora

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Los errores que dificultan su tratamiento 

Cuando las manchas empiezan a preocupar, es habitual recurrir rápidamente a un cosmético despigmentante. Sin embargo, según Judith Rodero, uno de los errores más frecuentes es olvidarse del paso más importante: la protección solar diaria.

"Sin una buena fotoprotección es muy difícil mejorar una mancha y evitar que vuelva a oscurecerse", afirma. También desaconseja recurrir a remedios caseros como el limón, el bicarbonato o el vinagre, ya que pueden irritar la piel y empeorar la pigmentación. Del mismo modo, una exfoliación excesiva puede alterar la barrera cutánea y favorecer la aparición de nuevas manchas.

Por ello, los especialistas insisten en que la prevención empieza con un protector solar de uso diario, durante todo el año, acompañado de otras medidas como utilizar sombreros, gafas de sol o evitar la exposición directa durante las horas centrales del día.

Los ingredientes que ayudan a combatir las manchas

A la hora de elegir un tratamiento despigmentante, no basta con fijarse en un único ingrediente. Los resultados más eficaces se consiguen con fórmulas que combinan diferentes activos capaces de actuar sobre las distintas fases del proceso de formación de la mancha.

Entre los ingredientes con mayor respaldo destacan el ácido tranexámico, la niacinamida, la alfa-arbutina, el ácido kójico, el retinol o la vitamina C, cuya acción conjunta permite potenciar el efecto despigmentante y mejorar la uniformidad del tono.

Precisamente esta combinación de activos está presente, junto a la tecnología patentada B-CORE 221TM, en la nueva línea de despigmentantes Despigmenta10 Alta Tolerancia. No solo es eficaz para las manchas en la cara, sino que además es apta para las pieles más sensibles.

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La constancia, el primer imprescindible

Como ocurre con cualquier tratamiento cosmético, la constancia es fundamental. Las manchas no aparecen de un día para otro y tampoco desaparecen de forma inmediata, por lo que los expertos recomiendan integrar los productos despigmentantes dentro de una rutina completa.

En el caso de Despigmenta10 Alta Tolerancia, la rutina comienza siempre con la piel limpia. Por la mañana, se aplica el Sérum Antimanchas Intensivo, seguido de la Crema Antimanchas Iluminadora y, como último paso, un protector solar de amplio espectro. Por la noche, tras la limpieza, la rutina incorpora la Ultra Emulsión Despigmenta10 con retinol para favorecer la renovación cutánea antes de volver a aplicar la crema.

Otra de sus ventajas es que puede utilizarse durante todo el año, incluso en verano, siempre que se acompañe de una correcta protección solar y de medidas físicas frente a la radiación.