Tratamientos láser con efecto buena cara: los nuevos protocolos con resultados naturales y sin tiempo de recuperación


Tratan la flacidez, las arrugas y las manchas, y consiguen un aspecto más joven sin inflamación, hematomas ni tiempo de recuperación


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23 de febrero de 2026 a las 6:00 CET

Los expertos coinciden en que el invierno es el mejor momento del año para plantearte un tratamiento láser porque hay menos radicación solar y riesgo de que te salgan manchas. “Tras un láser, la piel queda más sensible y vulnerable a la radiación ultravioleta. Además, en invierno las temperaturas más bajas favorecen la reparación de la piel y reducen notablemente la hiperpigmentación postinflamatoria”, recuerda el médico estético Sergio Quintero. Y algo más: si inicias tu tratamiento en estos meses te será más fácil llegar a primavera y verano con la piel renovada. Exactamente, “con una textura cutánea más uniforme y una piel más saludable”, asegura la médico estético Beatriz Beltrán.

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¿Por qué los láseres pueden conseguir ese deseado efecto buena cara?

Sin olvidar uno de los objetivos más buscados con estos tratamientos: el efecto buena cara. “Hoy día la tecnología láser nos permite abordar el rejuvenecimiento de la piel de una forma mucho más inteligente y respetuosa. Ya no se trata de cambiar rasgos ni de transformar el rostro, sino de mejorar la calidad cutánea de manera real, progresiva y natural. El objetivo es que la piel se vea descansada, luminosa, firme y sana, como cuando ha tenido tiempo de recuperarse y regenerarse”, explica la doctora Beltrán. 

Ten en cuenta que con la edad, el sol, el estrés y los cambios hormonales tu piel pierde cada vez más colágeno y se vuelve más fina, apagada y menos uniforme. “El láser actúa justo ahí, reactivando los mecanismos naturales de regeneración, estimulando la producción de colágeno y mejorando la microcirculación. Por otro lado, permite algo muy importante como es unificar el tono y la textura. Muchas veces un rostro parece cansado no porque tenga grandes arrugas, sino pequeñas manchas, poros visibles o un tono irregular. Al corregir estos detalles, la cara gana luminosidad y se percibe más descansada, incluso sin maquillaje”, asegura el doctor Quintero.

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¿En qué han mejorado los láseres de hoy con respecto a los de antes?

No cabe duda de que estos resultados son posibles gracias a cómo ha evolucionado la tecnología láser en los últimos años. “Los láseres actuales, fundamentalmente, han mejorado en precisión y recuperación. Hoy se puede tratar de forma más personalizada, con menos agresividad y con opciones que permiten volver antes a la rutina diaria”, cuenta la dermatóloga Cristina Eguren, fundadora de Clínica Eguren.

  • Energías más precisas y controladas: “Los protocolos láser actuales, fraccionados y progresivos, permiten resultados naturales, con menor inflamación y menos tiempo de recuperación”, cuenta la Dra. Beltrán.
  • Personalizados: “Cada tratamiento se adapta al estilo de vida, las necesidades y los objetivos de cada paciente, lo que nos permite ofrecer soluciones eficaces sin renunciar a la naturalidad ni al bienestar”, según la médico Beatriz Beltrán.
  • Resultados progresivos y naturales: “No hay cambios bruscos ni artificios. La piel mejora semana a semana, y eso es lo que hace que el entorno perciba a la persona ‘mejor’, pero sin identificar exactamente qué se ha hecho. Ese es, para mí, el verdadero efecto buena cara”, asegura el Dr. Quintero.
  • Medicina regnerativa: “La regeneración se produce desde dentro, respetando la estructura cutánea y potenciando sus propios mecanismos de reparación. El resultado es claro: mejor piel, no una cara cambiada”, añade Beatriz Beltrán.

 

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Los mejores láseres con efecto buena cara

Estos son algunos de los mejores láseres en la actualidad para tratar flacidez, arrugas y manchas, y conseguir un aspecto más joven y una piel más sana. Pero, en todos los casos, la valoración médica previa, realizada por un médico con experiencia en tecnología láser, es imprescindible. Y, en general, están contraindicados en caso de embarazo, lactancia, infecciones activas en la zona a tratar, enfermedades autoinmunes no controladas, alteraciones importantes de la coagulación, personas con fotosensibilidad o sometidas a tratamientos fotosensibilizantes recientes, heridas abiertas, patologías dermatológicas activas, melasma activo, tendencia a producir cicatrices hipertróficas o queloides, y uso reciente de isotretinoína y/o exposición solar reciente.

Clear & Brilliant  

Es un láser fraccional no ablativo pensado para mejorar de forma progresiva la calidad de la piel sin producir cambios bruscos. “Actúa creando microzonas de estimulación en la dermis que activan los mecanismos naturales de regeneración cutánea, favoreciendo la producción de colágeno y elastina (sustancias estructurales del tejido)”, explica la doctora Beltrán. Son necesarias entre 3 y 5 sesiones, a razón de una cada 3 o 4 semanas. “Tras cada sesión la piel se ve más luminosa y afinada, con ese efecto ‘buena cara’ que se nota incluso en la primera semana. Pero, los resultados son progresivos: con el paso de las semanas se aprecia una mejora en la textura, el tono, la luminosidad y la firmeza. 

El pico suele observarse entre uno y tres meses después de completar el protocolo, cuando la estimulación de colágeno ya se ha consolidado”, cuenta la Dra. Beltrán. ¿Algún pero? Puede producir enrojecimiento, ligera inflamación o sensación de piel áspera durante unos días.

Endolift​​​​

Es uno de los láseres más punteros actualmente para recuperar la firmeza y definición facial. “Mediante una microfibra del grosor de un cabello, la energía láser se introduce en las capas profundas de la dermis y el tejido subcutáneo desde dentro de la piel), estimulando la producción natural de colágeno y elastina, y favoreciendo la retracción progresiva del tejido. Así, al mejorar la estructura interna de la piel, consigue un rostro más firme, más definido, más compacto, y con una luminosidad que no es artificial, sino consecuencia de una piel más sana”, explica el médico Sergio Quintero. 

Eso sí, “es especialmente eficaz cuando la flacidez es entre leve y moderada, en zonas como el contorno mandibular, la papada y el cuello, y para mejorar la textura y las cicatrices”, según la doctora Eguren. Y una sola sesión suele ser suficiente: “Una de sus grandes ventajas es que, en la mayoría de los casos, una sola sesión es suficiente para obtener una mejora visible y progresiva de la firmeza y la definición facial. Eso sí, en pacientes con flacidez más marcada o como parte de un plan global de rejuvenecimiento, puede valorarse una segunda sesión pasados varios meses, siempre de forma individualizada”, advierte el doctor Quintero. 

El resultado máximo se alcanza entre los 3 y 6 meses, cuando la producción de colágeno inducida por el láser se ha consolidado. ¿Algún pero? Puede producir inflamación moderada durante los primeros días, pequeños hematomas. Así como “sensación de tirantez o acorchamiento en la zona tratada durante varias semanas”, cuenta la Dra. Eguren.  

 

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Fotona 4D  

Es un láser de rejuvenecimiento facial que combina cuatro tecnologías láser complementarias, y actúa tanto en el interior como en el exterior del rostro, en distintas profundidades y tejidos. “SmoothLiftin® (intraoral) se aplica desde el interior de la boca para estimular colágeno en la mucosa y el músculo perioral, logrando un efecto de soporte interno que mejora el surco nasogeniano y redefine el tercio medio. FRAC3® actúa en capas profundas de la dermis, estimulando el colágeno de forma selectiva, mejorando las arrugas y la calidad cutánea sin dañar la superficie. PIANO® aporta calor profundo y homogéneo para tensar tejidos y mejorar la flacidez facial, especialmente en mejillas, óvalo facial y cuello. Y SupErficial® realiza un ‘pulido’ láser superficial que mejora textura, poro, luminosidad y tono de la piel”, detalla Sergio Quintero. 

Su objetivo es conseguir un rejuvenecimiento progresivo y natural. “Tras el tratamiento se aprecia un efecto tensor inmediato, especialmente en el óvalo facial. Consigue mejorar la calidad de la piel, la firmeza, la textura y la estructura del rostro, estimulando los mecanismos de regeneración propios”, aclara la doctora Beltrán. El resultado es un rejuvenecimiento integral. Suelen ser necesarias entre 1 y 3 sesiones, a razón de una cada 4 o 6 semanas. Y como en otras tecnologías láser los resultados se consolidan a partir de los 3 o 6 meses que es cuando se produce la neocolagénesis (síntesis nueva de colágeno). ¿Algún pero? “Puede producir un enrojecimiento facial temporal, sensación de calor o tirantez durante las primeras horas, y una leve inflamación que suele desaparecer en 24-48 horas”, describe el Dr. Quintero.

CO2 fraccionado

El famoso resurfacing que hace años se hacía con láser CO2 ablativo era muy agresivo, doloroso y suponía un largo tiempo de recuperación y baja social. “En la actualidad, esta tecnología ha evolucionado de forma significativa con la aparición de los láseres CO₂ ultrapulsados, que representan una nueva generación de dispositivos. Actualmente, se trata de un tratamiento médico que utiliza energía láser para crear microcolumnas térmicas controladas en la piel. Estas penetran en profundidad respetando el tejido sano circundante, lo que permite una estimulación intensa del colágeno y la elastina, y una renovación cutánea progresiva y sin agredir”, explica el doctor Quintero. 

Una única sesión suele ser suficiente. “No es un tratamiento de repetición frecuente, sino una intervención puntual con un impacto profundo y duradero. Ahora bien, en función del grado de envejecimiento, cicatrices, arrugas o daño solar acumulado, puede plantearse una segunda sesión tras varios meses”, aclara el experto. Suaviza las arrugas finas y las líneas de expresión, mejora la textura y la firmeza, reduce poros, manchas y cicatrices, y unifica el tono. Como en el resto de láseres los resultados son progresivos: “Tras el tratamiento hay una fase inicial de regeneración, pero los resultados no son inmediatos. A partir de las 3 o 4 semanas se empieza a apreciar una piel más lisa y uniforme. Entre los 2 y 3 meses se consolida la mejora de la firmeza y la textura. Y el resultado óptimo se alcanza entre los 3 y 6 meses, que es cuando la neocolagénesis inducida por el láser se completa”, aclara el Dr. Quintero. ¿Algún pero? Puede producir enrojecimiento intenso inicial, inflamación y sensación de calor, microcostras y descamación durante varios días.

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IPL (Luz Pulsada)  

No es un láser como tal sino una fuente de luz policromática que emite distintos rangos de longitud de onda. “El tratamiento con Luz Pulsada Intensa (IPL) emite flashes cortos de luz muy brillante que consigue un efecto de fototermolisis selectiva. Es decir, actuar directamente en los cormóforos diana: la melanina, presente en las manchas marrones; y la hemoglobina, de las lesiones vasculares, sin dañar el tejido circundante”, explica Leticia Carrera, licenciada en farmacia, especialista en bioquímica clínica y directora de los centros Felicidad Carrera. Es un tratamiento idóneo si buscas un efecto buena cara inmediato, y una piel más fresca y descansada. 

“Combate problemas como las manchas de sol, el fotoenvejecimiento (arrugas y flacidez), el acné, la rosácea, y también la rojez difusa, los pequeños capilares dilatados, las marcas de granitos antiguos e incluso difumina ligeramente los poros y las arruguitas superficiales, y aporta luminosidad”, según esta experta. Suelen ser necesarias entre 2 y 5 sesiones, a razón de una cada 3 o 4 semanas. Y, aunque los resultados estables se logran con un protocolo completo, “puede realizarse de forma puntual como un tratamiento efecto flash para mejorar el aspecto de la piel antes de un evento”, comenta Sergio Quintero. Las manchas suelen aclararse en las primeras sesiones, las lesiones vasculares requieren más visitas, advierte Leticia Carrera. Por su parte, la dermatóloga Cristina Eguren aconseja realizar 1 o 2 recordatorios de mantenimiento al año. ¿Algún pero? “La piel suele enrojecerse durante unas horas tras la sesión. Y, a veces, las manchas se oscurecen después de la sesión para luego descamarse durante los 4 o 5 días posteriores antes de aclararse”, advierte Leticia Carrera.   

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