Las tendencias beauty tienen algo de caprichosas. Igual un día todas queremos unas uñas minimalistas color jabón y al siguiente caemos rendidas ante un diseño con destellos casi mágicos. Pero de vez en cuando aparece una manicura capaz de reconciliar dos mundos aparentemente opuestos: el efecto wow y el romanticismo. Ahí es exactamente donde entran las uñas mariposa. Porque sí, son llamativas. Pero no de esa forma evidente que pide atención a gritos. Más bien tienen un carácter sutil, un brillo ligero y un acabado casi etéreo que hace que alguien termine preguntándote: "¿Dónde te has hecho las uñas?"
Uñas mariposa, la tendencia original de la primavera
Según explica Luisandra Moreno, experta en manicura de Studios la Santa LY (P.º Imperial, 85, Madrid) esta estética conecta especialmente con quienes buscan algo diferente sin renunciar a la sofisticación. "Las uñas mariposa tienen esa magia de parecer ligeras y sofisticadas al mismo tiempo. No son recargadas, pero sí tienen ese algo que hace que la gente pregunte dónde te las hiciste", asegura.
No hablamos de nail art maximalista ni de diseños imposibles de llevar a la oficina, a una boda o a un café improvisado un martes cualquiera. Son uñas que reflejan luz, movimiento y cierta fantasía, pero desde un lugar elegante y muy femenino. Tienen algo de nostalgia Y2K, algo de acabado perlado y mucho de creatividad.
Cómo se hacen las uñas mariposa
Para recrearlas el secreto no está en un esmalte milagroso ni en un truco de última hora. El acabado tiene detrás una técnica bastante precisa llamada blooming gel. Tal y como detalla Luisandra Moreno, "se trabaja con gel semitransparente, polvos aurora o efecto cristal, y láminas holográficas muy finas". El resultado es ese efecto translúcido, casi irisado, que cambia ligeramente con la luz y recuerda al movimiento de unas alas. El degradado, una de las partes más delicadas del proceso, "se hace con esponjita o pincel fino", puntualiza la experta.
La buena noticia es que el resultado final puede modularse tanto como quieras. Porque aunque en redes sociales solemos ver versiones extremadamente fantasiosas, la manicura puede adaptarse a estilos mucho más discretos.
Cómo adaptarlas para el día a día
Luisandra asegura que fáciles de llevar en el día a día. El secreto está en no excederse. La experta recomienda apostar por forma almendrada o cuadrada suavizada, un largo medio y colores capaces de suavizar el efecto visual sin restarle personalidad. "Los tonos nude, malva o azul polvoso son los más llevables sin perder el efecto", explica. Y tiene sentido. Igual que ocurre con el maquillaje glow bien hecho, el lujo está en parecer natural aunque haya bastante técnica detrás. Un brillo delicado siempre funciona mejor que un exceso de estímulos.
La experta añade además un punto importante: "Cada profesional se encarga de darle ese toque único, personal y artístico para hacerlo más realista precisando en la elegancia de los acabados". Y es que para ella, más que una moda puntual, hablamos de una técnica viva. "Es una técnica que se ha venido usando anteriormente pero que va evolucionando en el tiempo, en los tonos y acabados", explica. Traducido: no hay una única forma correcta de llevar uñas mariposa. En otoño pueden transformarse en versiones ahumadas o nude, en invierno adoptar reflejos plateados y en primavera recuperar ese halo tornasolado que las hizo virales.
La versión elegante de las uñas mariposa
Si todavía te da miedo sentirlas demasiado atrevidas, hay una opción intermedia capaz de convencer incluso a las más clásicas. Luisandra recomienda "una francesa reinventada con el borde en efecto cristal, o simplemente una uña de acento con alita en el dedo anular". "Así tienes el toque sin que sea demasiado atrevido", concluye. Puedes salir de la manicura clásica sin dejar de parecer sofisticada. No hace falta disfrazar las manos. solo hacer que se vean un poco más especiales.









