No existe una limpieza facial adecuada para todo tipo de pieles pero es fácil descubrir cuál es la que necesitas


Tres expertas te ayudan a distinguir cuándo necesitas ajustar tu rutina de skincare y cuándo te hace falta una limpieza facial profesional así como a elegir la correcta según las necesidades de tu rostro


Qué limpieza facial elegir según tu tipo de rostro© elllsahansen
Elisa García FayaRedactora de Belleza y Estar Bien
7 de octubre de 2026 a las 17:31 CEST

Una limpieza facial puede dejar la piel más limpia, suave y luminosa, pero no siempre es lo que el rostro necesita. A veces, los puntos negros, los granitos, la tirantez o el exceso de grasa no se solucionan con este tratamiento, sino revisando los productos y hábitos que forman parte de nuestra rutina de skincare diaria. La clave está en distinguir qué problema tenemos realmente antes de elegir un protocolo determinado. La Dra. Lidia Maroñas, dermatóloga y fundadora y directora de Oneskinmed, nos da las claves para saber cuándo necesitamos una limpieza, qué debería tener en cuenta cada tipo de piel y con qué frecuencia tiene sentido realizarla.

Limpieza facial© greta_zuccarello

¿Cómo saber si necesitas una limpieza facial o solo cambiar tu rutina?

"Una excelente pregunta, porque muchas veces se confunden", explica la Dra. Lidia Maroñas. "Si tienes una rutina actualizada pero aun así notas puntos negros persistentes, poros obstruidos o textura irregular, probablemente necesitas una limpieza dermatológica profesional. Por el contrario, si notas que tu piel no avanza con tu rutina domiciliaria o que tu piel está tirante, se irrita, salen brotes frecuentes de acné o aparecen excesos de brillos (sebo), el problema suele estar en la rutina", afirma.

Para la experta, hay una idea fundamental que conviene tener clara: "Para mí, como dermatóloga, la clave es esta: una limpieza facial no compensa una rutina inadecuada o poco constante. La limpieza profesional de cabina dermatológica se suma sobre la base de una adecuada rutina domiciliaria que se actualice un par de veces al año". 

Cómo elegir la limpieza facial más adecuada para tu piel© midnightcosm

Vanessa Villaitodo, Directora de marketing en HydraFacial, coincide en que hay que observar cómo se comporta la piel habitualmente. "Si empezamos a notar más grasa, granitos, puntos negros, descamación, tirantez, irritación o cambios en la textura, puede ser que la rutina ya no esté respondiendo a sus necesidades". 

La experta también recuerda que no siempre se trata de limpiar más: "También conviene distinguir entre una piel que necesita una buena higiene y una piel que tiene un problema dermatológico. Por ejemplo, si aparecen comedones o acné de forma recurrente, limpiarla más no va a solucionar el problema. En esos casos hay que valorar la causa y adaptar el tratamiento". 

Vanesa Lorenzo con una piel bonita© vanesalorenzo_

¿Qué limpieza facial necesita cada tipo de piel?

"No existe una limpieza facial 'estándar' que sirva para todos. La limpieza tiene que adaptarse a lo que la piel necesita en ese momento", explica la Dra. Lidia Maroñas.

Piel grasa o con tendencia acneica

"Es la que más se beneficia de una limpieza profunda, con extracción de comedones, ácidos como el salicílico (que penetra en el folículo y ayuda a disolver el sebo) y técnicas de hidrodermoabrasión".

Piel mixta

"Necesita un abordaje por zonas. Trabajar con más intensidad las zonas más grasas (habitualmente la zona T) y respetar las zonas más sensibles o deshidratadas (mejillas), que suelen tolerar mucho peor la agresión". 

Piel seca

En este caso, la recomendación pasa por una "exfoliación enzimática suave, hidratación frecuente y cuidar la barrera cutánea".

Piel sensible o con rosácea

"Es la que más precaución exige. Evitar vapor, extracciones agresivas o exfoliaciones químicas sin criterio dermatológico. Una limpieza calmante y descongestiva, que ayude a reducir la inflamación."

Piel madura

"Más que limpiar, se trata de preparar. Una renovación suave seguida de activos que aporten luz y ayuden a prevenir los signos de envejecimiento, como los antioxidantes, péptidos o exosomas."

La Dra. Maribel García Briz, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica, coincide en que no todas las pieles deberían someterse al mismo protocolo. En especial, las pieles mixtas requieren adaptar la intensidad según las zonas, mientras que las pieles sensibles o con rosácea necesitan evitar técnicas demasiado agresivas.

La influencer Marie Louise Wedel con una piel limpia y sana© marielouisewedel

¿Cada cuánto hay que hacerse una limpieza facial?

Tampoco tiene sentido establecer una cita obligatoria cada determinado número de semanas para todas las pieles. "Como idea general, en el cuidado de una piel sana sin patología, realizar 3 o 4 limpiezas profesionales al año, una por cambio de estación o temporada, tiene un efecto multiplicador en la piel", apunta la Dra. Lidia Maroñas.

Pero la frecuencia cambia cuando existen necesidades concretas: "Una piel grasa con tendencia a poro visible, puntos negros o acné comedoniano suele necesitar limpiezas más frecuentes, una cada 1-2 meses, mientras que en una piel seca o reactiva puede ser suficiente con un tratamiento trimestral o cuatrimestral". Vanessa Villaitodo introduce un matiz importante: "No hay una frecuencia que sirva para todo el mundo". 

Cuidado facial© hannaschonberg

¿Cuándo está recomendada la extracción manual?

La extracción manual puede formar parte del tratamiento de determinadas pieles, pero no está indicada en cualquier situación. "En pieles grasas o acneicas con comedones (abiertos y cerrados) o milium (pequeños quistes de queratina), una extracción manual suave forma parte del tratamiento", explica la Dra. Lidia Maroñas.

Sin embargo, advierte: "Lo que no recomiendo nunca es la extracción sobre lesiones inflamatorias, pústulas activas o pieles con rosácea, porque puede aumentar el riesgo de inflamación, de manchas postinflamatorias e incluso de cicatrices".  Y deja una recomendación clara: "Y, por supuesto, nada de hacerlo en casa. La diferencia entre una extracción que mejora la piel y una que la daña está en la técnica y en saber cuándo no tocar". Además, para Vanessa es importante acudir a un profesional que haga la extracción de forma adecuada sin ejercer una presión excesiva sobre la piel".

Qué limpieza facial elegir según tu tipo de rostro© elllsahansen

Limpieza facial tradicional, punta de diamante o Hydrafacial ¿cuál es la diferencia?

Una vez determinado que la piel puede beneficiarse de un tratamiento profesional, podemos valorar qué técnica encaja mejor. Vanessa Villaitodo, de HydraFacial, explica que las tres opciones "comparten el objetivo de mejorar el aspecto y la calidad de la piel, pero se diferencian principalmente en la forma de trabajarla y en las técnicas que utilizan".

  • Limpieza facial tradicional: se centra en realizar una higiene profunda de la piel, trabajando especialmente sobre las impurezas y los comedones mediante extracción manual. El tratamiento suele completarse con la aplicación de productos calmantes e hidratantes adaptados a las necesidades de cada piel.
  • Punta de diamante: es "una técnica de microdermoabrasión mecánica que utiliza un cabezal con superficie de diamante para realizar una exfoliación superficial. Su objetivo es retirar las células muertas acumuladas y favorecer una piel más lisa y uniforme."
  • Hydrafacial: utiliza un sistema de hidrodermoabrasión que integra "distintas fases en un mismo protocolo: drenaje linfático, limpieza, exfoliación, extracción mediante succión, aplicación de boosters personalizados, terapia LED e hidratación con antioxidantes". Esto permite trabajar "de forma simultánea aspectos como la limpieza, la hidratación, la textura y la luminosidad de la piel".

La conclusión es sencilla: no existe una limpieza facial que sea adecuada para todas las pieles. Primero hay que identificar qué necesita la piel y después elegir el tratamiento que mejor responda a esa necesidad.