Nazareth Olivera, matrona, sobre la diabetes gestacional: "No son pocos los casos en los que los bebés dejan de crecer porque las mujeres están muertas de hambre"


Hablamos con la autora del libro 'Ser mamá con diabetes gestacional' sobre cómo abordar este problema de salud durante el embarazo


Nazareth Olivera, matrona e IBCLC (consultora de lactancia certificada)© Haydee Olivera
5 de octubre de 2026 a las 11:29 CEST

Recibir la noticia de que tienen diabetes gestacional suele caer en las mujeres embarazadas como un jarro de agua fría. Y no es un caso aislado: se estima que esta condición afecta a entre un 6% y un 10% de los embarazos. Sin embargo, a pesar de lo habitual que es, suele venir acompañada de un alud de dudas, miedos e, incluso, sentimiento de culpa en algunas mujeres. 

Por suerte, la ciencia avanza y, tal y como nos explica la matrona y consultora de lactancia Nazareth Olivera, nos demuestra que gestionar la glucosa no tiene nada que ver con pasar hambre ni con aguantar reprimendas en la consulta, sino con escucharse, descansar bien, nutrirse con cariño y entender qué necesita tu cuerpo. Hablamos con la autora del libro Ser mamá con diabetes gestacional, para descubrir cómo vivir esta etapa con tranquilidad, seguridad y, sobre todo, sintiéndote acompañada.

mujer embarazada midiendo sus niveles de glucosa en casa© Getty Images/Image Source

¿Por qué decidió escribir 'Ser mamá con diabetes gestacional' y en quién pensaba cuándo lo hacía?

Pensaba sobre todo en las mujeres. Me llevó a escribirlo la falta de información más precisa, más amable y más completa que hay sobre diabetes gestacional. Es un tema que me gusta desde hace muchos años y me he ido formando en todo lo que encontraba, incluido un Máster Universitario, pero seguía sin haber nada que unificara de una forma completa lo que es y lo que no es.

Llevo muchos años hablando con mujeres a las que se les ponen dietas terribles con las que pasan hambre y muchas veces la glucosa está descontrolada. Mujeres forzadas a repetir la curva de 100 gramos hasta 5 veces en un mismo embarazo. Mujeres que no entendían lo que es, lo que supone y solo sienten que hacen daño a su bebé. Es una situación mal abordada y muy desactualizada. Se puede cambiar mucho la vivencia y el manejo de la diabetes gestacional y pregestacional para muchas mujeres.

Un diagnóstico de diabetes gestacional suele ir acompañado de miedo, confusión y muchas veces culpa. ¿Cree que es importante, ante esta situación, no regañar a la mujer?

Es la primera medida a erradicar. Es absolutamente absurdo y está fuera de lugar que un sanitario regañe a un paciente, en este caso a una mujer embarazada. La relación paciente-profesional no debe ser de autoridad-sumisión, debe ser horizontal, de trabajo en equipo. La diabetes gestacional no es culpa de la mujer. No es algo por lo que haya que regañarla. Es una situación que detectamos, y ahora vamos a trabajar sobre ella. Juntos. Porque lo hacemos para mejorar su salud ¿no?

Las mujeres se dejan regañar porque están en una etapa vulnerable. Es necesario entender el metabolismo energético, el sobrepeso y la obesidad dentro de la alteración hormonal que suponen y de la que son consecuencia. Ya llevamos años sabiendo que la obesidad o la diabetes son enfermedades metabólicas. Deberíamos abordar la diabetes gestacional con herramientas que mejoren la disponibilidad de energía para la madre y el bebé, y cuiden el sistema hormonal y metabólico. Deberíamos emplear nuestro tiempo en preguntar cómo se encuentran; si tienen energía; si están cansadas; cómo están comiendo o ¿tienen tiempo para hacer ejercicio? No deberíamos perder ni un segundo en regañar ni juzgar a nadie. El tiempo debemos invertirlo en proponer estrategias que van a mejorar la vivencia, las glucemias y su estado emocional. Porque se debería tratar de eso, de ayudar a mejorar las glucemias en la diabetes gestacional. Regañar, culpabilizar o hacer pasar hambre a una mujer tiene una eficacia de cero en mejorar la salud.

Hay que relativizar los riesgos, no engrandecerlos y explicar que los riesgos están ahí como estadística, y que con un buen trabajo en equipo, los riesgos se minimizan

Nazareth Olivera, matrona y consultora de lactancia certificada

¿Qué es lo primero que le diría a una mujer a la que le acaban de dar la noticia de que tiene diabetes gestacional para calmar su ansiedad?

Le explicaría bien lo que es la diabetes gestacional, por qué se da, y cómo vamos a trabajar con ella para intentar normalizarla. Hay que relativizar los riesgos, no engrandecerlos y explicar que los riesgos están ahí como estadística, y que con un buen trabajo en equipo, los riesgos se minimizan. Tenemos muchas herramientas y grados y escalones de intervención. Por eso escribí el libro. Para que ninguna mujer se quede sin todo esto.

¿Cuáles son, en su opinión, los mayores errores o mitos preconcebidos que se siguen cometiendo al prescribir pautas estándar sobre el tratamiento de la diabetes a las embarazadas?

El mayor error de todos, para mí, sigue siendo confundir la alteración del metabolismo de la glucosa con una dieta hipocalórica. Se entregan dietas hipocalóricas a las mujeres. Están gestando a un bebé. No son pocos los casos en los que los bebés dejan de crecer porque las mujeres están muertas de hambre, porque esas dietas no aportan todos los nutrientes que necesita una mujer embarazada y su bebé en gestación. Las mujeres embarazadas deben nutrirse bien, con suficientes proteínas, grasas, vitaminas y minerales, así como suficiente energía. El manejo de la diabetes debe ir encaminado a organizar la alimentación de manera que eleve menos la glucosa y requiera que la mujer no tenga que producir tanta insulina. El sistema está sobrecargado. Eso se puede hacer comiendo hasta saciarse y disfrutando. Pero también es importante saber cómo descansa, qué horarios lleva y si está muy estresada.

Portada del libro 'Ser mamá con diabetes gestacional', de Nazareth Olivera Belart© Grijalbo

A nivel de metabolismo y energía, ¿de qué manera el estrés, la falta de descanso o los ritmos circadianos pueden influir en los niveles de glucosa tanto o más que la propia comida?

El cuerpo humano no funciona por compartimentos. El estrés eleva la glucosa porque el cuerpo que está en alerta produce glucosa para poder “salir corriendo”. Si no dormimos bien, al día siguiente el cuerpo está estresado. Para poder “tirar”, el cortisol se mantiene más elevado de lo que es fisiológico (porque sí necesitamos cortisol cada mañana) y esto hace que nuestro hígado libere glucosa a la sangre. La falta de sueño y descanso es un factor predisponente a la resistencia a la insulina. Si le sumamos la propia derivada de la placenta, se vuelve complicado.

Además, el ser humano es un animal circadiano. Las hormonas tienen horarios. Por la mañana cortisol, por la tarde–noche melatonina. El páncreas funciona mejor cuando comemos de día que comiendo de noche. La luz del sol pone en hora los órganos y las hormonas. Es ciencia, los relojes biológicos son una realidad.

Hemos normalizado cenar muy tarde.  Los horarios laborales dominan la vida de las personas. Necesitamos “tener vida”, por lo que alargamos el día a veces todo lo que podemos. Se pueden ver algunos cambios en la glucosa en ayunas solo por cenar a una hora más coherente e irnos a dormir sin pantallas cuando el cuerpo entra en horario de descanso. La melatonina sube y la temperatura corporal baja. El cuerpo quiere irse a dormir.

Muchas mujeres consiguen controlar sus glucemias cuando les dan la baja laboral: duermen mejor, se quitan parte del estrés (el laboral) y tienen tiempo para hacer ejercicio y planificar las comidas. Es un hecho.

No son pocos los casos en los que los bebés dejan de crecer porque las mujeres están muertas de hambre, porque esas dietas no aportan todos los nutrientes que necesita una mujer embarazada y su bebé en gestación

Nazareth Olivera, matrona y consultora de lactancia certificada

La famosa prueba del azúcar (el conocido test de O'Sullivan) genera bastante rechazo e incertidumbre. ¿Existen otras alternativas rigurosas para el diagnóstico que la mujer pueda consultar con su equipo sanitario?

Para algunas mujeres las curvas de glucosa no son incómodas, te dicen que no ha sido para tanto y se lo quitan de encima en una mañana. Son la prueba validada y más aceptada. Sin embargo, para otras mujeres son muy duras, las vomitan y les hacen repetirlas. Puede causar hipoglucemia reactiva, desmayos, y tener el cuerpo del revés entre 24-48 horas. Lo que debería haber, son opciones.

En primer lugar, se podrían hacer analíticas de sangre, sobre todo en primer trimestre, que nos dan una información impresionante sobre el estado metabólico de las mujeres. Se podría evitar la sobrecarga oral en primer trimestre a la mayoría de mujeres a las que se les hace por ser mayores de 35 años o porque tienen algún factor de riesgo. Hablamos de glucosa en ayunas, pero también insulina en ayunas, es un parámetro que no se mide y nos da mucha información. El índice HOMA-IR nos dice si hay resistencia a la insulina, la HbA1c puede ser muy útil si sabemos valorarla y también el ratio DHL triglicéridos nos habla de resistencia a la insulina o no. Hay más pruebas, pero con esto tenemos más información que lo que nos dice una sobrecarga oral de glucosa.

Y por otro lado, está valorar la glucemia en el día a día de las mujeres. Con glucómetro o sensores de glucosa. En diabetes gestacional no deberíamos buscar una etiqueta, sí/no, deberíamos ver si las glucemias son normales o están alteradas. Si están alteradas, queremos normalizarlas. Con o sin diagnóstico. Ya hay estudios que buscan validar este método y en España hay iniciativas en marcha en hospitales, pero los estudios a veces tardan 10 años en llegar a la práctica clínica. Esta alternativa se va normalizando poco a poco y la veremos validada en no mucho tiempo.

mujer embarazada haciéndose un test de glucosa en casa© Getty Images

Existe un temor extendido a que la diabetes gestacional condicione por completo el tipo de parto o la salud del recién nacido en sus primeras horas. ¿Qué nos dice la evidencia científica actual al respecto?

La realidad es que la evidencia nos dice que en una diabetes gestacional bien controlada, los riesgos se minimizan y los resultados son similares a los de una mujer sin diabetes gestacional. El parto sí está condicionado en ocasiones, pero más frecuentemente por protocolos obsoletos que no individualizan cada caso. Por ejemplo, una diabetes gestacional controlada sin insulina, o con pocas unidades de insulina, no necesita que sí o sí le pongamos suero de glucosa en un brazo y otro con insulina en el otro brazo a la mujer. Es un desastre metabólico. El parto se convierte en un proceso medicalizado de base sin que siempre sea necesario. No se pueden mover y su vivencia es de riesgo porque esos sueros alteran el metabolismo de la mujer. Hospitales más revisados han dejado de hacer esto para todos los casos. Las mujeres pueden tener partos perfectamente normales y de baja intervención si lo desean.

En otras ocasiones, sí hay casos complicados que requieren más intervención. Y también hay casos de diabetes con peor control que requieren una inducción temprana, desde semanas 36-37 y la inducción es en sí misma un proceso más medicalizado. Sin embargo, cuando se individualiza y se asisten las inducciones con tiempo, con cariño, por pasos, aunque son procesos en ocasiones largos y cansados, la vivencia y el resultado final son buenos.

No podemos poner todo el peso de lo que pasa en los partos en la diabetes gestacional. La forma en que ejercemos, los protocolos más o menos actualizados que se aplican, tienen un peso si cabe, más grande. Y eso es responsabilidad de los profesionales. No de las mujeres.  

¿Qué ocurre cuando nace el bebé? ¿Cómo debe ser el acompañamiento y el seguimiento emocional y físico de la madre durante el posparto tras haber vivido esta condición?

Cuando ha habido algún tipo de diabetes durante el embarazo, vigilamos sobre todo que al bebé no le baje la glucosa en exceso. En la mayoría de los casos no sucede nada y todo cursa con normalidad. Cuando las glucosas no están muy controladas en el embarazo, el bebé está continuamente secretando insulina. Su páncreas reacciona a la glucosa que recibe a través de la placenta. El bebé está en un estado de hiperinsulinemia. En el momento del parto, cuando deja de recibir glucosa a través de la placenta, al pinzar el cordón, la insulina elevada en su cuerpo puede hacer que baje de golpe esa glucosa. Esto puede producir la famosa hipoglucemia en el bebé. Aunque muchas hipoglucemias remontan rápido y bien con calostro, o algún suplemento, si es necesario de leche artificial, algunas son más pronunciadas y requieren suero en el bebé con lo que sería ingresado en la unidad de neonatos.

En mujeres con diabetes gestacional controlada bien con dieta y ejercicio, la posibilidad de hipoglucemia es similar a una mujer sin diabetes gestacional. Todos los mamíferos al nacer pasan por una bajada de glucosa al pinzar el cordón. La mayoría son leves, asintomáticas y muy transitorias. Y en cualquier caso, todos los bebés son susceptibles en un momento dado de que baje la glucosa un poco más marcadamente y se valora, y se trata. No debemos asustar de forma tan marcada a las mujeres con diabetes gestacional. Solo explicarles las cosas de antemano. Que sepan por qué vamos a medir la glucosa en el bebé las próximas 12-24 horas. Sin culparla jamás de que su bebé ha hecho una hipoglucemia por su culpa. Es un disparate. Por no hablar de que los sueros de glucosa que se ponen sin estar justificados muchas veces tienen peso en las hipoglucemias también.

Si pudiera darle un solo consejo a una gestante que lee esta entrevista con la glucosa alterada y el corazón en un puño, ¿cuál sería?

Que no se conforme con la sensación de culpa, que busque apoyo y un manejo más acompañado, más actualizado y más humano. Se puede dar la vuelta a esa sensación y vivirlo desde otro lugar.