Este 2026 se ha consolidado, sin duda, como el año de Alexander Zverev. El tenista alemán acaba de tocar el cielo tras proclamarse campeón del US Open, firmando así su segundo Grand Slam tras la histórica victoria en Roland Garros el pasado mes de junio.
Sin embargo, más allá del éxito deportivo, lo que sigue resonando con fuerza es su emotivo discurso tras levantar el trofeo en Nueva York, donde quiso rendir tributo a su madre y recordar la enfermedad crónica con la que convive desde pequeño: "Quiero agradecer a la persona más importante de mi vida como tenista y en mi vida en general, alguien que, aunque nunca ve mis partidos en directo, lo es todo para mí. Cuando a tu hijo de cuatro años le diagnostican diabetes y los médicos te dicen que su vida y sus aspiraciones deportivas van a estar muy limitadas, se necesita una madre extremadamente fuerte para salir de esa consulta y decir: 'Mi hijo llegará a donde quiera. Si quiere ser tenista, lo será. Si prefiere hacer otra cosa, la hará. Pero esta enfermedad no nos va a definir'", pronunció un Zverev visiblemente emocionado ante un público entregado.
El alcance de sus palabras traspasó las pistas de tenis hasta llegar a la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha querido agradecer públicamente su valioso testimonio: "Gracias por demostrar que la diabetes no tiene por qué limitar los sueños de nadie y por utilizar tu altavoz para inspirar a millones de personas", manifestó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la entidad.
El impacto de afrontar el diagnóstico de diabetes en la infancia
Partimos de una realidad clara: recibir la noticia de una enfermedad crónica en un hijo es uno de los golpes más duros que puede recibir una familia. Para entender la dimensión emocional de este impacto, Silvia Morales Estupiñán, psicóloga del área infanto-juvenil y adulto de Hospiten Roca, remarca la importancia de ir paso a paso durante los primeros días: "En el momento de la noticia de tener un hijo con diabetes es muy importante que los padres busquen apoyo, aprendan solo lo justamente necesario sobre la diabetes, evitando el exceso de información para no sentirse abrumados y se den tiempo para encontrar de nuevo el equilibrio familiar".
Este proceso no ocurre de la noche a la mañana. La especialista explica que es habitual atravesar por una fase de asimilación dolorosa ante esta nueva realidad médica: "Por otro lado, los padres suelen atravesar un proceso de duelo cuando se enteran de que su hijo tiene una enfermedad como la diabetes. Les puede resultar difícil hacerse a la idea que un hijo suyo padece una enfermedad crónica que deberá controlar durante el resto de su vida. Es normal tener sentimientos de duelo y de tristeza".
La incertidumbre de los padres ante el futuro de sus hijos, un problema habitual
Además, la incertidumbre sobre lo que vendrá suele despertar temores que afectan tanto al ámbito personal como al propio núcleo de la pareja. "Las preocupaciones más frecuentes de los padres ante el diagnóstico de la diabetes son que, en numerosas ocasiones los padres viven el debut como una pérdida, pues piensan que las expectativas de futuro, esperanzas, sueños de su hijo quedan truncadas para siempre. En otros casos, se sienten desbordados por las nuevas responsabilidades con relación a los cuidados, dando lugar a situaciones de conflicto bien frente al niño o bien entre los propios padres", explica la experta.
Es precisamente en este punto donde la actitud de la madre de Alexander Zverev cobra un valor incalculable. En un momento de vulnerabilidad extrema, en el que el miedo invita a sobreproteger o a dar por perdidas las aspiraciones de un niño, ella optó por reescribir el relato de la enfermedad. Su decisión de no dejar que un diagnóstico condicionara la identidad ni el potencial de su hijo no solo protegió los sueños del pequeño 'Sascha', sino que le dio el marco de confianza necesario para llegar a la cima del deporte mundial.
Para lograr ese equilibrio y evitar que la condición monopolice la dinámica del hogar, Morales Estupiñán enfatiza la importancia de fomentar la responsabilidad progresiva en el menor. "Organizar una rutina sin que la diabetes sea el centro pasa por normalizar el manejo diario integrándolo como una tarea más (similar a lavarse los dientes) y delegar el autocuidado en el propio menor para fomentar su autonomía", comenta.
La familia, un pilar fundamental para los niños con diabetes
Por último, la psicóloga recuerda que el pilar fundamental del acompañamiento reside en la tranquilidad y en la presencia incondicional que los progenitores transmiten al niño: "En todo momento, tanto en el diagnóstico como más adelante, es muy importante que el niño perciba que se le valora por sí mismo independientemente de que tenga diabetes. Que vuestro hijo vea que estáis a su lado, tanto de forma física como emocional. Es importante que os vea tranquilos, aunque estéis serios y preocupados. Resolverle todas las dudas que le puedan surgir sobre su diabetes: ¿Qué es la diabetes?, ¿me voy a curar?, ¿por qué tengo yo diabetes?… sin engañarle, sin dureza, pero con la seguridad de que lo ha entendido".
El testimonio de Zverev y las pautas de los expertos nos dejan una lección imprescindible: la diabetes exige atención y aprendizaje, pero nunca debería convertirse en un techo de cristal. Con una red de apoyo sólida, información rigurosa y, sobre todo, una mirada parental que valide al niño por encima de cualquier condición, es posible transformar un diagnóstico imprevisto en el motor de una vida plena, autónoma y sin límites.






