Durante el verano, muchas plantas de interior pasan unos meses en la terraza, el balcón o el patio. Allí reciben más luz y ventilación, y algunas se desarrollan incluso mejor gracias a las cálidas temperaturas. Sin embargo, cuando empieza a refrescar, conviene preparar su vuelta dentro de casa. La mayoría de las especies tropicales empieza a sufrir cuando el termómetro nocturno se acerca a los 10-12 ºC, mucho antes de que aparezcan las primeras heladas.
No esperes a ver que las hojas se ponen negras o los tallos blandos. Llevar las plantas al interior con cierta antelación facilita la adaptación y reduce el estrés del cambio. Estas son las plantas que deberías proteger cuando empieza el otoño y cómo cambiar sus cuidados dentro de casa.
© iStockCómo hacer el traslado sin dañarlas
No metas todas las plantas en casa sin revisarlas antes. Limpia las hojas, comprueba el estado del sustrato y busca señales de plagas, especialmente en el envés y alrededor de los tallos. Si tienes espacio, mantén las recién trasladadas separadas del resto durante unas semanas para evitar sorpresas. El cambio de luz debe ser gradual: una planta que ha estado a pleno sol puede sufrir si pasa de repente a una habitación oscura, mientras que otra acostumbrada a la sombra puede quemarse junto a una ventana. Durante el otoño y el invierno, la mayoría necesitará menos agua y poco o ningún abono, porque su crecimiento se ralentiza.
La regla más importante es evitar los extremos. No dejes las macetas junto a radiadores, chimeneas, ventanas con corrientes o puertas exteriores. Si el ambiente está muy seco, puedes agrupar varias plantas o utilizar una bandeja con piedras y agua, sin que la base de la maceta quede sumergida. Y recuerda algo fundamental: es mejor trasladarlas unos días antes que esperar a que el frío deje sus primeras señales.
© Huy Phan / PexelsAlocasia
La alocasia es una planta que disfruta del calor y la humedad, pero no lleva bien el descenso de las temperaturas. El frío puede frenar su crecimiento y provocar que sus hojas pierdan firmeza. Las corrientes de aire, especialmente las que entran por ventanas o puertas, también pueden dañar sus grandes hojas.
Si durante el verano la has tenido en una terraza, busca dentro de tu casa un rinconcito cálido que reciba bien de luz antes de que lleguen las noches frías. Dentro de casa necesitará luz abundante, pero filtrada, y un ambiente alejado de la calefacción directa. Riégala menos que en verano y espera a que se seque ligeramente la capa superior del sustrato antes de volver a hacerlo.
© AdobeStockCalathea
La calathea es una de las plantas más sensibles a los cambios bruscos de temperatura. Una noche fría o el paso repentino de una terraza a una habitación muy seca pueden provocar que los bordes de las hojas se pongan marrones y que estas se enrollen. Por eso, en otoño conviene meterla dentro antes de que el ambiente exterior se enfríe demasiado.
Ponla cerca de una ventana con luz indirecta, pero no pegada al cristal por si este se enfría mucho durante la noche. También debes mantenerla lejos de fuentes de calor como radiadores, estufas y salidas de aire caliente, ya que resecan sus hojas. Entre las claves de sus cuidados están la humedad ambiental y un riego moderado, sin dejar agua acumulada en el cubremacetas. Un consejo: agrúpalas con otras plantas para crear un entorno algo más húmedo.
© Elena - stock.adobe.comCrotón
El crotón destaca por sus hojas de colores, pero necesita cierta estabilidad térmica para conservarlas en buenas condiciones. Los cambios de temperatura típicos del otoño pueden provocar la caída de hojas, sobre todo si la planta pasa de una terraza templada a noches frías. Por eso, si lo sacaste al exterior, lo mejor es meterlo dentro antes de que las temperaturas nocturnas bajen de forma constante.
En casa ponla en una zona muy luminosa, porque con poca luz sus colores pueden perder intensidad. Evita colocarlo junto a una puerta exterior o en un rincón donde haya corrientes. Al reducirse la luz y el crecimiento, también tendrás que espaciar los riegos y comprobar la humedad del sustrato antes de añadir agua. No lo abones con la misma frecuencia que durante la primavera y el verano.
© Farhad - stock.adobe.comBegonia rex
La begonia rex es especialmente delicada en condiciones de frío y exceso de humedad. Sus hojas pueden deteriorarse rápidamente, desarrollar manchas o perder consistencia si permanecen fuera durante el otoño. Por eso es una buena candidata para pasar el invierno dentro de casa. Antes de trasladarla, retira las hojas dañadas y revisa que no haya insectos escondidos entre los pecíolos.
En interior necesita mucha luz indirecta, pero no sol directo a través del cristal, que podría quemar su follaje. Riégala con cuidado y deja que la superficie del sustrato se seque antes de volver a humedecerla. No mojes las hojas y sitúala lejos de radiadores, ventanas con corrientes y ambientes demasiado húmedos.
© AdobeStockPilea peperomioides
La pilea peperomioides, también conocida como planta china del dinero, tolera bien la vida en exterior en verano, pero no soporta igual de bien las temperaturas bajas. Si durante el verano la has tenido en el balcón o la terraza, lo más conveniente es trasladarla antes de las primeras noches frías.
Una vez dentro, colócala cerca de una ventana luminosa para evitar que sus tallos se alarguen en busca de luz. No es necesario ponerla justo detrás del cristal ni exponerla al sol más fuerte del día. Ten en cuenta que, al cambiarla de ubicación, también crecerá más despacio, lo que también hará que el sustrato tarde más en secarse. Comprueba la humedad con el dedo y riega solo cuando la parte superior esté seca. Gira la maceta de vez en cuando para que la planta crezca de forma equilibrada.
© Inna - stock.adobe.comAnturio
El anturio es una planta tropical, por lo que puede verse afectada por el frío incluso antes de que lleguen las heladas. Las bajas temperaturas suelen provocar hojas apagadas, daños en los bordes y una menor producción de flores. Si ha pasado el verano en el exterior, introdúcelo cuando las noches empiecen a refrescar.
Dentro de casa necesita un ambiente cálido, estable y con mucha luz indirecta. Una ventana luminosa puede ser adecuada, siempre que la planta no quede expuesta a corrientes ni al calor directo de un radiador. Mantén una humedad ambiental moderada, pero no empapes el sustrato de forma continua. En invierno tendrás que espaciar el riego y evitar que la maceta permanezca sobre un plato lleno de agua.
© Adobe StockHibisco
Si tienes un hibisco en maceta en la terraza, conviene protegerlo cuando las temperaturas empiezan a descender. Aunque algunas variedades pueden soportar cambios moderados, el frío nocturno y la falta de luz pueden provocar caída de hojas y botones florales. No esperes a que llegue una noche especialmente fría: adelántate y pásalo al interior de forma gradual.
Elige la estancia más luminosa de la casa, porque durante el invierno necesitará toda la luz natural posible. Cerca de una ventana orientada al sur o al oeste puede funcionar, siempre que no haya corrientes. Dentro crecerá más despacio y necesitará menos agua que en verano. No abones durante los meses fríos y poda solo si es necesario, ya que una poda intensa puede estimular brotes débiles con poca luz.
© Adobe StockFicus
Los ficus que pasan el verano al aire libre deben volver al interior antes de que llegue el frío intenso. El cambio puede causar cierta caída de hojas, sobre todo si la luz y la humedad de la casa son muy distintas a las del exterior. Para reducir ese estrés, elige una estancia luminosa y estable, alejada de puertas que se abren con frecuencia. No lo coloques junto a un radiador ni pegado a un cristal frío durante la noche.
Al entrar en reposo relativo, el ficus consumirá menos agua y será más fácil excederse con el riego. Espera a que se seque la parte superior del sustrato antes de volver a regar. También conviene no cambiarlo continuamente de sitio: una ubicación estable le ayudará a adaptarse.
© PixabayPoto
El poto es una de las plantas más conocidas y populares y suele adaptarse bien a diferentes viviendas, pero tampoco tolera bien las temperaturas bajas. Si lo has tenido fuera durante los meses cálidos, mételo dentro antes de las primeras noches frías. Las hojas pueden oscurecerse o perder firmeza si la planta permanece expuesta a corrientes.
En el interior, una ventana con luz abundante e indirecta será suficiente para que siga creciendo durante buena parte del otoño. Si lo sitúas en una zona demasiado oscura, los tallos pueden alargarse y las hojas nuevas serán más pequeñas. Reduce el riego respecto al verano y deja que el sustrato se seque parcialmente entre aplicaciones.




