Diego Montu, experto en fitness: "Entrenar por la mañana no solo cambia tu cuerpo, transforma tu identidad"


Descubre de la mano de nuestros expertos qué le pasa al cerebro cuando entrenamos a corto y largo plazo y cuáles son los beneficios del ejercicio matutino


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Elisa García FayaRedactora de Belleza y Estar Bien
17 de septiembre de 2026 a las 7:01 CEST

Está claro que hacer ejercicio mejora nuestra salud física, pero de un tiempo a esta parte hemos comprendido que sus beneficios van mucho más allá de los músculos. Cada vez que nos movemos, nuestro cerebro también se pone en marcha y se producen cambios relacionados con el estado de ánimo, el estrés, la memoria, el sueño y la capacidad del cerebro para adaptarse.

La neurociencia lleva años estudiando esta conexión entre movimiento y cerebro y sus conclusiones ayudan a entender por qué hacer ejercicio puede ser también una forma de cuidar nuestra salud mental y cognitiva. ¿Qué ocurre exactamente en nuestro cerebro cuando entrenamos y cómo se traduce en nuestro día a día? Varios expertos nos lo han explicado.

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Qué ocurre en el cerebro justo después de hacer ejercicio

Según Ángel Júdez Marcos de León, Regional Manager de VivaGym España y experto en bienestar integral, cuando nos ejercitamos, el cerebro pone en marcha una respuesta química que ayuda a explicar esa sensación de bienestar que muchas personas experimentan después de moverse. "Cada vez que te mueves, tu cerebro libera endorfinas que generan euforia natural, dopamina que activa el sistema de recompensa y serotonina que estabiliza el estado de ánimo. Al mismo tiempo, el cortisol, la hormona del estrés, se regula. El resultado es inmediato: menos tensión, más calma, mejor humor", explica.

Más allá de esa sensación inmediata, los beneficios del ejercicio también se relacionan con los cambios que se producen cuando la actividad física se convierte en un hábito.

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Por qué hacer ejercicio también beneficia a la memoria

Según Júdez, el movimiento regular favorece el aumento de BDNF, una proteína relacionada con la plasticidad neuronal y con procesos como el aprendizaje y la memoria. Esta proteína favorece la creación y fortalecimiento de conexiones entre las neuronas y tiene un papel especialmente relevante en el funcionamiento del hipocampo, una región cerebral implicada en la memoria y el aprendizaje.

Así, "cuando entrenas, no solo trabajas el músculo. Estás literalmente reconstruyendo tu cerebro", señala el experto.
A esto se suma una mejor activación de la corteza prefrontal, una región implicada en funciones como el control de los impulsos y la regulación de la conducta. En la práctica, esto puede contribuir a una mayor capacidad para gestionar las propias reacciones ante situaciones de presión o conflicto.

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El músculo y el cerebro están más conectados de lo que pensamos

La relación entre ejercicio y cerebro no funciona únicamente en una dirección. Como explica la doctora Maribel Tejeda, del equipo médico de Clínica Neleva, "existe una relación bidireccional entre músculo y cerebro. Cuando el músculo se contrae durante el ejercicio libera mioquinas, unas moléculas que tienen efectos neuroprotectores y favorecen la plasticidad cerebral".

La plasticidad cerebral es, precisamente, la capacidad que tiene el cerebro para cambiar, adaptarse y reorganizarse a lo largo de la vida en función de lo que hacemos, aprendemos y experimentamos. El ejercicio es uno de los estímulos que pueden favorecer estos procesos de adaptación.

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El ejercicio también ayuda a cuidar nuestras capacidades cognitivas

El impacto del ejercicio va más allá del estado de ánimo. Como explica Bruno Ribeiro, psicólogo especialista en neuropsicología, rendimiento cognitivo y sueño de ZEM Wellness Clinic Altea, la actividad física también resulta relevante para "la conservación de las capacidades cognitivas, el sueño de calidad (fundamental para la consolidación de la memoria, la regulación inflamatoria y la limpieza metabólica cerebral) y la estimulación cognitiva y social activa".

Para el experto, una de las mejores estrategias es combinar distintos tipos de ejercicio, especialmente el trabajo aeróbico y el entrenamiento de fuerza, ya que sus estímulos son diferentes y complementarios.

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¿Es mejor entrenar por la mañana?

El momento del día en el que hacemos ejercicio también puede influir en cómo nos sentimos, aunque no existe una única hora que sea necesariamente mejor para todo el mundo. En el caso del entrenamiento matutino, hay un factor adicional: la luz natural.

Según Gaelle Serrano, psicóloga general sanitaria y coach del centro de entrenamiento Commando, el organismo está biológicamente preparado para activarse con la luz del amanecer. "Cada mañana, la luz activa nuestro reloj biológico reduciendo la producción de melatonina y pone en marcha procesos que aumentan el estado de alerta y la energía", explica Serrano. "Se liberan neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, relacionados con la motivación, la concentración y el bienestar emocional".

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Cuando el ejercicio se suma a esta activación natural, puede contribuir a favorecer la sensación de energía y claridad mental al comenzar el día. "Al amanecer, el cerebro ya está programado para activarse, y el ejercicio refuerza esa activación, haciéndola más eficiente y beneficiosa para la mente y el cuerpo", señala la psicóloga.

Los beneficios, además, no dependen únicamente de una sesión aislada. Cuando el ejercicio se convierte en un hábito, puede contribuir a una mejor gestión del estrés y a una mayor estabilidad emocional. Tal como afirma Serrano, "el ejercicio matutino actúa como un protector psicológico integral: disminuye la ansiedad, la depresión y el estrés, mejora la calidad del sueño y fortalece la regulación emocional".

Una mujer haciendo ejercicio de cardio© dashandstars

Por su parte, Diego Montu, Director Deportivo y Socio de Commando España, pone el foco en el componente psicológico de empezar el día entrenando: "Entrenar por la mañana no solo cambia tu cuerpo. Cambia tu identidad". "Empezar el día haciendo algo difícil le enseña a tu cerebro que tú tomas decisiones, no tus emociones. Generas una primera victoria desde temprano y eso cambia cómo enfrentas todo el día: trabajo, alimentación, energía y enfoque", detalla Montu.

A esa sensación de claridad mental y autoconfianza se suma, según el experto, la activación propia de las primeras horas del día, que puede favorecer el estado de alerta y la productividad.

Entrenamiento de fuerza© vuoriclothing

En definitiva, no hace falta entrenar a diario ni practicar un deporte concreto para empezar a cuidar el cerebro. Caminar, correr, montar en bicicleta, bailar o hacer ejercicios de fuerza son distintas formas de movimiento que, cuando se incorporan de manera regular a nuestra rutina, pueden beneficiar tanto al cuerpo como a ese órgano que también trabaja cada vez que nos movemos: el cerebro.