Hace ya muchos años que la palabra curry forma parte de nuestro vocabulario habitual. La utilizamos tanto para referirnos a esa mezcla de especias en polvo que añadimos a determinadas recetas como para hablar, de manera genérica, de un tipo de preparaciones en las que las especias tienen un papel protagonista. Pero detrás de una palabra aparentemente tan sencilla se esconde un mundo prácticamente infinito de sabores, ingredientes y formas de cocinar.
CURRY: MIL Y UNA RECETAS BAJO UNA MISMA PALABRA
Hablar de curry es hablar de una enorme familia de platos, especialmente vinculada a las cocinas del sur de Asia. No existe una única receta que podamos llamar 'curry', sino una infinidad de preparaciones que cambian según la región, los ingredientes disponibles y las tradiciones de cada lugar.
La propia palabra tiene una historia interesante. Curry procede del término tamil kari, relacionado con preparaciones acompañadas de salsa, y fueron los británicos quienes comenzaron a utilizarla como un término general para referirse a muchos de los platos especiados que encontraron en el subcontinente indio. Durante el periodo colonial, estas recetas también se fueron adaptando a los gustos británicos y, posteriormente, se incorporaron a la cocina occidental. De ahí surgió, entre otras cosas, la popularización del llamado curry en polvo: una mezcla de diferentes especias que facilita reproducir en casa algunos de los aromas característicos de estas cocinas.
En el caso de India, por ejemplo, encontraremos que las diferencias pueden ser enormes. Los curries del norte suelen recurrir con frecuencia a ingredientes como el yogur, el tomate, la mantequilla o los frutos secos, mientras que en el sur el coco, el chile, las hojas de curry o el tamarindo tienen un protagonismo especial. En otras regiones encontramos preparaciones más ácidas, más picantes, más aromáticas o con combinaciones de especias completamente diferentes.
Y las posibilidades no terminan ahí. Podemos encontrar curries de pollo, de cordero, de pescado, de gambas, de cerdo, de verduras, de legumbres o incluso de paneer, el popular queso fresco de la India. A esto hay que sumar las diferentes tradiciones que se desarrollaron fuera del subcontinente, desde los curries de Sri Lanka hasta los de Tailandia, Malasia o Indonesia, pasando por las versiones británicas y caribeñas. Por eso, más que hablar de 'el curry', quizá sería más apropiado hablar de los curris.
CURRY DE POLLO, UNO DE LOS MÁS POPULARES
Dentro de este enorme universo, el pollo ocupa un lugar especialmente destacado. Y no es difícil entender por qué: es una carne relativamente suave, que permite que las especias y la salsa sean las verdaderas protagonistas del plato.
Además, el pollo combina especialmente bien con preparaciones especiadas porque absorbe con facilidad los aromas de la salsa durante la cocción. Esto permite construir curries muy diferentes utilizando una misma proteína: desde preparaciones ligeras y picantes hasta salsas espesas y cremosas elaboradas con yogur, tomate, mantequilla o leche de coco.
También es una carne muy versátil a la hora de cocinar. Podemos utilizar pechuga para preparar un curry rápido, aunque las piezas con hueso aportan más sabor y soportan mejor las cocciones largas. En cualquier caso, la clave está en encontrar un equilibrio entre el pollo, las especias y la salsa, de manera que ninguno de los elementos eclipse a los demás.
POLLO AL CURRY, VERSIÓN CASERA Y FÁCIL
La receta que proponemos aquí es una versión sencilla y accesible, pensada para preparar en casa sin necesidad de una larga lista de ingredientes. Puedes verla en formato vídeo arriba, y aquí debajo te dejamos también escrito el paso a paso.
INGREDIENTES
- 400 ml de leche de coco
- 8 clavos de olor
- 10 granos de pimienta negra
- 8 semillas de cardamomo
- 1 cucharada de jengibre fresco rallado
- 3 pechugas de pollo
- Aceite
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada de tomate concentrado
- 1 cucharada de curry en polvo
- 1 cucharadita de canela (puede ser media)
- 1 cucharadita de cúrcuma
- sal
- Arroz para acompañar
ELABORACIÓN
-Ponemos un cazo al fuego con la leche de coco. Calienta sin que llegue a hervir. Añadimos los clavos, los granos de pimienta negra y las semillas de cardamomo.
-Sumamos el jengibre fresco rallado.
-Dejamos que infusione a fuego bajo 10-15 minutos, removiendo de vez en cuando. Retiramos y colamos.
-Troceamos las pechugas de pollo, las doramos en una sartén grande con un poco de aceite y sal y reservamos.
-En esa misma sartén, rehogamos la cebolla y los ajos, todo bien picadito en brunoise.
-Añadimos una cuchara de concentrado de tomate, removemos para integrarlo.
-Incorporamos los dados de pollo, 1 cucharada generosa de curry, 1 cucharadita de canela y 1 cucharadita de cúrcuma. Remueve y deja unos segundos.
-Sumamos la leche de coco infusionada y colada.
-Dejamos cocinar a fuego medio 20 minutos.
-A este plato le va muy bien como acompañamiento el arroz blanco cocido.
TIPS PARA TRIUNFAR CON UN POLLO AL CURRY
- Dora el pollo, pero no lo cocines demasiado. Un buen dorado aporta sabor, pero la pechuga puede quedar seca si la cocinamos en exceso. Es preferible terminar su cocción dentro de la salsa.
- No tengas prisa con la cebolla. Cocinarla unos minutos, hasta que esté tierna y ligeramente dorada, aporta dulzor y profundidad a la salsa. Es una de las bases del plato.
- Tuesta brevemente las especias. Unos segundos en contacto con el aceite ayudan a despertar sus aromas y hacen que el curry resulte mucho más fragante. Eso sí, cuidado con quemarlas.
- Especias, de menos a más. La cantidad y la intensidad de las mezclas de curry en polvo pueden variar mucho. Es mejor empezar con una cantidad moderada y añadir más si queremos un sabor más intenso.
- Cuidado con el fuego. Una vez incorporada la leche de coco, conviene cocinar a fuego medio-bajo. Una cocción demasiado fuerte puede espesar la salsa en exceso y hacer que el pollo pierda jugosidad.
- Dale tiempo para que los sabores se integren. Un curry suele estar incluso más rico después de reposar unos minutos antes de servir. La salsa continúa ganando aroma y el pollo absorbe parte de sus sabores.









