Ana Sierra, psiconutricionista, sobre cómo aprovechar el cambio de estación para comer mejor: "No hace falta convertir todas las comidas en una meditación"


Los mejores consejos de nuestra experta para no cargarte de obligaciones ni renunciar a cuidarte


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Elisa García FayaRedactora de Belleza y Estar Bien
17 de septiembre de 2026 a las 12:57 CEST

Lo primero que debemos tener claro cuando comienza el otoño y, una vez superada la vuelta al cole, queremos recuperar los hábitos saludables sin convertirlos en una lista interminable de obligaciones es que no necesitamos compensar los excesos del verano. Las prohibiciones, la culpa y las listas de alimentos que podemos o no podemos comer suelen aparecer en estas primeras semanas del curso, pero, según los expertos, esta forma de relacionarnos con la alimentación no ayuda a construir hábitos saludables a largo plazo

Ana Sierra, jefa del servicio de Psiconutrición de la Clínica Neogenia, explica que "comer de una manera saludable no significa vivir la alimentación con miedo o bajo examen. En una época en la que recibimos tanta presión estética y tantos mensajes contradictorios sobre la comida, también debemos cuidar el lenguaje. Dividir los alimentos entre buenos y malos puede aumentar la culpa y favorecer el pensamiento de todo o nada. Hay que recordar que el placer y la flexibilidad forman parte de una buena relación con la comida".

Los expertos no respaldan la dieta Scardale© maralafontan

Pequeños hábitos de alimentación para empezar el curso sin deberes

"Empezar por algo muy sencillo, es la clave", comenta Ana. Para ella es esencial "recuperar la presencia mientras comemos". Recomienda dejar el móvil unos minutos, saborear y preguntarnos cómo estamos y qué necesitamos. Sin embargo, avisa: "No hace falta convertir todas las comidas en una meditación. Podemos elegir una única comida al día y utilizarla como un pequeño espacio para escucharnos. Si nos cuesta al inicio, podemos relajar la exigencia y empezar por dos a la semana", sostiene la experta.

Explica que "la idea es parar, conectar y permitirse sentir", pero con un objetivo: darse un respiro. Nos cuenta que "conectar con la calma es importante para adquirir hábitos saludables" y señala que "también es interesante observar si llegamos con hambre, cansancio, ansiedad o simplemente con necesidad de parar". La especialista asegura que esa información nos ayuda a conocernos y a introducir cambios que encajen en nuestra vida real. "Se trata de empezar a cuidarnos sin añadir otro deber más a septiembre", insiste.

Hay que introducir cambios que encajen con la vida real. Se trata de empezar a cuidarnos sin añadir otro deber más a septeimbre.

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Pequeños gestos que lo cambian todo

Oler la comida, masticarla bien y prestar atención a los primeros bocados son gestos sencillos que nos ayudan a mejorar nuestra relación con la comida, a sentirnos más saciados después de comer y a mantener un peso saludable sin exigencias ni deberes de más. "Tampoco es necesario contar cuántas veces masticamos ni hacerlo perfecto, porque entonces convertimos el cuidado en otra obligación. Si un día comemos deprisa o mirando el móvil, el hábito no se ha estropeado. Podemos retomarlo en la siguiente comida, pero sin culpa", dice Ana. 

La experta, además, es partidaria de reducir las decisiones improvisadas para reducir la posibilidad de comer "cualquier cosa", no tan saludable, por hambre emocional, sobre todo cuando estamos cansados. Son pequeños ajustes del entorno que facilitan el hábito sin hacer que dependa únicamente de la fuerza de voluntad.

Si un día comemos deprisa o mirando el móvil, el hábito no se ha estropeado. Podemos retomarlo en la siguiente comida, pero sin culpa.

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Despensa antiatracones sin complicaciones 

Las verduras, las frutas, las legumbres y los hidratos de carbono procedentes de cereales integrales son alimentos que no deben faltar en nuestra despensa según la experta.La psiconutricionista también anima a incluir en la dieta alimentos fermentados como los encurtidos y el kéfir si sientan bien. Pero, como psiconutricionista, hace una matización. "Además de qué tenemos en casa, importa cómo nos relacionamos con la comida. Conviene contar con opciones que nos gusten, nos sienten bien y sean accesibles para nosotros". 

De cualquier forma insiste en que "lo ideal es acudir a profesionales en nutrición, microbiota, inmunología o psiconutrición, para detectar qué necesitamos realmente". Y advierte de que "tomar cualquier cosa, por si acaso, se acerca más a una tómbola que a un tratamiento real. Es mejor no jugar con nuestra salud".

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3 antideberes nutricionales para empezar el curso con más energía y bienestar

  • El primero sería no compensar lo que hemos comido durante las vacaciones. 
  • El segundo, no exigirnos comer con atención plena todo el tiempo: podemos comenzar disfrutando conscientemente de unos pocos bocados. 
  • Y el tercero, dejar de vivir cada elección como un éxito o un fracaso.

En definitiva, tenemos que preguntarnos qué necesitamos, qué nos apetece, qué nos gusta y cómo nos sienta lo que comemos. Esto nos conecta mucho más con el cuerpo que preguntarnos continuamente si lo estamos haciendo bien. "Un hábito que admite días distintos y situaciones imprevistas tiene más posibilidades de mantenerse, sin convertirse en otra fuente de estrés", finaliza la especialista.