Las picaduras de insectos pueden ser simplemente molestas o complicarse si se infectan. La tentación puede ser actuar como siempre, con repelentes y productos para el picor, pero en determinadas épocas como la gestación o en recién nacidos, las precauciones han de ser máximas.
Piluca Barrau es farmacéutica, óptico-optometrista y experta en dermocosmética y formulación. Dirige la Farmacia Pilar Barrau en Maó (Menorca) y divulga sobre salud en Instagram como @pilucabarrau. Hemos hablado con ella para que nos indique qué hay que tener en cuenta.
La OMS indica que los repelentes con DEET, icaridina o IR3535 no suponen un riesgo para el embarazo si se respeta el etiquetado
¿Cuál es el repelente de mosquitos más adecuado para embarazadas? ¿Se puede aplicar en cualquier zona del cuerpo?
Mi primer consejo, antes de hablar de ingredientes, es consultar siempre con el ginecólogo antes de incorporar cualquier repelente, por inofensivo que parezca, ya que cada gestación es distinta.
Dicho esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que no hay indicios de que el DEET [el ingrediente más habitual en los repelentes de insectos], la icaridina o el IR3535 supongan un riesgo en el embarazo si se respeta el etiquetado. El DEET es el que cuenta con el estudio clínico más sólido —un ensayo en más de 800 gestantes sin efectos adversos en el desarrollo—; sobre icaridina e IR3535 no hay ensayos específicos en embarazo, su uso se apoya en su buen perfil toxicológico general y su baja absorción cutánea.
Precisamente porque la evidencia es más sólida para el DEET que para el resto, y porque muchas futuras mamás prefieren minimizar los ingredientes de síntesis, en consulta suelo inclinarme primero hacia alternativas de base vegetal, reservando lo químico para situaciones de mayor riesgo real (como viajes a zona tropical), siempre con el visto bueno del ginecólogo.
Sea cual sea la opción, la pauta de aplicación es la misma: piel sana e intacta, nunca sobre heridas o piel irritada, evitando ojos, labios y mucosas, y sin aplicar bajo la ropa. Si toca protector solar, primero el fotoprotector y, una vez absorbido, el repelente.
¿Y cuáles estarían contraindicados en el embarazo?
Los contraindicados en el embarazo serían aceites esenciales sin diluir fuera de una formulación pensada para embarazo; aquellos que contienen DEET a concentración muy alta (más del 30-50%) sin indicación del ginecólogo; también las pulseras, las velas o los ultrasonidos como método único, por su eficacia no demostrada, y, en general, cualquier producto, natural o químico, sin consultarlo antes.
Y si hablamos de bebés menores de un año, ¿cómo debe ser la protección que se les brinde frente a las picaduras de insectos?
Con los bebés soy todavía más prudente: cualquier producto que se aplique sobre su piel, natural o no, debe consultarse antes con el pediatra. Su piel es más fina, absorbe más y tiene una barrera cutánea todavía inmadura.
La Asociación Española de Pediatría es clara: por debajo de los dos meses, ningún repelente químico sobre la piel. La protección es exclusivamente física: mosquitera en cuna y cochecito, ropa que cubra en las horas de más actividad del mosquito (atardecer y amanecer), y repelente solo sobre la mosquitera o el respaldo del cochecito, nunca en la piel del bebé.
Entre los dos y los seis meses, sigue primando la protección física. Si puntualmente se valora un repelente cutáneo, el IR3535 es el activo con mejor tolerancia, siempre validado por el pediatra. La icaridina no está evaluada en menores de seis meses, y el DEET se desaconseja por debajo de los dos años.
¿Qué precauciones esenciales hay que tener con bebés recién nacidos?
En bebés muy pequeños, menores de dos meses no se debe usar ningún repelente químico aplicado directamente sobre la piel. Tampoco aceites esenciales sin diluir, fuera de una formulación pensada para bebés ni pulseras o ultrasonidos como única medida. Cualquier producto a usar debe consultarse antes con el pediatra.
Por debajo de los dos meses de edad no se puede aplicar ningún repelente químico sobre la piel del bebé
Si a la embarazada o al recién nacido le pica un mosquito, ¿cuál es la pauta más segura a seguir?
Lo primero, siempre, lavar la zona con agua y jabón neutro, y aplicar frío local (nunca hielo directo, siempre envuelto en un paño) para bajar la inflamación y el picor.
En la embarazada, para el picor recomiendo una loción calmante, que lleve menta, hamamelis, malva, manzanilla, caléndula y aceite de árbol de té. El objetivo sería calmar y refrescar la piel tras la picadura, evitando siempre el rascado, que es lo que más favorece que una picadura banal termine infectándose.
En el recién nacido, mi recomendación es no aplicar ningún producto sin consultarlo antes con el pediatra; en general, frío local y zona limpia suele ser suficiente, vigilando el rascado involuntario con manoplas si hace falta.
Si la embarazada ha viajado recientemente a una zona con transmisión activa de dengue, zika o chikunguña y presenta fiebre tras la picadura, la consulta médica debe ser inmediata.
¿Cómo podemos saber que la picadura se ha infectado?
Que la piel esté roja, hinchada y con picor las primeras 24 horas es normal y no indica infección. La alarma salta cuando el enrojecimiento, en vez de mejorar, se extiende y duele más pasadas 48-72 horas.
Los signos de infección son: enrojecimiento que crece en vez de remitir, calor local, dolor creciente, pus o mal olor, y fiebre, y entonces es conveniente ser visto por el médico o el pediatra. Si además hay hinchazón que se extiende rápido, hay urticaria generalizada o dificultad para respirar, ya no es una infección local sino una posible reacción alérgica grave: habría que ir a urgencias sin demora.








