En un momento de gran inestabilidad, el rey Mohammed VI celebra el 27.º aniversario de su llegada al trono de la monarquía alauí. Un momento en el que, como viene sucediendo en los últimos meses, el príncipe Mulay Hassan comienza a adquirir un protagonismo inédito dentro de la Corona, consolidándose como el futuro heredero al trono del país. Sin embargo, las celebraciones se han visto empañadas por la última situación que afecta a España respecto al aumento de la presión migratoria sobre Ceuta en las últimas horas. Mientras el debate político se intensifica ante este escenario en la que el Gobierno ceutí ha solicitado la Emergencia Nacional, Mulay Hassan participa en los actos conmemorativos del vigésimo séptimo aniversario del reinado de su padre, asumiendo cada vez un papel más relevante dentro de la institución.
El heredero gana protagonismo
Fue hace veintisiete años cuando, sumido en la tristeza, el recién entronizado rey Mohammed VI asumió la soberanía del país tras el fallecimiento de su padre, Hassan II. Ahora, Marruecos afronta una nueva etapa marcada por el creciente protagonismo institucional del príncipe heredero, Mulay Hassan, quien atraviesa un proceso muy similar al que vivió en su día el entonces príncipe Mohammed antes de convertirse en monarca. De esta forma, el heredero consolida una posición que refuerza su papel como futuro de la Corona, en una transición progresiva dentro de la monarquía alauí. Así quedó reflejado durante el discurso a la nación pronunciado por el Rey con motivo del aniversario de su reinado, un acto en el que el príncipe Hassan volvió a ocupar un lugar destacado. Aunque no tomó la palabra, su presencia junto al monarca evidenció el creciente peso institucional que está adquiriendo dentro de la Casa Real marroquí.
"Al repasar el camino que hemos recorrido juntos, siento orgullo por los logros alcanzados y optimismo por el futuro", comenzó el monarca durante su discurso. "No se trata de satisfacción personal, sino de una sensación de confianza y serenidad que nos da la fuerza y la motivación para continuar nuestros esfuerzos", quiso subrayar durante una intervención en la que destacó, entre otros aspectos, que nunca había buscado "gloria" ni "liderazgo internacional", sino "servir al pueblo" y "garantizar que todos los ciudadanos vivan con dignidad". Un mensaje protocolario en el que, además, se incluyó —como viene siendo tradición— el indulto de 1.788 condenados por la justicia. Entre ellos se encuentra una persona con pena de muerte, actualmente en moratoria desde hace décadas en Marruecos, y otra con cadena perpetua.
La exposición que protagoniza el heredero
Tras este histórico discurso, ha sido el príncipe marroquí quien ha continuado con los festejos. Con su presencia, fue el encargado de protagonizar un almuerzo institucional en el que, además, se exponía una imagen del actual monarca en grandes dimensiones, presidiendo uno de los rincones palaciegos. Este almuerzo, al que también asistió el jefe de Gobierno, se suma a otros gestos con los que el heredero marroquí continúa marcando su trayectoria institucional. Fue el pasado mes de mayo cuando Mulay Hassan fue nombrado por el rey Mohamed VI —como Jefe Supremo y Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Reales (FAR)— coordinador de las oficinas y servicios del Estado Mayor.
Un nombramiento que supuso un paso definitivo dentro de su preparación institucional como futuro rey de Marruecos, al asumir una participación directa en la estructura organizativa militar. Con ello, el heredero comienza a integrarse en uno de los ámbitos clave del poder del Estado, consolidando su formación de cara al futuro papel que desempeñará como monarca. Con apenas veinte años, el Príncipe Heredero continúa, de esta forma, su formación en las más altas esferas del Estado.
Un nombramiento por parte del Rey que, además, se suma a la extensa formación del joven príncipe, quien lleva cumpliendo funciones institucionales desde su juventud, llegando a participar en actos oficiales e incluso a representar a su padre, el rey Mohammed VI de Marruecos, en escenarios internacionales. Una presencia temprana que refleja la confianza depositada en el heredero y, al mismo tiempo, una clara preparación enfocada al ejercicio del poder. El príncipe, que recibió una exhaustiva formación en el Colegio Real —además de una preparación vinculada al ámbito aeronáutico—, celebra ahora un aniversario marcado por unas conversaciones entre ambos gobiernos que subrayan la necesidad de encontrar una solución ante la situación generada.








