En esta reforma, el estudio de arquitectura e interiorismo Vílchez Uriarte (www.vilchezuriarte.com) ha encontrado en lo que ya existía parte de su personalidad. Construida en 1972 y situada en el barrio madrileño de Hispanoamérica-Bernabéu, esta vivienda de 120 m² conserva buena parte de su distribución original, sus molduras y piezas de mobiliario con historia.
El estudio fundado por la arquitecta Cristina Vílchez y la interiorista Mireia Uriarte firma un proyecto que demuestra cómo reformar una casa antigua y conseguir un interior elegante y actual sin borrar su pasado.
© CARLA CAPDEVILAEl salón y el comedor, juntos pero no revueltos
Salón y comedor forman parte de una misma zona de día y comparten luz, materiales y una gama de beiges empolvados, blancos y madera, pero un tabique de suelo a techo permite dar cierta privacidad a la zona de estar sin aislarla.
A un lado queda el comedor y al otro el salón, que podemos ver en detalle en la foto que abre el artículo. Aquí, las molduras originales de 1972 conviven con piezas antiguas de los propietarios y elementos actuales. Algunas, como las butacas, fueron restauradas y retapizadas con tejidos de Gancedo. Una fotografía en blanco y negro de la artista Elena Iv-Skaya, adquirida en YellowKorner, pone el contrapunto contemporáneo.
© CARLA CAPDEVILAEl comedor resume la mezcla que da personalidad a toda la casa
Una mesa de madera de aire clásico comparte escena con sillas contemporáneas mucho más ligeras y una gran lámpara de líneas geométricas. Lo antiguo y lo moderno se encuentran para poner encanto a la casa.
En un lateral de esta estancia queda la puerta de hierro negro y vidrio que comunica con la cocina: una solución que mantiene la conexión visual y el paso de la luz, pero permite independizar ambos espacios cuando es necesario.
© CARLA CAPDEVILAUna cocina sobria que deja el protagonismo al 'office'
La cocina tiene un estilo sereno y funcional, que se eleva con el office al fondo, que tiene mucho peso decorativo. En este rincón, que suma funcionalidad y comodidad en el día a día, destaca el panel empapelado en la pared, a modo de mural.
Cocina y office quedan así claramente diferenciados por su decoración, pero funcionan como un mismo espacio cotidiano: uno pensado para preparar y otro, sencillamente, para disfrutar.
© CARLA CAPDEVILAMadera y tonos claros para una cocina que quiere durar
Los muebles de la cocina están realizados a medida y se combinan en acabado claro abajo y oscuro arriba, introduciendo profundidad. La encimera y el frente continuo de Dekton unifican la zona de trabajo y reducen el ruido visual.
Es una cocina que apuesta por materiales y colores fáciles de integrar a largo plazo. Una decisión coherente con el objetivo general del proyecto: crear una casa atemporal en lugar de un interior excesivamente condicionado por las tendencias del momento.
© CARLA CAPDEVILAEl 'office', el rincón que invita a quedarse
Si lo observamos en detalle, se aprecia el objetivo general del trabajo del estudio Vílchez Uriarte en esta vivienda: hacer de esta segunda residencia un verdadero hogar. El office se organiza alrededor de un banco corrido y una mesa redonda vestida hasta el suelo, creando una zona mucho más recogida que un comedor convencional.
La pared se convierte en protagonista gracias a un papel pintado de William Morris de inspiración botánica, enmarcado como si fuera una gran obra decorativa. Los textiles de Gancedo en tonos naturales terminan de aportar calidez.
© CARLA CAPDEVILAUn recibidor con personalidad
La primera impresión corre a cargo de un espejo envejecido que ocupa toda la pared, capaz de reflejar la luz y aumentar la sensación de profundidad nada más cruzar la puerta. Delante, una consola de piedra diseñada a medida por Vílchez Uriarte rompe con la geometría más convencional mediante una sucesión de huecos y formas curvas. El contraste funciona: el espejo introduce memoria y cierta pátina, mientras que la consola se acerca a un lenguaje muy artístico.
© CARLA CAPDEVILAEl aseo de cortesía se reserva el golpe de efecto
Si en las estancias principales domina la contención, el aseo de cortesía se permite jugar. Vílchez Uriarte escogió un papel pintado de Gancedo con aves sobre fondo oscuro que cubre las paredes y convierte un espacio pequeño en uno de los rincones con más personalidad de la casa.
Como solución para la zona de lavabo: un sobre de madera, un lavabo redondo blanco y grifería dorada. La iluminación se vuelve aquí más ambiental y cálida. Y no falta el arte con pequeñas obras en la pared y junto al lavabo.
© CARLA CAPDEVILAMolduras y dorado en el dormitorio principal
En el dormitorio principal, Vílchez Uriarte recupera el lenguaje clásico, pero reinterpretado en tonos luminosos. Las molduras decorativas recorren la pared del cabecero y suman relieve.
Los textiles introducen pinceladas de verde, mientras que los apliques dorados añaden ese toque sofisticado que eleva el conjunto. Es una fórmula que funciona especialmente bien cuando se quiere actualizar una vivienda antigua: conservar o recuperar elementos de inspiración clásica y combinarlos con una decoración más depurada.
© CARLA CAPDEVILAUn gran vestidor que aprovecha cada centímetro
El dormitorio principal comunica con un amplio vestidor con diferentes soluciones de almacenaje. Armarios y cajoneras blancos, frentes moldurados y tiradores negros de metal mantienen el equilibrio entre tradición y actualidad que define toda la casa.
El suelo de madera aporta el contrapunto cálido y refuerza la continuidad con la zona de noche. Al fondo a la izquierda se aprecia la zona de lavabo, integrada.
© CARLA CAPDEVILACuando el baño se integra en la zona de vestidor
Vestidor y baño son una única zona privada vinculada al dormitorio principal. En la zona de lavabo, diseñada como un tocador, se mantiene el uso del blanco en la encimera con lavabo integrado y en los cajones inferiores. Al repetir acabados, diseño y detalles, toda la suite se percibe en consonancia.
© CARLA CAPDEVILAUn dormitorio de invitados que se atreve con el verde
Un revestimiento mural texturizado en verde profundo envuelve el dormitorio de invitados. Encima de la cama, una composición de cuatro láminas botánicas. Blanco, verde y madera forman así una combinación equilibrada, pero con mucho peso clásico.
© CARLA CAPDEVILAUn baño secundario
La combinación de tonos piedra, madera oscura y blanco construye una atmósfera elegante para este baño de invitados. Sobre el mueble del lavabo, un gran espejo. En el lateral de la pared, un par de hornacinas se convierten en expositores.




