Mohamed VI puso la primera piedra en el 2016 y ahora es su heredero, Moulay Hassan, una figura de liderazgo precoz, moldeada desde la infancia para asumir el trono de Marruecos, el que se ha encargado de inaugurar la torre que lleva el nombre del soberano: un rascacielos en en el municipio de Salé, limítrofe con Rabat, la capital del reino, que mide 250 metros distribuidos en 55 pisos y es el tercer rascacielos más alto de África. Un gesto de continuidad y una obra que quiere pasara a la historia como un emblema de la modernidad de su reinado.
La inauguración de la Torre Mohamed VI en Rabat‑Salé se convirtió en un acto simbólico, ya que por disposición del soberano, fue su hijo, el príncipe heredero Moulay Hassan, quien presidió la apertura oficial de este nuevo icono arquitectónico, concebido como uno de los grandes emblemas del desarrollo y la modernización impulsados durante el reinado de Mohamed VI. El gesto, cargado de significado dinástico, que subraya la continuidad entre el legado del monarca y el papel creciente del heredero en la proyección del Marruecos del futuro.
Situada en la orilla derecha del Bouregreg, la Torre Mohamed VI se alza como una referencia exclusiva para las dos ciudades gemelas de Rabat y Salé. Con sus 250 metros de altura y 55 pisos, redefine por completo el horizonte de la capital, combinando ingeniería avanzada, diseño elegante y, según se explicó en la presentación, por exigentes normas medioambientales. Su arquitectura integra además elementos artesanales marroquíes que rinden homenaje a la identidad cultural del país.
Durante la ceremonia, el príncipe heredero inició su recorrido en el Lobby Principal, donde recibió detalladas explicaciones sobre la estructura del edificio y los materiales tradicionales empleados en su construcción. El único hijo varón del rey observó con especial interés las muestras de artesanía marroquí que se integran en los espacios interiores, así como las áreas destinadas a conferencias y la biblioteca, concebidas para convertir la Torre en un centro de actividad cultural y profesional, ya que su uso residencial, hotelero y de oficinas.
El itinerario continuó por varias de las estancias más representativas del edificio, entre ellas un apartamento modelo y las instalaciones del hotel Waldorf Astoria, que ocupará parte de la torre y reforzará su vocación internacional. La visita culminó en el Observatorio del Patrimonio de Rabat y Salé, situado en la cima del edificio. Desde allí, Moulay Hassan contempló una vista panorámica con murallas, kasbahs y puertas históricas que narran el pasado de las dos ciudades, ahora en diálogo visual con el nuevo símbolo del Marruecos contemporáneo.
La inauguración de la Torre Mohamed VI no solo marca un hito arquitectónico, sino también un momento de relevancia institucional. Al confiar a su hijo la apertura de uno de los proyectos más emblemáticos de su reinado, Mohamed VI reafirma la continuidad de su visión y proyecta hacia el futuro el papel del príncipe heredero en la construcción del Marruecos moderno.









