Quién fue Lalla Aicha, la princesa olvidada de Marruecos que trazó el camino que hoy recorre Lalla Khadija


Tía del rey Mohamed VI, fue considerada una mujer pionera para su época, que abrió paso a las siguientes generaciones


La princesa Lalla Aicha y el príncipe Moulay Abdallah© Getty Images
19 de mayo de 2026 a las 20:50 CEST

Lalla Khadija, la hija pequeña del rey Mohamed VI y hermana del príncipe heredero Moulay Hassan, es hoy la 'joya' de la corona alauí, pero mucho antes que ella hubo otra princesa -con la que comparte nombre- que abrió camino a las mujeres de la dinastía y de un país que luchaba por su independencia e intentaba mostrar al mundo los primeros signos de modernidad.

Aunque el final de sus días estuvo marcado por el ostracismo -apenas algunos medios oficiales daban cuenta de sus movimientos-, Marruecos todavía recuerda a Lalla Aicha, la hija de Mohammed V y su segunda esposa -Lalla Abla bint Tahar-, y hermana de Hassan II -padre de Mohamed VI-. Ella fue la primera mujer que se convirtió en adalid de la educación y la emancipación femenina, y que cambiaría, para siempre, el curso de la historia.

La princesa Lalla Khadija, a la izquierda, con Brigitte Macron© GTRES
Lalla Khadija, a la izquierda, con Brigitte Macron. En la actualidad, la princesa, de 19 años, es la 'joya' de la corona alauí y juega un papel clave en el reinado
Lalla Aicha, como embajadora de Marruecos en Londres© Getty Images
Lalla Aicha, como embajadora de Marruecos en Londres. Al igual que Lalla Khadija, ella fue hermana de un futuro rey

1947: El histórico discurso de Tánger y el año del cambio

Hija, hermana y tía de reyes, Lalla nació en el Palacio Real de Rabat en 1930, y, como era costumbre, fue educada en palacio. Sin embargo, llegó al mundo en un momento complicado. Marruecos todavía estaba bajo protectorado francés y español, con el nacionalismo en auge, y su padre aún no era Rey, sino sultán -se convertiría en monarca en 1957-.

La pequeña creció entre algodones hasta que, en abril de 1947, con apenas 17 años, le tocó salir a escena. Lalla acompañaba a su padre y a su hermano en una visita a Tánger, donde Mohammed V hizo un discurso reforzando la conexión de Marruecos con el mundo árabe -sin hacer mención a Francia, en un llamamiento a la independencia-, pero el mundo reparó en ella. 

Su discurso en Tánger, en 1947, fue histórico, al mostrarse como una princesa moderna © Getty Images
Su discurso en Tánger, en 1947, cuando tan sólo tenía 17 años, fue histórico, al mostrarse como una princesa moderna

El símbolo de la modernidad y la emancipación de la mujer musulmana

Luciendo un vestido de seda color azul turquesa -como una mujer occidental-, sin velo -la primera mujer de la familia real que salía sin él en público-, la joven dio un paso al frente y se dirigió al público para poner en valor el papel esencial de las mujeres en el país. "Nuestro Sultán, que Dios le bendiga, espera que todas las mujeres perseveren por la vía de la educación (…) Ellas son la prueba de nuestro renacimiento y el motor de nuestro programa de reformas".

Lalla había roto con la tradición. Se mostraba ante los ojos del mundo como una princesa moderna: hablaba idiomas, tenía cultura y, además, animaba a otras mujeres a formarse y defender sus derechos. 

Lalla (a la derecha) también fue la primera mujer embajadora en el mundo árabe© Getty Images
Lalla (a la derecha) también fue la primera mujer embajadora en el mundo árabe

Icono internacional y el camino hacia el exilio

Aquella intervención causó tal sensación que la revista Time le dedicaría su portada en noviembre de 1957, bajo el titular La emancipación de las mujeres musulmanas, si bien Lalla reconocía en esta entrevista que no era muy consciente del impacto que había causado a ojos del planeta. "Estaba tan nerviosa... No entendía de lo que estaba hablando. Se me pidió que diera el discurso, y, después de hacerlo, fui capaz de entender lo que estaba sucediendo en Marruecos entonces… Era libre, sabía lo que estaba a punto de suceder". 

Con el tiempo, trascendería que aquella intervención había contado siempre con el visto bueno de su padre -es decir, que no fue fruto del azar-, quien intentaba enseñar a nivel internacional que Marruecos era un país moderno. 

De lo que no cabe duda es de que esto sólo fue el principio. Lalla comenzó a acompañar a su padre en inauguraciones de escuelas públicas -muchos de esos colegios recibieron su nombre-, e incluso en viajes al extranjero -a América-. En 1953, la familia real partía hacia el exilio en Córcega, y su vida, pareció 'pararse' por un instante -que aprovechó para reforzar sus idiomas-. Volverían a Marruecos dos años más tarde, y en 1957 Aicha se convertía en la primera presidenta de la Entraide Nationale, un programa nacional para ayudar a los más pobres.

Con su hermana, la princesa Lalla Malika© Getty Images
Con su hermana, la princesa Lalla Malika
Hassan II, hermano de la princesa, en su llegada a Washington, saludando a Jackie y John F. Kennedy© Getty Images
Hassan II, hermano de la princesa, en su llegada a Washington, saludando a Jackie y John F. Kennedy

La primera mujer embajadora de Marruecos en Europa

En 1961 su hermano, Hassan II, ascendía al trono, y la nombraba embajadora del país -la primera mujer, de nuevo, en ocupar este cargo- en diferentes capitales europeas. Primero, llegó a Londres, donde de 1965 a 1969, representó a Marruecos incluso ante la reina Isabel II -de hecho, se hizo muy amiga de la princesa Margarita-. Después, pondría rumbo a Atenas y a Roma.

Se decía que su hermano la había enviado al extranjero al volverse muy popular, y que cuando alcanzó notoriedad fuera, la mandó volver a su país natal, pero lo cierto es que ella nunca se pronunció en contra de su hermano, sino que buscó respaldar su reinado.

Durante su mandato diplomático en Reino Unido, mantuvo una gran amistad con la princesa Margarita© Getty Images
Durante su mandato diplomático en Reino Unido, mantuvo una gran amistad con la princesa Margarita

Su vida personal: una boda y un divorcio

Lalla se casó con Moulay Hassan Al-Yaqubi, en 1961, en lo que fue una boda por partida triple -celebrada junto a la de sus hermanas, Lalla Malika y Lalla Fatima Zohra, quienes también tuvieron un destacado papel en la corte alauí y se convirtieron en un gran apoyo para el rey-. Juntos tuvieron dos hijas, Lalla Zubaida y Lalla Nufissa, pero no sería un 'sí, quiero' para siempre. Once años más tarde (1972) se divorciaban y ese mismo año volvía a contraer matrimonio con Moulay Hassan Al Mahdi.

La princesa Lalla Aicha en un viaje a París© Getty Images

A la princesa le encantaba el golf, caminar, ejercer de anfitriona, y amaba, por encima de todo, a los animales. Tenía un pekinés al que llamaba Norbert y un par de loros, a los que solía llevar consigo en cada uno de sus viajes.

Aunque, al final, optó por quedarse en la 'sombra', nunca dejó de trabajar. Fue presidente honoraria de la Unión Nacional de las mujeres marroquís hasta 2011, el año en el que dio su último suspiro en Rabat. Fue enterrada en el Mausoleo Moulay El Hassan, en el Palacio Real, dejando un legado que ya es eterno e inspiró a las siguientes generaciones.