Dr. José María Carmona, pediatra: "La crianza, sobre todo al principio, tiene mucho más de instinto que de razón; el exceso de información genera inseguridad"


"Criar no se tratar de perfección sino de presencia", mantiene el autor de "Criar un calma", una guía pediátrica para padres donde lo práctico y lo emocional se dan la mano para facilitar el día a día.


Dr. José María Carmona, pediatra© Dr. José María Carmona
19 de mayo de 2026 a las 18:18 CEST

Al igual que el título de su libro, Criar con calma (Ed. HarperCollins), el Dr. José María Carmona es un hombre calmado y que infunde tranquilidad a sus pacientes. Pediatra con un estilo de crianza respetuoso, sencillo y donde el sentido común se sitúa en el centro, lleva practicando estos valores desde hace 20 años en que inició su práctica profesional. Con esa filosofía creo su propio centro pediátrico Cuidar Mi Bebé, desde el que atiende presencialmente en Mairena del Aljarafe (Sevilla) y también online, y divulga en Instagram sobre este tipo de pediatría en su cuenta @cuidar_mi_bebe. Hemos charlado con él.

Les explico a las las familias que en muchas ocasiones se deben dejar llevar por su instinto. De hecho, ningún otro animal necesita consejos profesionales para criar a sus crías

Dr. José María Carmona, pediatra

En sus dos décadas de ejercicio profesional, ¿cómo han cambiado las dudas de los padres que van a consulta pediátrica con sus hijos?

En general, las dudas y los miedos siguen siendo los mismos. Lo que más ha cambiado en este tiempo es la cantidad de información que los padres manejan antes de acudir a la consulta. En mis inicios como pediatra, las familias que consultaban no traían mucha información previa. A lo sumo, los consejos de la abuela, la vecina o la cuñada. Actualmente, con el auge de las redes sociales, el aumento de la información que las familias tienen antes de la consulta médica es brutal. 

El problema es que la información de las redes sociales no pasa ningún filtro. Cualquiera puede escribir cualquier cosa. Y precisamente por el espejismo de la mayoría, del que hablo en el libro, la opinión que se impone como mayoritaria y, por tanto más aceptada, no es la realmente más frecuente sino la que parte de aquellos que tienen un altavoz más grande, los que llamamos influencers.

Libro Criar con calma© Ed. HarperCollins

Sin embargo, en esta era de la sobreinformación, los nuevos padres parecen más inseguros que nunca y con dificultades para confiar en su instinto. ¿Qué se puede hacer para retornar a una crianza que no mire tanto hacia afuera sino hacia adentro?

Efectivamente, con el auge de las redes sociales la cantidad y la velocidad de la transmisión de la información es claramente excesiva. En muchas ocasiones, incluso a los profesionales nos cuesta trabajo discriminar qué información es veraz y cuál es falsa, cuanto más a aquellas familias que no tienen esa formación. Pero tener más información no es sinónimo de tener más conocimiento. De hecho, muchas veces ese exceso de información no hace más que generar más dudas e inseguridad.

En mi consulta, y en el libro también hablo de ello, les explico a las familias que en muchas ocasiones se deben dejar llevar por su instinto. De hecho, ningún otro animal necesita consejos profesionales para criar a sus crías. Porque la crianza, especialmente en los primeros momentos, tiene mucho más de instinto que de razón. 

Madre con su bebé en brazos © Adobe Stock

El libro comienza con frases contundentes: "La maternidad duele, y duele mucho"; "la crianza es agotadora, no te da un respiro, es muy intensa y en ocasiones, es extenuante"; "la maternidad no es un infierno, pero tampoco es el cielo". Para alguien que se plantee ser padre asusta un poco...

Es cierto que esas frases aparecen al inicio del libro. Pero también digo en esos primero párrafos: “Pero también es bonita, da muchas alegrías, te llena, completa tu vida y, a veces, incluso, te sana”; “pero también es apasionante, vibrante, te reta y, a veces, incluso, te da paz y te reconforta”.

Con estos comentarios no pretendo asustar a las familias que se estén planteando ser padres sino mostrar una maternidad más real, que al igual que la mayoría de los aspectos de la vida, se mueven en una dualidad que debemos conocer para situar las expectativas de la maternidad y la crianza en su punto justo, con sus luces y sus sombras.

En redes sociales todos tendemos a compartir los momentos más felices. Esto ha hecho que se difunda un concepto de maternidad idealizada con mamás y bebés perfectos, alejándonos de las situaciones cotidianas y la crianza real.

Rabieta en el supermercado© AntonioDiaz - Adobe Stock

Insiste en el libro en que uno de los problemas actuales es que no hay una adecuación de las expectativas ante lo que representa el cuidado y la crianza de un hijo. ¿Cómo volver a expectativas realistas?

Cuanto más cerca esté la realidad de una situación de las expectativas que teníamos de ella, más felices seremos, porque con más facilidad la aceptaremos. Ya he comentado cómo las redes sociales tienden a mostrarnos sólo los aspectos más amables de la maternidad y la crianza, puesto que son estos aspectos los que nos gusta exponer públicamente. Esto nos aleja de la realidad. La manera de volver a unas expectativas realistas es exponer también las partes menos dulces de la maternidad. 

En el libro intento hacer entender a los lectores que cuando comprendes cómo piensa, siente y se desarrolla un niño, dejas de reaccionar con prisa y comienzas a acompañar con más calma. Igualmente intento hacer entender que las madres comprendan que determinados sentimientos negativos son frecuentes y normales en determinadas etapas de la maternidad.

Madre con su bebé en brazos© Getty Images

En el libro habla del embarazo, el parto y de ese cuarto trimestre donde la mujer, que ha cambiado para siempre, debe hacerse cargo de un bebé con muchas dudas. ¿Cuál es el mejor consejo para facilitar esta etapa en la medida de lo posible?

Al postparto lo llamo el cuarto trimestre porque es una etapa donde el bebé sigue siendo prácticamente una unidad con la madre. Como digo en el libro es un tiempo, que puede ser prolongado, que dura lo que tarda el alma en adaptarse, el cuerpo en cerrase y la mente en reencontrarse de nuevo.

Visto desde fuera pudiera parecer que ese momento debiera ser de tremenda felicidad por tener a nuestro bebé ya en nuestras manos, pero para muchas recién mamás asumir todos los cambios no es fácil. Es una etapa llena de paradojas y contradicciones donde la recién mamá ve que su cuerpo se transforma y sufre un torbellino emocional que requiere tiempo y acompañamiento para aceptarse. La culpa les invade porque ellas mismas muchas veces no sienten en ese momento esa felicidad que la sociedad les está exigiendo.

Por tanto, el consejo que les daría es que se informen sobre esta etapa, que se tomen su tiempo, que se permitan estar tristes y que busquen ayuda si la necesitan.

Madre dando el pecho a su bebé© Getty Images

A veces las lactancias, aspecto que también trata en su obra, se pierden por malos consejos o por recomendaciones desactualizadas que llegan también de profesionales. Sobre un aspecto en el que opina mucha gente, ¿qué debe tener claro la madre?

En primer lugar me gustaría comentar que incluso los pediatras, que somos los profesionales que junto con matronas y ginecólogos estamos más cerca de las madres lactantes, no tenemos durante la especialización una formación reglada extensa sobre lactancia. Los pediatras tenemos muchos conocimientos sobre procesos muy complejos de un niño enfermo, pero recibimos muy poca formación sobre aspectos del niño sano como puede ser la lactancia. La formación en estas áreas depende más del propio interés personal. 

Las madres deben tener claro que la lactancia es un proceso fisiológico, que requiere tranquilidad y mucha escucha y confianza en el instinto maternal.

Igualmente deben saber que si algún aspecto de la lactancia se les 'hace bola' deben saber pedir ayuda, porque eso no es una derrota sino un acto de responsabilidad.

Bebé tumbado con signos de interrogación rodeándolo© Adobe Stock

"La maternidad y la paternidad no consisten en contar mililitros de leche, gramos de proteínas u horas de sueño", se recoge en el libro. En ocasiones, los padres se sienten obligados a seguir una serie de consejos muy estrictos en consonancia con las tendencias actuales. ¿Qué es lo fundamental y qué se puede obviar?

En ocasiones, las familias me traen a la consulta auténticas bases de datos con los mililitros de leche que ha tomado su bebé en cada toma, las deposiciones al día que ha emitido, los gramos de peso que ha ganado por semana, los horas de sueño de cada día… casi más completas que las que utilizamos en las Unidades de Cuidados Intensivos 

Debemos entender que la crianza es mucho más sencilla. Ya hemos comentado que va más de satisfacer instintos y sentir que de contar. Si un bebé sonríe, duerme y se le ve saludable, sin necesidad de contar cada mililitro de leche que toma, podemos concluir que está sano.

Si un niño corre, juega, da la lata y se le ve feliz, sin necesidad de contar las horas de sueño que duerme, lo normal es que esté sano.

Padres con su bebé sonriente© Getty Images

De todos los falsos mitos que recoge en el libro, ¿cuál es el más peligroso?

Cualquier tema de salud está rodeado de grandes mitos, y los relacionados con la crianza son especialmente numerosos. En este libro abordo los mitos más frecuentes con los que nos encontramos las familias en las diferentes etapas de la crianza (lactancia, alimentación complementaria, el sueño infantil, establecimiento de límites, manejo de las rabietas y otros relacionados con las enfermedades más comunes de la infancia).

Los más peligrosos me parecen que son aquellos que los mismos sanitarios contribuimos a mantener. Es decir, cualquier mito que sea difundido o mantenido por un sanitario es doblemente peligroso porque eso lo convierte en una creencia muy difícil de combatir.

Padres jóvenes dando un beso a su bebé© Getty Images

"La crianza debe vivirse desde el equilibrio. No desde la perfección. No desde la comparación", concluye en su libro. ¿Por qué es tan difícil asimilarlo y dejar a un lado la culpa?

Como digo en el libro, nuestra vida es una esfera no perfecta que necesita rodar. A esa esfera le van saliendo muchas crestas (la pareja, la familia, el trabajo y otros contratiempos) que necesitamos pulir para que la esfera vital siga rodando. 

La mayoría de las mujeres cuando son madres centran toda su energía y su vida en ese aspecto, es decir, se centran en pulir perfectamente la cresta de la maternidad. Centrarse única y exclusivamente en esa arista hace que descuidemos otras igualmente importantes como son la familia, el trabajo, los amigos, la pareja… Pero a las recién mamás en muchas ocasiones les cuesta comprenderlo porque aparece rápidamente el sentimiento de culpa.

Hay que trabajar todos esos sentimientos porque criar no se trata de perfección, sino de presencia. La culpa puede ser una señal de compromiso, pero no debería convertirse en una carga constante.