Se llama María Jesús Villanueva, pero esta profesora gallega es conocida por miles de estudiantes (y por sus familias) en toda España como Susi Profe. Su popularidad se debe a la claridad y a la sencillez con la que explica todo tipo de asignaturas tanto de Primaria como de la Eso y Bachillerato; lo mismo sube vídeos con lecciones sobre qué es el sustantivo, para los más pequeños, como otros de Trigonometría, de Química o, incluso, de Programación, para los más mayores. Pero si hay algo que gusta a sus seguidores (que son casi dos millones solo en YouTube) son las sesiones de estudio reales y en directo que sube a la plataforma; duran en torno a una hora y media o dos horas y simplemente aparece ella estudiando para el máster en tecnología educativa y competencia digital que está cursando. La clave del éxito de este tipo de contenidos es que no solo acompaña, sino que guía en el estudio a quienes visualizan estos directos. Y funciona, ¡vaya si funciona!
¿Cómo ayudar a un niño que muestra el llamado bloqueo matemático?
El bloqueo matemático suele ser emocional y luego, cognitivo. Lo primero es validar su frustración y restarle dramatismo al error. Para romper esa barrera es bueno volver unos pasos atrás, a conceptos que ya domine, para que recupere la autoconfianza. Una vez que se siente capaz de nuevo, avanzar hacia lo complejo y de una forma muy visual y manipulativa sí es posible.
El niño nace queriendo aprender; el problema es cuando el estudio se vuelve una lista de tareas aburridas.
¿Y a otro al que le cuesta más Lengua o alguna otra asignatura?
Creo que es clave la conexión con sus intereses. Si le cuesta la sintaxis o la comprensión lectora, busquemos textos que le apasionen (deportes, videojuegos, series, etc…). Y también luchar por un buen ambiente para el estudio y organización. En el estudio, el uso de organizadores visuales y mapas mentales ayuda a que el cerebro procese la información de manera menos lineal y más intuitiva.
Cuando las dificultades se presentan en cursos superiores, en la ESO o Bachillerato, ¿cómo hacerles frente, especialmente si lo que le cuesta al adolescente es “entender”, más que el hecho de ponerse a estudiar?
Creo que es importante entender que hincar los codos ya no basta y que no es tanto la cantidad de estudio como la calidad. Si el problema es que no entienden, deben pasar del estudio pasivo al estudio activo. Una manera muy buena de dar el salto es intentar explicar eso que estoy estudiando en voz alta, como si se lo enseñara a alguien que no sabe nada del tema. Si me trabo en algún punto, ahí es donde está el bache de comprensión que debo reforzar.
En tus vídeos, compartes sesiones de estudio completas y en directo. ¿Por qué? ¿Cómo ayudan a otros estudiantes? Aquí hablar de la plataforma, de YouTube
Esta idea surgió porque yo hacía sesiones de directo en YouTube resolviendo dudas de los diferentes temas que me iban pidiendo. En esos directos me pedían mucho en el chat que les diera consejos de estudio, pero había varios comentarios que me decían: "Sí, eso está genial, pero lo que me cuesta es ponerme a estudiar…". Eso me dejaba pensando y un día se me ocurrió que tenía que ir más allá, no hablar solo de consejos, sino ponerme yo con ellos a estudiar. Y eso es lo que hago. Organizo sesiones de estudio de varias horas con la técnica pomodoro y ellos tienen claro que tenemos ratos de estudio y enfoque y ratos de descanso.
Con esto hemos conseguido que empiecen a ponerse a estudiar y es muy gratificante vivir esa comunidad que quiere mejorar, que lo quiere intentar y que nos apoyamos unos a otros. Es genial que se dé este espacio en Youtube, en el que tenemos un acompañamiento virtual en el estudio y en el que los estudiantes se motivan y se dan cuenta de que no son los únicos a los que le cuesta, que hay otros que dan la lucha y que todos intentamos estudiar y sacar adelante nuestros cursos.
Ahora se habla mucho de IA (Inteligencia Artificial) en las aulas, ¿cómo crees que puede ayudar al profesor y al alumno?
Me gusta mucho lo que comenta Kai-Fu Lee, que la IA no viene a sustituir al docente. Tenemos la oportunidad de apoyarnos en la IA para esas tareas más mecánicas y repetitivas (como la corrección de ejercicios básicos, la gestión administrativa…) y centrarnos más en lo que ninguna máquina puede replicar: la conexión humana. El docente deja de ser un simple transmisor de datos para convertirse en un mentor que motiva, es referente, acompaña, hace virtuoso a su alumno… devolviendo así el corazón a la enseñanza.
Para los estudiantes, a partir de una edad adecuada, la IA puede ser una herramienta clave para el estudio multimodal. Permite que el aprendizaje no sea lineal ni dependa de un solo formato. Un alumno puede coger un texto denso y pedirle a la IA que lo transforme en un mapa mental, en un audio para escuchar de camino a clase o en una simulación interactiva. Al combinar estímulos visuales, auditivos y textuales, la comprensión es mucho más profunda y se adapta al ritmo y estilo de aprendizaje de cada niño o adolescente.
Sería genial que el aprendizaje se viviera como un superpoder para entender el mundo.
¿En qué consiste la técnica de Pomodoro que utilizas en esos vídeos?
Es un método de gestión del tiempo que divide el trabajo en intervalos de foco total (normalmente 25 minutos) seguidos de descansos cortos (5 minutos).
En mis directos la usamos porque ayuda a que el cerebro no se sature. Al saber que hay un descanso cerca, es más fácil evitar las distracciones y mantener la concentración alta durante más tiempo.
¿Cómo motivar a un niño a estudiar y, sobre todo, a aprender?
Custodiando mucho su capacidad de asombro y despertando su curiosidad. El niño nace queriendo aprender, el problema es cuando el estudio se vuelve una lista de tareas aburridas. Hay que plantearles retos, preguntas abiertas y celebrar no solo la nota, sino el proceso de descubrimiento. Sería genial que el aprendizaje se viviera como un superpoder para entender el mundo.
¿Y a un adolescente?
Pues diría que lo mismo o más. Necesitamos seguir cuidando el que se pregunten por las cosas, esa curiosidad que es lo que enciende luego el deseo por aprender. Y también diría enseñarles a encontrar el sentido, tanto de lo que aprenden como de su propia vida. Es un momento en el que sale mucho la pregunta de: "¿y esto para qué sirve?". Y, también, es un momento en el que comienzan a descubrirse, reconocerse y darse cuenta de que tienen un potencial único y que hay que trabajar y también surge la pregunta: "y yo para qué sirvo". ¡Qué mayor motivación que esa, la de descubrir el propio sentido!
¿Cuándo empezar a instaurar el hábito de estudio en los niños?
Por mi experiencia, en cuanto llegan las primeras tareas a casa y aparecen los primeros exámenes, que suele ser a mitad de primaria. El éxito de empezar a esta edad es que el estudio se integra en la identidad del niño como algo natural, igual que la higiene personal. Así, al llegar a la ESO, donde la carga aumenta, no tienen que luchar por aprender a sentarse, porque esa batalla ya la ganaron años atrás.
¿Cómo hacerlo?
Diría tres pilares: cuidar el ambiente donde se estudie, el tiempo y la disciplina.
Un lugar fijo, ordenado y sin distracciones genera un ambiente que propicia y anima al estudio. Tener un tiempo similar cada día genera hábito y ese hábito hace que sea más fácil. Y, por supuesto, si conseguimos constancia y disciplina, conseguimos que el estudio no dependa solo de cuándo se está motivada..





