El pasado fin de semana fue muy especial para Gema Ruiz y su marido, Juan Díaz. Su pequeño Juan, de nueve años, hacía la Primera Comunión, dos años después de que la hiciese su otra hija, Julieta, y él estaba muy emocionado e ilusionado. Era un momento muy importante, que reunió a su familia en la parroquia Anunciación de Nuestra Señora, de Somosaguas (Madrid). No faltaban tampoco sus hermanos mayores, Íñigo y Alfonso -fruto del anterior matrimonio de Gema con el exministro Francisco Álvarez Cascos.
Este era un día señalado para él no solo por el paso que estaba a punto de dar —que tenía un gran significado—, sino porque, además, habían venido muchos familiares —desde Córdoba y Ávila— para estar a su lado en esta ocasión tan especial. También sus padrinos, Cristina Yanes y su marido, José Luis Santos.
De hecho, en cuanto comenzó el acto religioso, enseguida localizó a su madrina —a la que adora— y le lanzó algún que otro beso, porque estaba contentísimo al verla allí -están muy unidos-.
Una íntima celebración
Tras la misa, se dirigieron a la Masía de José Luis, donde habían organizado una pequeña fiesta para celebrar la Primera Comunión de Juan rodeados de sus familiares y amigos más cercanos.
Naranjas de la China se encargó de la decoración, que estaba cuidada hasta el último detalle, y tampoco podía faltar la música, que tanto le apasiona.
A este día tan especial no faltaron sus familiares y amigos más cercanos, entre los que estaban Cristina Yanes y su marido, José Luis Santos, que son padrinos de Juan
Dice que va a ser un "musiquero", nos cuentan —aunque antes también ha querido ser "torero" y de todo, como cualquier niño—, e incluso se atrevió a subirse al escenario y coger el micrófono, pero la tarde deparaba muchas más sorpresas.
Algunos personajes del mundo Disney, como Mickey —que le encanta— o el mago Merlín, aparecieron por el restaurante, y un caricaturista le hizo un divertido retrato con mucho arte.
Mientras, sus invitados no pudieron resistirse a bailar al ritmo de la música del grupo Third Floor, uno de los encargados de amenizar la cita. De hecho, Gema, que iba elegantísima con un vestido con detalle de flecos, fue una de las que se animó a salir a la pista, aunque después serían los más peques los que robarían todo el protagonismo, cantando y saltando en cuanto empezó a sonar La morocha, un éxito que se ha vuelto viral en redes.
La fiesta, al final, se alargó hasta las nueve de la noche, y fue el broche perfecto de un día que, seguro, siempre quedará en el recuerdo de Juan.
Juan también estuvo arropado por sus hermanos mayores (Íñigo, Alfonso y Julieta) y no dudó en subirse al escenario y coger el micrófono










