En plena cuenta atrás para el Día Nacional de Noruega, el próximo 17 de mayo y con la presencia de la princesa Mette-Marit confirmada en la agenda oficial, la tensión se vuelve a disparar en la corte del rey Harald. La futura reina consorte, que cada vez tiene una agenda más reducida y limitada a entornos controlados, ha sido fotografiada entrando de nuevo en la cárcel de Oslo para visitar a su hijo, Marius Borg. Lo hizo acompañada por el príncipe Haakon y con un equipo de oxígeno, algo que no llamaría la atención de no ser porque se produce días después de que su hijo solicitara la prisión domiciliaria apelando a una mala calidad del aire que dificulta las visitas a un familiar cercano. Mientras todo se organiza para el festivo nacional, que se celebrará entre Oslo y Sídney, donde está estudiando la princesa Ingrid, al tiempo que los apoyos de Mette-Marit siguen en caída libre.
El BMW negro con los cristales traseros tintados y el portaesquís que habitualmente conduce el príncipe Haakon ha cruzado una vez más la gran entrada de visitas de Oslo fengsel, la cárcel más grande de Noruega, un recinto por el que habitualmente cruza caminando el padre de Marius, Morten Borg. El coche, con el heredero al volante y la princesa de copiloto, es ya conocido por los funcionarios de prisión y por los fotógrafos que allí esperan; así se pudo ver que Mette-Marit llegaba a la cárcel con un sistema de suministro de oxígeno con el que ya acudió a su último acto oficial en el interior del Palacio Real de Oslo.
No es la primera vez que Mette-Marit y Haakon de Noruega visitan a Marius, que cumple prisión preventiva por riesgo de reincidencia a la espera de una sentencia que se hará pública el próximo 15 de junio, pero este desplazamiento se produce en un momento muy concreto. Días después de que el Tribunal del Distrito de Oslo le denegara su solicitud de cumplir el tiempo que le queda de prisión preventiva, un mes, en arresto domiciliario seguido por vía telemática, una petición que se sustentó en la dureza de la vida allí, las secuelas que le está dejando el aislamiento, el régimen que se le ha impuesto por su propia seguridad y siguiendo el protocolo de los acusados por violación; y también mencionó que la mala calidad del aire (debido a moho y humedad en el propio edificio) le dificulta recibir visitas de un familiar cercano, la princesa Mette-Marit, afectada por una fibrosis pulmonar que habría empeorado en el último año.
Además, la visita se produce antes del Día Nacional, que se celebrará el próximo 17 de mayo, momento en el que la realeza noruega da su tradicional imagen de unidad, estabilidad y continuidad. Mette-Marit de Noruega ha sido confirmada en todos los actos, a pie de calle y en el balcón, comenzando por el tradicional desfile infantil que se celebra en Asker, a las puertas de su residencia oficial de Skaugum, y que era el único acto al que siempre se sumaba Marius Borg como miembro de la familia real, aunque sin papel institucional.
De forma paralela, añadiendo tensión a un clima ya complicado, se ha dado a conocer que la princesa pierde otro de sus apoyos históricos, al menos por el momento. El coro de niñas noruego, que hace dos meses ya adelantó que estudiaría la colaboración con la princesa debido a las revelaciones de su amistad con Epstein, concluye que no habrá ningún tipo de trabajo ni mecenazgo con la mujer del príncipe Haakon al menos durante el 2026, posponiendo la decisión final -apartarla por completo, como sí han hecho otras instituciones- hasta el 2027.
La vista definitivamente está puesta a corto plazo en la sentencia del Tribunal del Distrito de Oslo que se publicará a primera hora del 15 de junio. Marius Borg se arriesga a cumplir hasta siete años y siete meses de prisión, ya que es lo que el Fiscal General del Estado solicitó durante el juicio y que su defensa considera que se puede reducir considerablemente. En las últimas semanas se ha publicado en la prensa noruega que una última reforma del Código Penal en materia de violación podría beneficiar al hijo de la princesa.
Por otro lado, la intención de Marius Borg y de su equipo de abogados es clara: quiere pasar en casa lo que le queda de prisión preventiva, concretamente en la residencia real de Skaugum, para lo que ya se ha presentado un recurso de apelación. Hay que recordar que Marius Borg es inocente hasta que se dicte sentencia, pero se encuentra en prisión debido a que, después de su cuarta detención policial y la violación en varias ocasiones de las órdenes de alejamiento impuestas, llevó al tribunal a valorar un alto riesgo de reincidencia y decretar la prisión preventiva hasta que se conozca el veredicto sobre los 38 cargos por los que fue juzgado, diez de ellos de naturaleza sexual.









