La razón por la que tememos al hantavirus: "El miedo a lo invisible e impredecible"


Nuestra experta en psicología nos explica cómo reacciona el cerebro ante amenazas sanitarias y cómo nos ha afectado la pandemia del coronavirus


Mujer en un sofá preocupada mirando el móvil© Getty Images
12 de mayo de 2026 a las 20:00 CEST

La noticia del brote de hantavirus detectado en un crucero ha despertado una reacción bastante conocida: miedo, inquietud y sensación de alarma. Aunque las autoridades sanitarias insisten en que el riesgo para la población general es bajo y los casos siguen siendo muy limitados, el impacto emocional ha sido mucho mayor de lo esperado.

Dejando de lado el exceso de noticias sobre el hantavirus, que pueden aumentar la rumiación y despertar heridas pasadas, detrás de esa reacción hay una explicación psicológica. Después de la pandemia de COVID-19, cualquier amenaza relacionada con virus o contagios activa automáticamente mecanismos de alerta que todavía siguen muy presentes.

"El miedo no depende solo del riesgo real, sino de la sensación de amenaza", explica la psicóloga Violeta Acedo. "Aunque los casos de hantavirus sean limitados, generan un gran impacto porque conectan con algo muy sensible para nosotros: el miedo a lo invisible e impredecible. Como ya nos ocurrió con el COVID".

Personal sanitario con trajes de protección acompaña a uno de los pasajeros evacuados del crucero MV Hondius tras el presunto brote de hantavirus detectado a bordo© Getty Images
Personal sanitario con trajes de protección acompaña a uno de los pasajeros evacuados

Por qué los virus generan tanto miedo social

"Desde la psicología sabemos que tendemos a percibir como más peligrosas aquellas amenazas que sentimos fuera de nuestro control, especialmente cuando están relacionadas con la salud o la muerte", explica Acedo.

Los virus reúnen precisamente esas características. No se ven, generalmente, no tenemos la formación médica para entender cómo se comportan y suelen asociarse rápidamente a consecuencias graves.

En estas circunstancias, "cuando algo nos activa emocionalmente, el cerebro empieza a percibir el riesgo como más grande de lo que realmente es", señala la especialista.

Eso explica por qué enfermedades poco frecuentes pueden generar una enorme repercusión emocional y mediática, incluso, cuando el peligro real para la mayoría de la población es reducido. Pero, además, a este miedo añadimos el estrés, la ansiedad y los momentos de pánico que se vivieron cuando el coronavirus irrumpió en nuestras vidas

El hantavirus es una enfermedad infecciosa que normalmente se propaga por contacto con roedores.© Getty Images
El hantavirus es una enfermedad infecciosa que normalmente se propaga por contacto con roedores.

La huella psicológica que dejó la pandemia

Para muchas personas, la pandemia cambió la manera de reaccionar ante cualquier noticia relacionada con la salud. Esto es debido a que "después de una experiencia tan intensa, el cerebro aprende a mantenerse más alerta", explica la psicóloga.

La COVID-19 dejó, según la especialista, "una especie de huella emocional colectiva”. Durante meses, millones de personas vivieron pendientes de contagios, síntomas, restricciones y noticias sanitarias". Y eso hizo mella. 

"A nivel psicológico, después de experiencias muy intensas emocionalmente, el cerebro tiende a detectar riesgos con más rapidez, incluso cuando el peligro real es bajo. Es una forma de protegernos, aunque termina generando más ansiedad".

Vista aérea del crucero MV Hondius, fondeado frente a Cabo Verde tras el presunto brote de hantavirus que obligó a activar medidas de aislamiento y vigilancia sanitaria a bordo© Getty Images
Vista aérea del crucero MV Hondius

Por qué ahora reaccionamos antes ante cualquier virus

La especialista explica que muchas personas desarrollaron una mayor sensibilidad hacia todo lo relacionado con enfermedades infecciosas.

"Ahora muchas personas sienten inquietud más rápidamente ante noticias relacionadas con enfermedades, aunque la situación sea diferente a la que vivimos con el COVID".

"Lo curioso es que no siempre se expresa como un miedo evidente. A veces aparece como hipervigilancia, necesidad constante de información y dificultad para relajarse del todo".

mujer preocupada sentada en la cama© Getty Images

Qué efectos tiene vivir pendientes de noticias sobre enfermedades

Es algo que también tenemos que tener en cuenta a la hora de enfrentarnos a situaciones como la que está provocando el hantavirus. "La sobreinformación genera agotamiento emocional", advierte Acedo.

Cuando el cerebro recibe constantemente mensajes relacionados con peligro o enfermedad, permanece en un estado de alerta casi permanente.

Además, existe un mecanismo psicológico que hace que las noticias negativas nos atrapen con más facilidad. "Psicológicamente, se sabe que prestamos más atención a las noticias negativas porque el cerebro las interpreta como relevantes para la supervivencia. Es lo que se conoce como sesgo de negatividad". Y esto no hace más que aumentar el problema. 

"Cuando consumimos demasiada información alarmante, podemos acabar sintiendo ansiedad, miedo anticipatorio y sensación constante de inseguridad, incluso aunque el riesgo real sea bajo".

Mujer con mascarilla mirando por la ventana© Adobe Stock

Cómo evitar caer en el alarmismo

La psicóloga insiste en que informarse es importante, pero hacerlo de manera compulsiva puede ser contraproducente. "Sobreexponernos no nos ayudará a sentirnos más seguras".

Por eso recomienda:

  • Buscar información fiable y contrastada 
  • Evitar el consumo constante de noticias alarmantes 
  • Reducir la exposición cuando notemos ansiedad o angustia 
  • Centrarse en datos objetivos y no en especulaciones 
  • Mantener rutinas y hábitos que transmitan calma

También recuerda una idea clave desde el punto de vista emocional: "Sentir miedo no significa necesariamente que exista un peligro".

Mujer con mascarilla y guantes caminando asustada © Adobe Stock

Las claves psicológicas para gestionar el miedo de forma saludable

El objetivo, explica la especialista, no es eliminar completamente el miedo, sino impedir que domine la vida cotidiana.

Para lograrlo, recomienda varias estrategias psicológicas sencillas pero eficaces:

  1. Limitar la exposición a noticias alarmantes 
  2. Diferenciar información real de especulación 
  3. Volver al presente en lugar de anticipar escenarios negativos constantemente 
  4. Hablar de lo que sentimos en vez de acumular preocupación 
  5. Centrarse en aquello que sí podemos controlar

“Centrarnos en lo que sí podemos hacer, como cuidarnos e informarnos bien, suele reducir mucho la ansiedad”, concluye Violeta Acedo.

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