Llevó los pendientes de diamantes de su abuela y reutilizó las flores de la iglesia en la celebración: Cira, la novia del vestido de flecos


Lució un diseño de Isabel Hervás, organizó un seating plan muy original y se casó tras casi 10 años de amor a distancia


Novia viral: vestido de Isabel Hervás© Mónica Ortega @monicaortdomin
Cristina GonzálezRedactora de FASHION
12 de mayo de 2026 a las 19:00 CEST

Hay aspectos en una boda que sus protagonistas controlan, desde el lugar de celebración hasta la música que sonará, pasando por la decoración de las mesas o el menú del que disfrutarán. Pero no ocurre lo mismo con el clima: por mucho que la mayoría de las parejas deseen un día soleado y cálido, a veces la lluvia hace acto de presencia, incluso estando en Jaén, Andalucía, en plena primavera. Es lo que les ocurrió a Cira y Nacho cuando se dieron el 'sí, quiero' en abril del pasado año, tras casi una década de relación a distancia, bajo un cielo gris y encapotado que, de alguna manera, hizo aún más especial su unión.

Media Image© Mónica Ortega @monicaortdomin

Lo que esta novia andaluza sí tenía muy claro era quién quería que se encargase de su vestido: "Elegí a Isabel Hervás como diseñadora de mi vestido de novia porque llevaba mucho tiempo siguiendo su trabajo y siempre me habían encantado sus diseños. Me gustaban por su estilo elegante, femenino y muy cuidado", nos confiesa.

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Cira quería sentirse ella misma, pero a la vez, no quería caer en un vestido de novia clásico, sino apostar por algo especial. Y para ello tuvo en cuenta los tejidos.

Un vestido de novia con flecos

"Quería un tejido diferente que hiciera único el vestido. Antes de decidirme, me probé varios estilos para ver qué me favorecía y cómo me sentía con cada uno. Utilizamos dos tipos de telas crepé y una tela preciosa con flecos y, la verdad, la elección fue bastante rápida", nos cuenta. "Cuando empezamos a ver opciones, enseguida supimos cuáles eran las que mejor encajaban con lo que tenía en mente".

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Fueron su madre y su suegra las encargadas de acompañarla durante el proceso de creación del vestido, ofreciéndole su opinión con cariño, pues la conocen muy bien. "Me hubiera encantado que también pudieran estar mis hermanas, pero por motivos de trabajo, y porque una de ellas vive en Inglaterra, no pudieron acompañarme. Aun así, estuvieron muy presentes en cada paso, incluso a distancia".

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Y aunque en los últimos años hay una tendencia en alza de apostar por un segundo look de novia tras la ceremonia, Cira prefirió quedarse solo con uno, pues se trataba de un diseño especial que, además, contaba con un chaleco. "Una de las piezas más características era un chaleco sobrepuesto con cuello, completamente abotonado en la espalda, que le daba un aire elegante y diferente. Lo más bonito era que, al quitarlo, se descubría una preciosa abertura en la espalda en forma ovalada, que le daba al vestido un giro inesperado y muy delicado".

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El chaleco se enganchaba a la cola de una forma muy particular que define como una "obra de ingeniería" por parte de la diseñadora. "El resultado fue impecable: todo quedaba limpio, pulido y perfectamente integrado".

Un tocado de novia creado en tiempo récord

Hubo varios elementos que aportaron un toque todavía más especial a este estilismo nupcial. Uno de ellos fueron los zapatos, cuya elección hacía dudar a nuestra protagonista. "Tenía varios guardados como posibles opciones, pero cuando vimos la caída del vestido y el tono exacto de las telas, ninguno terminaba de convencerme", admite. 

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Y aquí es donde queda claro lo bien que conoce los gustos de esta novia su familia, pues le ayudaron a decidirse por un diseño de Flordeasoka. "Mi suegra me mandó una opción que me encantó nada más verla. Y lo más bonito fue que, sin decirle nada, mi hermana María los compró para mí. Fue un detalle precioso, muy especial, y sinceramente no habría encontrado unos zapatos que encajaran mejor con el estilo del vestido y conmigo".

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Siguiendo la tradición, Cira también quiso llevar algo prestado. Y en su caso fue una joya cargada de significado: "Unos pendientes de mi abuela, de platino y brillantes con una perla. Al principio no los tenía en mente porque yo suelo llevar pendientes grandes o aros, pero mi madre insistió en que me los probara… y menos mal. Me encantó cómo quedaban, especialmente con el cuello del vestido. Además, llevar algo que había pertenecido a mi abuela fue, sin duda, un detalle muy significativo para mí".

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En cuanto al maquillaje, tenía claro que quería un resultado natural, pues admite que en su día a día no suele maquillarse mucho. "Además, quería estar cómoda y no tener que preocuparme durante la boda de si tenía que retocarme o no". Como peinado escogió un elegante moño, que adornó con un tocado de Alium Alta Sombrerería.

"Trabajamos a distancia y, aun así, el proceso fue facilísimo. En un tiempo récord consiguió crear un tocado que encajaba perfectamente con mi estilo y con el resto del look. Además, lo forró con la misma tela del vestido, lo que hizo que todo tuviera una coherencia preciosa y muy elegante. No me lo quité en todo el día, era comodísimo".

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Un ramo de novia blanco

Conocida popularmente como 'espuela de caballero', Cira eligió el Delphinium blanco para su boda, una flor natural y delicada. "Quería que fuese de tallo largo, pero no quería un ramo muy grande.  Elegí el color blanco porque buscaba algo puro y atemporal, que no recargara el conjunto, pero sí tuviera presencia".

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Un setaing plan muy original inspirado en cervezas

Nuestros novios no contaron con ayuda de wedding planner, pero aseguran que todo salió mejor de lo que imaginaron —aunque tuviesen que cambiar la iglesia tan solo un mes antes de la boda por problemas de transporte—. 

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Escogieron finalmente la parroquia de San Amador, en Martos, municipio jienense de donde es la novia y celebraron el convite en la finca Cerropuerta. "Tiene una terraza entre pinares con una balconada espectacular, y el patio de entrada también es muy bonito, al igual que el salón. Aun así, lo mejor del sitio son sus dueños, una familia que, además, era muy conocida de la de Nacho desde hacía muchos años".

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Su decoración fue sencilla, con flores naturales que usaron primero en la iglesia y reutilizaron después durante la celebración, decorando con ellas el seating plan y el escenario. "Nos gustaba la idea de que nada se desperdiciara. Uno de los detalles más especiales fue precisamente el seating, algo muy nuestro: pusimos ilustraciones de cervezas típicas de los lugares de origen de nuestros invitados. Todo el diseño fue obra de nuestro amigo Javi Sánchez, que es diseñador gráfico y un auténtico artista".

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Casi una década de amor a distancia

Nacho y Cira se conocieron en 2014 gracias a sus hermanos: "Mi hermana Raquel estaba saliendo con Lucas, el hermano mayor de Nacho. Al ser en aquel momento el novio de mi hermana, yo había salido de bares muchas veces con Lucas, y nos llevábamos muy bien. Un buen día, mi hermana Raquel me dijo de ir con ella a casa de Lucas a tomar una cerveza. Allí, en el porche, de repente apareció su hermano Nacho. Los dos sentimos esa conexión desde el principio".

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Comenzaron a salir, pero admiten que no fue sencillo, pues primero Nacho estaba en Sevilla y ella en Málaga y Madrid. No fue hasta el 2022 cuando ambos consiguieron trasladar sus trabajos a Jaén que por fin pudieron estar juntos: "Decidimos irnos a vivir juntos directamente. Era una prueba de fuego, pero todo fluyó desde el minuto uno. Dos años después, Nacho me pidió que me casara con él en Sevilla, en la Plaza del Salvador, donde hemos tomado tantas cervecitas juntos".

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Ahora que ha pasado un año desde su boda, Cira observa con perspectiva: "No fue una organización perfecta ni libre de estrés, pero sí muy nuestra. Y eso es lo que la hizo inolvidable", asegura. "Mi consejo para otras novias es que no se obsesionen con que todo salga según lo planeado. Lo importante es que el día les represente, que se sientan cómodas y que disfruten del camino. Las bodas no se recuerdan por los centros de mesa, sino por cómo te sentiste al mirar a los ojos a quienes más quieres".