Camilla de Inglaterra (78 años) ha recibido este martes en su residencia londinense de Clarence House a un delegación de la organización benéfica Medical Detection Dogs (MDD), de la que es mecenas. Entre los invitados se encontraba James Middleton (39), embajador de dicha entidad, quien ha protagonizado un cariño encuentro con la reina en esta cita que nos dejaba escenas muy simpáticas por los perros que estaban allí. La mujer del monarca no ha dudado ni un momento en acercarse a los animales para acariciarlos, comprobando los dóciles y serviciales que son. En lo que a su estilismo se refiere, apostaba para la ocasión por un bonito vestido camisero rojo de estilo muy primaveral con estampado de flores.
Nada más verse, la esposa de Carlos III y el hermano de la princesa de Gales se han dado un abrazo y dos besos en la mejilla, lo que demuestra la excelente relación que tienen. Tras ello, han intercambio risas y confidencias mientras charlaban animadamente con el resto de asistentes. Esta fundación se dedica a entrenar y adiestrar canes para la detección precoz de enfermedades a través de los olores corporales, una asistencia médica fundamental que los convierte en héroes que salvan vidas. En este sentido, según un estudio, pueden advertir varios tipos de cáncer en muestras de aliento con una precisión superior al 90%.
James Middleton y la perrita que salvó su vida
Cabe recordar que los reyes Carlos y Camilla son grandes amantes de estos animales y actualmente tienen en casa dos Jack Russell Terrier, llamados Bluebell y Moley, adoptados del refugio Battersea Dogs and Cats Home. Por su parte, James Middleton siente verdadera adoración por el mejor amigo del hombre e, incluso, ha desarrollado una faceta empresarial enfocada a ellos con su propia marca de comida para perros. El cuñado del príncipe Guillermo, además, tiene una conmovedora historia detrás que él mismo desveló a través de su libro Conoce a Ella: La perrita que me salvó la vida.
Publicado en el otoño de 2024, en esas páginas contaba la depresión que sufrió tiempo atrás y cómo esto le hizo querer quitarse la vida, subiéndose a una azotea para lanzarse al vacío. Según narraba, en el instante en el que estaba dispuesto a "terminar con todo", apareció su cocker spaniel y ello le hizo dar marcha atrás. "Mientras camino, miro hacia abajo por el tragaluz y veo sus tiernos ojos observándome. Mi cerebro se tranquilizó y ahí supe que no iba a saltar". Sin duda, un durísimo capítulo en el que, según detallaba, también pensó en sus seres queridos: "Me siento un incomprendido. Un fracaso total. No le desearía este sentimiento de inutilidad y desesperación, de aislamiento y soledad, ni a mi peor enemigo. Creo que me estoy volviendo loco. Sin embargo, sé que soy un privilegiado. Un afortunado de tener una familia tan unida".
Uno a uno, James se refería a todos ellos: "Mamá y papá, mis hermanas Kate y Pippa, sus maridos Guillermo y James, pero los alejo a todos. No contesto sus llamadas telefónicas. Los correos electrónicos quedan sin respuesta. Las invitaciones para visitarlos no son atendidas. Me escondo detrás de una puerta doblemente cerrada, inaccesible". Para Middleton, sin embargo, su perrita estuvo en los momentos más importantes de su vida. "La he amado con todo mi ser desde que era una cachorrita recién nacida, diminuta y ciega. Ha sido mi compañera, mi esperanza, mi apoyo en mis días más oscuros", dijo de Ella, quien tristemente falleció en enero de 2023 a los 15 años.







