Durante mucho tiempo, el paisajismo se ha asociado a grandes jardines, parcelas amplias y casas con mucho terreno. Sin embargo, cada vez cobra más importancia en terrazas urbanas, patios pequeños, balcones y jardines domésticos.
Porque un exterior bien diseñado no solo se ve bonito: se usa más, resulta más cómodo, aporta privacidad, mejora el bienestar y ayuda a que plantas, materiales y mobiliario funcionen como un conjunto. Lo explica Javier Pérez, paisajista, experto en plantas y fundador de Baom (www.baom.es), estudio de paisajismo con sede en la localidad madrileña de Brunete. Sobre estas líneas, mobiliario de exterior ALIZE by Vincent Van Duysen para Kettal.
© WestwingEl paisajismo no es una cuestión de metros
La primera idea que conviene desmontar es que solo merece la pena llamar a un paisajista cuando se tiene un gran jardín. En realidad, cuanto más pequeño es el exterior, más importantes son las decisiones. “El paisajismo no depende del tamaño del espacio, sino de cómo se piensa y se resuelve”, explica Javier Pérez, paisajista y fundador de Baom.
En una terraza pequeña, una planta mal elegida, una mesa demasiado grande o una distribución incómoda pueden hacer que el espacio se desaproveche por completo. Un buen proyecto ordena, da intención y convierte pocos metros en un exterior con identidad y uso real. Colección Outdoor 2026 de Westwing Collection: sillas y mesa Giovanni.
© BAOMUn exterior bien diseñado mejora la vida en casa
Un jardín o una terraza no deberían ser solo un lugar bonito para mirar desde el salón. Un buen paisajismo consigue que el exterior se viva. Según Javier Pérez, de Baom, aporta bienestar porque crea espacios más agradables para descansar, comer al aire libre, recibir amigos o desconectar al final del día.
También mejora el confort mediante sombra, frescor, protección frente al viento o mayor privacidad. Y hay otro punto importante: un exterior bien resuelto puede revalorizar la vivienda, porque transmite cuidado, calidad de vida y una sensación de conjunto mucho más atractiva. En la imagen, un proyecto llevado a cabo por Baom.
© Faro BarcelonaAntes de elegir plantas, hay que entender el espacio
El error más habitual es empezar por el final: comprar plantas, muebles o macetas antes de analizar el lugar. En Baom, lo primero que estudian es la orientación, las horas de sol, el viento, las vistas, la privacidad, el drenaje, las dimensiones y las posibilidades reales del espacio.
Pero no solo eso. También necesitan entender cómo vive la persona que va a usarlo. No se diseña igual una terraza para desayunar al sol que un jardín familiar, un patio para relajarse o un exterior pensado para recibir invitados. El diseño debe partir del contexto y del uso, no solo de una imagen bonita. En esta terraza, la lámpara de exterior colgante es el modelo Narita de Faro Barcelona.
© Majo Flores InteriorismoEn terrazas pequeñas, menos suele ser mejor
En balcones, patios y terrazas mini, el exceso es uno de los grandes enemigos. Demasiadas macetas, muebles voluminosos o piezas sin relación entre sí pueden hacer que el espacio parezca más pequeño y menos cómodo. Javier Pérez insiste en que, en exteriores reducidos, funciona mejor simplificar: pocas piezas, bien elegidas, vegetación proporcionada y una función clara para cada zona.
También recomienda pensar en vertical, porque paredes, barandillas y perímetros pueden convertirse en aliados para incorporar verde, ganar privacidad o liberar superficie útil sin saturar el suelo. En la imagen, terraza pequeña diseñada por Majo Flores Interiorismo.
© The MasieIntención, comodidad y coherencia: las tres claves
Para que un exterior funcione de verdad, no basta con que sea fotogénico. “Tiene que haber tres cosas: intención, comodidad y coherencia”, señala el portavoz de Baom. Intención en la distribución, para que cada decisión tenga sentido; comodidad, aunque sea con una zona sencilla de estar o de paso; y coherencia entre vegetación, materiales y mobiliario.
A partir de ahí, hay elementos que marcan la diferencia en el día a día: una iluminación bien planteada, plantas adecuadas al lugar y un sistema de riego práctico que facilite el mantenimiento. Jardín con mobiliario Edvard de la firma The Masie.
© GancedoEl impacto visual no está reñido con el bajo mantenimiento
Un exterior atractivo no tiene por qué convertirse en una carga. De hecho, un buen paisajismo busca precisamente ese equilibrio entre belleza y facilidad de cuidado. Para Javier Pérez, el impacto visual no depende de complicar el diseño, sino de elegir bien.
A veces, unas pocas especies colocadas con criterio, materiales nobles y una estructura clara generan más efecto que un espacio recargado. La clave está en seleccionar plantas adaptadas al entorno, agrupar especies con necesidades similares y evitar soluciones que exijan un mantenimiento excesivo. En la imagen, un patio con vegetación y mobiliario vestido con textiles de la colección sostenible Nuance indoor & outdoor de Gancedo, diseñada por Eli Muñoz.
© NormagrupLas plantas deben elegirse por algo más que por bonitas
Comprar una planta porque nos gusta, sin pensar en la orientación o la exposición real del espacio, suele acabar mal. No todas las especies toleran el mismo sol, el mismo viento ni las mismas condiciones de humedad. Por eso, desde Baom recomiendan estudiar desde el principio qué puede vivir bien en ese exterior concreto.
La orientación condiciona muchísimo la elección vegetal, igual que el viento o la cantidad de horas de sol. Cuando las especies se seleccionan con criterio, el jardín o la terraza envejecen mejor, necesitan menos intervenciones y se mantienen más estables en el tiempo. En la imagen, apliques de exterior Grafo, de la familia Graphia.
© JYSKMateriales y riego también forman parte del paisajismo
El paisajismo no consiste solo en decidir qué plantas poner. También implica elegir materiales resistentes, seguros y adecuados para exterior, así como prever soluciones técnicas que faciliten el cuidado.
El sistema de riego, por ejemplo, puede ser clave para mantener el espacio eficiente y estable, especialmente en terrazas o jardines que no se atienden a diario. Los pavimentos, revestimientos, maceteros o estructuras de sombra deben responder al uso y al clima. Como recuerda Javier Pérez, no basta con que sean bonitos: también tienen que ser duraderos y funcionar bien en exterior. Mobiliario de exterior de la firma JYSK, mesa Storlein y sofá modular Tane.
© Amador TorilPensar el exterior como un conjunto evita errores
Uno de los mayores riesgos al decorar una terraza o un jardín es hacerlo por impulsos. Primero una butaca, luego unas macetas, después una mesa, más tarde unas plantas que no encajan… El resultado suele ser un espacio lleno de piezas bonitas por separado, pero sin armonía. “Un espacio exterior funciona como un todo”, explica Javier Pérez.
Para Baom, la clave está en que proporciones, materiales, estilo, uso y condiciones del lugar dialoguen entre sí. Así se evitan desajustes, mantenimiento innecesario y zonas incómodas que terminan por no usarse. Exterior planteado por la diseñadora María Acha con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia.
© Montse GarrigaUn buen paisajismo emociona, pero también se vive
La diferencia entre un exterior decorado y un exterior bien diseñado está en que el segundo invita a utilizarlo. Una celosía vegetal puede ser estética, pero también aportar privacidad. Una plantación bien planteada puede generar volumen, sombra o protección. Un banco puede resolver una zona de estancia y, al mismo tiempo, ordenar visualmente el espacio.
Para Javier Pérez, un proyecto funciona cuando emociona visualmente, pero también mejora la experiencia cotidiana: cuando apetece salir, sentarse, cuidar las plantas, compartir una comida o simplemente estar. Terraza diseñada por Veronica Mimoun para un proyecto en Gràcia, Barcelona.
© Ricard LópezTres consejos para invertir bien desde el principio
Si estás pensando en transformar tu terraza o jardín, Baom resume la decisión en tres consejos básicos.
- El primero: analizar bien el espacio antes de comprar nada, teniendo en cuenta orientación, tamaño, uso y condiciones reales.
- El segundo: pensar el proyecto como un conjunto, no como una suma de compras aisladas.
- Y el tercero: apostar por soluciones adaptadas y duraderas, tanto en vegetación como en materiales y riego.
“Un exterior bonito tiene que ser sostenible en el tiempo, no solo el día que se termina”, concluye Javier Pérez, paisajista y fundador de Baom. En la imagen, exterior de un proyecto del arquitecto Jaime Salvá.




